Cordera justifica la violación y revoluciona una escuela de periodismo

Publicado: 10/08/2016 18:31
Cordera justifica la violación y revoluciona una escuela de periodismo

Paula Rodríguez dirige la escuela en la cual el músico justificó la violación de mujeres y reflexiona sobre su reacción ante el exabrupto.

Por Leonardo Haberkorn

Invitado para ser entrevistado para que practiquen los alumnos de la escuela de periodismo cultural TEA Arte, de Buenos Aires, el músico argentino Gustavo Cordera se despachó el lunes a la mañana con declaraciones que justificaron la violación de mujeres.

“Hay mujeres que necesitan, porque son histéricas, ser violadas, porque psicológicamente lo necesitan y porque tienen culpa y no quieren tener sexo libremente. Quieren jugar a eso. A mí no me gusta jugar a eso, pero hay tipos a los que sí. Somos muy complejos los seres humanos”, dijo Cordera cuando una estudiante le preguntó sobre casos de músicos denunciados por abuso sexual.

Luego agregó: “Uno c... con pendejas desde hace muchos años ¿Ahora eso se llama abuso? Es una aberración de la ley”. Los estudiantes le repreguntaron “¿Cuál es la aberración?” y Cordera respondió: “Que una pendeja caliente de 16 años te quiera c... y vos no puedas”.

Las declaraciones se conocieron porque ese mismo día uno de los estudiantes las subió a Facebook y el martes ya se habían viralizado, dentro y fuera de Argentina.
En el salón, además de los docentes del curso, estaba la periodista y escritora Paula Rodríguez, una de las dos directoras de TEA Arte. También la otra directora, la periodista Ingrid Beck. Ambas son conocidas por su militancia en contra de la violencia contra las mujeres, y por eso en las redes sociales se las acusó de haber tolerado los dichos de Cordera. También de haber pretendido silenciar el incidente.

Rodríguez dialogó por teléfono desde Buenos Aires con Ecos.

-¿Quién invitó a Cordera a la escuela?

-Yo. Veraneo en La Paloma y lo conozco. Pero lo invité como podría haber invitado a otro. Todos los lunes organizamos que los chicos de primer año entrevisten, en una especie de conferencia de prensa, a artistas, gente del espectáculo de todos los rubros. Tratamos que sean personas que tengan algo que ver con la actualidad: que hayan sacado un disco, que estén por estrenar una película. Cordera fue invitado como otros artistas que están haciendo cosas.

-¿El ejercicio propuesto era que Cordera fuera entrevistado por los estudiantes?

-Sí. Ellos hacen las preguntas. Nosotras solo intervenimos cuando vemos que no preguntan. Y también intervinimos para tratar de encauzar la conversación. En este caso, este tema no fue ni de lejos el primero de la charla. Hablaron de muchas cosas. Pero cuando Cordera hizo estas declaraciones intervinimos. Intentamos parar el tema, porque la clase se estaba terminando y, en una entrevista colectiva, iba a ser difícil avanzar en una reflexión mejor.
Una de las chicas le preguntó qué pensaba de las denuncias que estaban saliendo contra otros músicos por abusos en el rock

-¿Qué pregunta lo llevó a hacer estas declaraciones?

-Una bien hecha por una de las chicas, que le preguntó qué pensaba de las denuncias que estaban saliendo contra otros músicos por abusos en el rock, un tema que está buenísimo que se esté discutiendo. Ante eso hubo una respuesta de Cordera bastante virulenta. Ahora está tratando de explicar que, en realidad, él quiso provocar para reflexionar...

-Dijo que se le había planteado que el ejercicio era un psicodrama.

-No, no era un psicodrama. Era una entrevista. Eso independientemente de que él, como muchos otros artistas y personajes, tomen esa ruta: la de ponerse en un personaje, decir barbaridades y provocar. Si fue una provocación, no se entendió. Sonó más a una defensa de otros músicos que están siendo acusados. Lo que dijo no estuvo bien.

-¿Sus declaraciones anteriores sobre otros asuntos venían en esa línea provocadora?

-Cordera siempre dice muchas cosas provocadoras. Habló mucho de las drogas, que es un tema que en general los medios suelen considerar como provocador. Pero habló de su experiencia personal, no agredió a nadie, no se metió con nadie, habló de él.
Si lo de Cordera quiso ser una provocación, no se entendió. Fue algo más agresivo y violento que provocador

- ¿Cómo reaccionaron los estudiantes cuando justificó las violaciones?

-Hubo enojo y repreguntas. Y nosotras también intervinimos para cortar un poco la conversación, para cambiar de tema, porque no se iba a poder resolver en ese ámbito y de esa manera una conversación sobre el abuso, y este tema abusivo de muchas estrellas de rock. Y porque los chicos estaban incómodos. Yo a la otra mañana me reuní con ese grupo a charlar. Y esa fue la intervención que a nosotras nos pareció más importante, por lo menos en un principio. Nos pareció que lo mejor que podíamos hacer era sentarnos a hablar con los alumnos sobre los dilemas que se le presentan a un periodista en una situación así, en la que está siendo provocado, agredido o el otro está diciendo una barbaridad o algo nefasto. Y cómo seguir una entrevista así. Esta también fue la razón por la cual, cuando los dichos de Cordera comenzaron a viralizarse, decidimos contar en un comunicado que tenemos la norma de no publicar hacia afuera lo que ocurre en estas prácticas internas. Tratamos de actuar en función de esa idea. No es un reglamento ni una normativa. Es para preservar a los pibes de las coberturas posteriores cuando algo es muy escandaloso.

