Francia se abrazó a la gloria y es el nuevo rey

Por: Brahian Kuchman
Publicado: 15/07/2018 17:10 | Actualizado:
Francia se abrazó a la gloria y es el nuevo rey
EFE.

En un partidazo, los franceses sacaron a relucir todo su poderío individual y vencieron por 4-2 a Croacia en la final de la Copa del Mundo.

Fue una final inédita desde donde se la mire. En un partidazo, Francia y Croacia protagonizaron un duelo que poco se pareció a una final del mundo. Intenso, dinámico, de ida y vuelta y con seis goles anotados ambas selecciones brindaron un espectáculo atractivo hasta por demás en un partido tan decisivo.

Los cuatro goles que convirtió Francia y los dos que anotó Croacia, dejaron en evidencia que se trató de una final diferente. Los arriesgados esquemas de los dos equipos permitieron dejar muchos espacios en la mitad de la cancha, y ello se reflejó en el acelerado juego que expusieron.

Croacia hizo una presión alta en los primeros 15 minutos con todos sus volantes marcando el desgaste en la zona media. Los croatas sorprendieron a Francia con un planteamiento de protagonismo y propuesta ofensiva.

Con un gran orden táctico, Croacia salió a buscar el triunfo desde el primer minuto. Con decisión presionó al rival en la salida y no lo dejó pasar la mitad de la cancha en los primeros minutos. Tomó la iniciativa, tuvo la pelota en su poder, la manejó y controló a su gusto en el primer cuarto de hora.

A Francia, por su parte, le costó reaccionar y se mostró replegado en su campo con la intención de jugar de contra. Sin embargo, cuando tuvo la pelota le costó poder efectivizar su propuesta tras el intenso anticipo de los futbolistas croatas, que no dieron respiro.

De todos modos, en el peor momento futbolístico de los dirigidos por Didier Deschamps, estos se las ingeniaron para ponerse arriba en el marcador. En la primera que tuvieron, no perdonaron.

El árbitro argentino Néstor Pitana le cobró una falta a su favor, que no fue sobre Antoine Griezmann, y esa jugada determinó la ventaja para Francia. Mediante un tiro libre, el propio Griezmann lanzó el centro y Mario Mandzukic convirtió en su propio arco, a los 18'.

Fue un baldazo de agua fría para Croacia, que hasta ese momento había hecho mejor las cosas y había estado más cerca que Francia.

Parecía la desazón de los croatas por el inmerecido gol que recibieron, pero no bajaron los brazos y apenas diez minutos después lograron la igualdad con un potente remate en el área de Iván Perisic, a los 28'.

Con mucho carácter y personalidad, Croacia siguió firme con su planteo y nunca salió de su libreto inicial. Se paró en territorio francés, manejó la posesión de pelota y siempre se mostró bien parado en mitad de cancha. Jugó con las líneas muy compactas y ello le benefició para exponer un buen juego de toques y combinaciones.

El partido no bajó en intensidad y fue de ida y vuelta hasta el término del primer tiempo. Pero la contundencia que tuvo Francia con el primer gol no quedó ahí. En un nuevo ataque galo, volvió a ponerse en ventaja a través de una jugada que terminó de decidirse con la tecnología.

Una mano de Perisic en el área provocó que Pitana cobre un penal a favor de Francia, tras revisar la jugada varias veces a través del VAR. Poco le importó a Griezmann, que no lo desaprovechó y puso el 2-1, a los 38'.

Hasta el descanso, Croacia manejó el partido y se dedicó a jugar y a triangular mediante sus volantes. Sin embargo, no corrió con la misma suerte que Francia, que vivió 45 minutos de certeza al cien por ciento tras marcar dos goles en las únicas dos llegadas que elaboraron.

Croacia, con el sueño intacto, y más aún por el juego que exhibió en el primer tiempo, salió a jugar el complemento con la esperanza de poder revertir el resultado.

Pese a que la selección croata mantuvo su propuesta de protagonismo y nunca renunció a su idea de ir al ataque, la tarde estaba predestinada para Francia, que sacó a relucir toda su efectividad y contundencia, y en apenas 7 minutos le sacó tres goles de diferencia.

Un zurdazo de Paul Pogba, a los 58', y un zapatazo de Mbappé a los 65', noquearon prácticamente el sueño croata, que pasó de hacer un buen primer tiempo y quedar a tiro en el resultado, al nerviosismo puro tras quedar tres goles abajo.

De todos modos, Croacia nunca sufrió anímicamente con los goles recibidos. Siempre insistió en su juego, con su estilo y el partido no salió de la alta intensidad física y futbolística. Ambos equipos continuaron siendo profundos y verticales, y así fue como Mario Mandzukic, el mismo que convirtió en su propio arco en el primer tiempo, lo fue a buscar en el de Lloris, quién cometió un grosero error al querer salir jugando.

En un acto de rebeldía, el goleador croata le puso el pie al intento de Lloris, le robó la pelota y logró el descuento, a los 68' tras un gol increíble en este tipo de definiciones. Fue el 4-2 y una cuota de esperanza a Croacia cuando todavía quedaban más de veinte minutos por jugar.

Pese a la insistencia de los croatas en el final, Francia fue inteligente para conservar el resultado e incluso pudo aumentar la ventaja de contragolpe.

Fue la final atípica e inédita. Goles, jugadas polémicas, la presencia del VAR por primera vez en un partido final y el primer gol en contra en una definición en este torneo.

Croacia murió de pie, o perdió con la frente en alto. Cualquiera de estas dos definiciones le encaja a la perfección por la personalidad y el coraje que demostró para jugar este partido.

Tras comenzar con un juego que sorprendió a todos, no corrió con la misma suerte que Francia en el área rival y se derrumbó en el segundo tiempo tras recibir dos cachetazos en el comienzo del complemento. No fue tarea fácil poder remontar tres goles ni reaccionar ante tanta eficacia de su rival.

De todos modos, para Croacia fue un torneo histórico que quedará en la registrado en los dígitos mundiales y en la memoria de todos sus hinchas tras lograr su primer segundo puesto.

Francia consiguió su segundo título 20 años después y el entrenador Didier Deschamps se unió a Mario Zagallo y a Franz Beckenbauer como los únicos tres que ganaron un Mundial como futbolistas y otro como técnicos.

Francia fue merecido campeón ganando seis partidos y empatando uno ante Dinamarca. La selección gala se coronó por segunda vez en su historia y es el actual rey Mundial.