Brasileños organizan tráfico de armas robadas desde Montevideo

Por: Fabian Cambiaso
Publicado: 28/04/2016 07:30
Brasileños organizan tráfico de armas robadas desde Montevideo
Ministerio del Interior

Operan en Uruguay para abastecer a narcos, bandas y hacendados de su país. Podrían estar detrás de los robos de fusiles al Ejército.

Si el reciente recrudecimiento de robos de armas en dependencias policiales y militares en los últimos meses responde a hechos aislados o si detrás de estos actos existe una organización es lo que estuvo en discusión el pasado martes en la Comisión Especial de Convivencia y Seguridad del Senado, a la que fueron convocados los ministros de Defensa e Interior, Eleuterio Fernández Huidobro y Eduardo Bonomi.

Allí las autoridades informaron sobre once casos ocurridos desde mediados del año pasado. Pero el senador nacionalista Javier García denunció 32 hechos de este tipo solo desde enero, más otros cuatro en 2015.

Los ministros adjudicaron gran parte de lo denunciado por el legislador opositor como "ingreso de vecinos a los cuarteles para cortar camino e ir a tomar el ómnibus", práctica, según ellos, muy arraigada en las zonas donde estas dependencias están ubicadas.

Pero en la comisión surgieron datos acerca de un creciente mercado de tráfico de armas robadas en Uruguay con un destino concreto. El ministro Eduardo Bonomi señaló que en Brasil " hay una enorme demanda por fusiles y pistolas Glock".

"Podemos dudar de dónde viene esa demanda porque lo demandan narcotraficantes, grupos del crimen organizado e incluso hacendados que tienen guardia privadas. Esto ha generado cierta organización," señaló.

Si bien dijo que no es algo que esté absolutamente comprobado, " se ha detectado la presencia de brasileños organizando esto en algunos barrios de Montevideo. De todos modos, no creemos que se trate de grupos fuertemente organizados. Alguien organiza la compra y promueve el robo para que lo lleve a cabo gente que tiene la oportunidad y que por eso ganará cierto dinero."

Bonomi descartó que esta operativa esté vinculada a grupos terroristas; sí en cambio a abastecer a delincuentes y a conflictos entre bandas en ese país.

El ministro reconoció que los robos internos también sucedieron en su cartera. "En el año 2012 detectamos uno, el destino era Brasil y los que estaban involucrados fueron presos. A partir de allí empezó un apriete mucho más fuerte".

Admitió que hasta determinado momento si el policía perdía el armantenía que reponerla, pero con los precios del mercado negro y legal podía comprarla y seguir ."Entonces, ese es un problema."

Bonomi adjudicó la necesidad de la delincuencia de hacerse de armas con el aumento de las incautaciones en los últimos años. Según el ministro en 2010 el número de armas incautadas era igual a las robadas. Hoy casi lo cuadriplica. " Esto lleva a que quienes están en eso traten de hacerse de armas", expresó.

Por su parte el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, planteó su hipótesis sobre el incremento en el número de robos de armas.

"En el mercado hay una oferta de mucha plata, una plata tentadora, por armamento de esta naturaleza, lo mismo que por pistolas Glock. Son muy apetecibles para la delincuencia del Uruguay y especialmente para la brasileña. El precio de estos fusiles en Brasil es mucho mejor que el que se puede ofrecer en el mercado negro uruguayo".

Al igual que Bonomi, descartó que estos hechos tengan otra conexión con otros sucedidos en la misma época, como el robo de las memorias y datos de los investigadores de casos vinculados a la dictadura de la Universidad de la República.

"Lo cierto es que hay un mercado negro que está demandando y pagando bien por las armas de alto poder. Esto no significa que los mismos que las roban sean los que integran las bandas; de pronto son delincuentes menores que funcionan como parte de una cadena de intermediarios propia del capitalismo", aventuró.

"Fue entregado"

Uno de estos hechos, ocurrido a principios de este año puso al descubierto una orden muy extraña por parte de mandos militares medios.
Es que luego de un robo a un determinado cuartel, se conoció que los soldados de guardia tenían la orden de estar con armas sin municiones en el fusil, y con un cargador en la cintura.

En la comisión el ministro de Defensa, Eleuterio Fernández Huidobro, explicó que eso correspondió a la directiva de un ex jefe de brigada. "Es una extrañísima orden que viola todos los reglamentos del Ejército. Se aplicaron severas sanciones,tanto a quienes dieron esa orden, como a quienes conociéndola no la rectificaron a lo largo del tiempo. Estamos convencidos de que eso fue entregado", aseguró.

Miedo a las coimas

En tiempos en que desde la oposición se sugiere el despliegue de militares para tareas de seguridad, Fernández Huidobro habló sobre el trabajo de los soldados en la vigilancia de las cárceles, señalando que se rota mucho al personal porque "el miedo más grande que tenemos es a las coimas. Entonces , los rotamos permanentemente. Aun así, hemos tenido personal que vive en esos barrios y que ha sido abordado con ofertas de dinero muy grandes para un soldado."

Aseguró que en todos los casos los militares hicieron las denuncias correspondientes.

Javier García: hay conexión

Para el senador García, las respuestas de los ministros fueron insatisfactorias. "Existe una concentración y una reiteración de estos hechos en algunos lugares en los primeros meses del año. En once de estos episodios hubo disparos".

El legislador dijo tener la impresión que "son decenas y decenas las armas que, al año y por alguna circunstancia, desaparecen de la Policía o del Ministerio de Defensa".

Sostuvo que los 32 episodios por él denunciados "hablan de cierto grado de conexión"