-Ahora las acusan de haber intervenido para que el hecho no trascendiera.

-Sí, pero la verdad es que no es así. Nosotros pedimos eso, pero no estamos detrás de cada chico para prohibirle. No tratamos de evitar que ocurriera en los términos en que se está diciendo, de barrer bajo la alfombra. De todos modos, estamos revisando tanto esa regla, como el modo en que actuamos. Eso no hay problema en decirlo. Está bueno tener autocrítica. No pienso responder a cuestionamientos tipo linchamiento, pero las cosas de las cuales podés aprender está bueno escucharlas.
Intervinimos cuando vimos que la situación no estaba buena para nuestros alumnos, sobre todo cuando dos chicas repreguntaron y obtuvieron respuestas más agresivas

-¿Y qué conclusión sacás de todo el episodio?

-Es difícil. Son dos conclusiones diferentes. Creo que en nuestro trabajo, en el manejo con los chicos y de la situación, estamos bien, satisfechas. Con respecto a los medios, cuando esta situación se publicó, hubo charlas que estuvo bueno tener y que nos hicieron reflexionar sobre esta postura de publicar o no. Tal vez actuamos por la costumbre de preservar esa idea nuestra de cómo tiene que circular el material interno de la escuela, y porque nos pareció que la mejor acción que podíamos hacer estaba dentro de la escuela y no afuera. Y la otra conclusión es que si lo de Cordera quiso ser una provocación, no se entendió. Fue algo más agresivo y violento que provocador. Si hubiera sido una entrevista personal que yo hubiera estado haciendo, hubiera seguido esa conversación. Pero es muy difícil manejar una conversación con 40 personas. Sigo pensando que actuar de un modo cauteloso no está mal. El que lo haya leído, o lo interprete como un intento de ocultamiento, lo escucho y me hace reflexionar, pero no fue la intención. La única intención fue actuar cautelosamente.

-Para estudiantes de periodismo, el ver la repercusión que tiene en la sociedad una declaración hecha en una entrevista es una experiencia muy valiosa.

-Es una experiencia extraordinaria para una escuela de periodismo y jóvenes que quieren ser periodistas. Nuestra primera reacción fue esa: qué experiencia tan extraordinaria para poder hablar con los pibes sobre esto, cómo poder manejar una entrevista en la que pasa algo así. No fue salgamos a publicar esto que dijo Cordera porque fue una barbaridad.
¡Cómo vamos a querer silenciar a un alumno de nuestra escuela! Eso es un delirio

-¿Las desbordaron las repercusiones?

-El tema es que las redes sociales te hacen creer que lo ocurre en ellas es lo que está ocurriendo en el “mundo mundial” a toda hora. Mucha gente levantando el dedito en las redes, a favor y en contra, y no te conocen, no saben cómo actuás.

-Tú e Ingrid Beck tienen una militancia clara en contra de la violencia contra la mujer.

-Y por eso hubo alguna recriminación por ese lado. Gente que nos recrimina cómo permitimos que se dijera algo así. Pero yo no estoy para permitir o no permitir que nadie diga nada. En todo caso, intervinimos cuando vimos que la situación no estaba buena para nuestros alumnos, sobre todo cuando dos chicas repreguntaron y obtuvieron respuestas más agresivas. Pero yo no sé qué sigue a eso. ¿Tendríamos que haber publicado en el momento? No lo sé. A nosotras nos pareció que no. Sí nos pareció que era un tema para discutir y hablar con los chicos que habían estado en la entrevista. No nos pareció prioritario difundirlo o responder. Otros nos señalan que sí era prioritario. Y estoy dispuesta a escucharlos y a pensar al respecto. Necesito reflexionar. No es que a los cinco minutos de que me dicen algo tengo una respuesta clara sobre ese tema. Pero hoy ni las redes ni los medios se bancan ese tipo de respuesta. Yo les digo: hay cosas sobre las que tenemos que reflexionar y si hay que hacer una autocrítica la hacemos. Pero no se bancan que uno responda eso.

-No está de moda pensar.

-Y esa es una de las razones por las cuales preferimos preservar dentro de la escuela lo que ocurre dentro de la escuela. No por ocultarlo sino porque hay tipos de coberturas de los que no queremos ser parte. No todas las coberturas son buenas. El chico que lo publicó tuvo el reflejo de que eso era para publicar. Y su reflejo fue acertado. ¡Cómo vamos a querer silenciar a un alumno de nuestra escuela! Eso es un delirio. Simplemente tratamos de actuar con calma. No toda la gente que cubrió este tema está comprometida en contra de la violencia contra la mujer. Para algunos es solo cuánto le pueden sacar a este tema en los próximos cinco minutos. Pero a los que están comprometidos y están enojados, yo los escucho y quiero reflexionar sobre lo que me dicen, quiero pensar si hice bien o mal las cosas.