Defensa de Morabito había pedido que fuera procesado sin prisión

Publicado: 5/09/2017 13:23
Defensa de Morabito había pedido que fuera procesado sin prisión
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Eso en el entendido que fue preso por un delito excarcelable. Ya hay efectivos de la policía italiana en el país esperando la extradición.

Rocco Morabito está muy lejos de ser un preso común. De hecho, los delitos por los que fue procesado en Uruguay –falsificación de documentos- podrían no haberle significado la prisión, según le dijeron a ECOS fuentes del Ministerio del Interior.

De hecho, según consta en el fallo de la jueza María Elena Mainard, de Crimen Organizado, los abogados de Morabito -Víctor Della Valle y Alejandro Balbi- entendían que "al tratarse de un delito menor, de naturaleza excarcelable, puede ser procesado sin prisión".

Sin embargo, el haber sido uno de los diez hombres más buscados en el mundo por la DEA y el ser capo de la ‘Ndrangheta, la mafia calabresa, llevan a que efectivos de la Policía italiana hayan llegado a Uruguay mientras se tramita la extradición.

Italia tiene 90 días -actualmente corriendo- para formalizar su detención.

Según la defensa de Morabito, no había peligro de fuga ya que -de todas formas- iba a correr arresto administrativo por ese período. Además, subrayaron, era un "primario absoluto". Efectivamente, nunca había sido enjuiciado.

La colaboración entre las policías de ambos países, realizada a través de Interpol, fue fundamental para la captura. Según informó este martes el Ministerio del Interior, hay en todo el mundo 93.807 personas buscadas con fines de detención, notificaciones "rojas" de Interpol.

Como ya publicara ECOS, Morabito entró a Uruguay con documentación falsa desde Brasil en 2004, bajo la identidad de Francesco Capeletto. Estaba prófugo de Italia desde 1995. En ese país se lo buscaba por tráfico de cocaína y pertenencia a la ‘Ndrangheta entre 1988 y 1994.

Según le dijeron a ECOS fuentes de Interior, no hay una custodia especial para el detenido.

Morabito vivía en Punta del Este donde se dedicaba a los negocios particulares. No tenía ningún servicio a su nombre, el real o el ficticio. En marzo, Interpol Uruguay recibió el aviso de que había altas posibilidades de que este hombre tan buscado estuviera en el país.

Italia le envió el registro de huellas dactilares que permitió detectar que un tal Capeletto, con esa misma muestra biológica, estaba en el país.

Su detección geográfica fue el viernes 1° de setiembre en un hotel de Montevideo donde se había alojado. Se había peleado con su mujer y había venido a la ciudad a buscar una casa que alquilar. Se registró como Francesco Capeletto, el alias que había adoptado hacía dos décadas, y esa fue su perdición. De inmediato, la Policía se enteró dónde estaba gracias al Sistema de Gestión en Seguridad Pública (SGSP).

Al momento de ser capturado se le incautaron trece teléfonos celulares y más de 20 chips, varias fotos carné, una pistola automática, una elevada cantidad de dinero en pesos y dólares, y documentos obtenidos en nuestro país con nombre falso.