Miedo y resignación en calles de Venezuela, según ojos uruguayos

Por: Leonel García
Publicado: 31/03/2017 13:44
Miedo y resignación en calles de Venezuela, según ojos uruguayos
EFE
Protesta universitaria en Caracas.

Miembros de la colectividad en ese país dicen que la gente ya está demasiado preocupada en conseguir comida.

“Todo lo que te digan de acá es poco”. “La gente tiene miedo”. “El gobierno tiene grupos armados en la calle”. “La gente ya tiene demasiado tratando de buscar comida y medicamentos”. “Los medios no te informan nada”. “La gente un día va a reventar”.

En este tipo de frases coincidieron ciudadanos uruguayos residentes en Venezuela consultados por ECOS sobre la situación en ese país, dos días después de que el Tribunal Supremo de Justicia decidiera el miércoles de noche asumir competencias legislativas, en un país donde el Congreso tiene mayoría opositora.

Justamente, la oposición calificó esta movida como un golpe de Estado. Los uruguayos contactados por este portal están de acuerdo.

“¿Y cómo se puede llamar a esto?”, se pregunta Néstor Pérez, gerente del Centro Uruguayo Venezolano (CUV) de Caracas. Los 44 años que lleva en el país se le notan mucho al hablar. “Ayer (por el jueves) algunos manifestantes se han ‘caído a coñazos’ con los guardias de seguridad. Algunos protestan, pero la gran mayoría tiene miedo de estos ‘coñoesumadre’. Pero si la cosa sigue así, van a salir todos; la gente no aguanta más”.

De esos incidentes, Pérez se enteró por el teléfono y el Facebook. “Los canales están todos agarrados por el gobierno. Por ahí no te enterás de nada”.
Los viernes comienza a asistir la gente al CUV. Truco, mate, asado y –cada vez menos- ron. Ya es difícil conseguir agua. “Por un un botellón de diez litros cuesta 1.500 bolívares”, afirmó el gerente. “Unos 50 dólares…”, añade. Ahí, asegura, prefieren no hablar de política, ni la de acá ni la de allá. “Es para no perder amistades, hay gente que no quiere dar el brazo a torcer de que este gobierno es un desastre, que hay que ‘cargarse’ una cola de seis o siete horas y encontrarse con la ‘vaina’ de que no queda nada”.

Las escasas protestas por lo que la oposición calificó de golpe de Estado se dieron en Caracas. Según un despacho de EFE, dos estudiantes fueron detenidos este viernes.

En Valencia, la capital del estado Carabobo, las mayorías silenciosas también permanecen en letargo. Así lo cuenta Andrea Morales, una mercedaria que emigró con sus padres hace 35 años y hoy es vendedora de seguros. “Por miedo, la gente se ha resignado a vivir así. Antes se protestaba mucho, pero comenzaron a sacar las milicias a la calle. Cerca de mi casa hay una avenida principal, mataron a muchos jóvenes a tiros. Hoy hay miedo y también hay indiferencia”.

En Barinas, capital del estado homónimo en el que nació Hugo Chávez, Osvaldo Illescas tiene su negocio. Él está en Venezuela desde 1983 y toda su familia es de ahí. Es el dueño de la carpintería El Uruguayo. No tiene contacto con la colectividad. Supo ser chavista, pero ahora tiene ganas de vender todo e irse.

“La situación es muy incómoda. La gente está viviendo con 30 dólares al mes, no encuentra nada, hay desabastecimiento de comida y medicamentos. Es una situación horrible… pero la gente no es como en Argentina, Uruguay o Chile, que saldría a la calle a protestar. La gente se conforma y no hace nada. Es que también los políticos opositores son unos corruptos”, expresa.

La misma comparación hace en Caracas Rosana Pérez, quien llegó hace diez años a Venezuela, cuando el régimen chavista estaba fuerte y el precio del crudo por las nubes. Hoy, conserje del CUV (no tiene parentesco con Néstor Pérez), le duele ver a familias enteras siguiendo los camiones de basura buscando rescatar algo que caiga a la calle.

“En realidad, en la calle no se palpa que haya habido un golpe de Estado. Si lo mismo hubiera pasado en Argentina o en Uruguay, donde la gente tiene otra garra, se habría paralizado todo. Acá no se siente nada. Es que la gente está demasiado ocupada buscando el sustento día a día. Nadie está pendiente de que lo haya hecho el Tribunal Supremo, bastante tienen con buscar medicinas y comida”, concluye.

Se estima que unos 4.000 uruguayos residen en Venezuela. La mayoría de esta colectividad llegó a ese país luego del golpe de Estado de Uruguay en 1973. Venezuela fue uno de los primeros países en condenar la institucionalidad uruguaya. Néstor Pérez, otrora delegado sindical de la industria textil, fue uno de los primeros que rumbeó por ese motivo a la nación caribeña. “Ahora, de viejo, me tengo que volver a ‘cargar’ esta ‘vaina’”, se queja.