Aguelmis Rojas: “Lo peor de Cuba es la falta de libertad de expresión”

Publicado: 23/04/2016 05:58 | Actualizado:
Aguelmis Rojas: “Lo peor de Cuba es la falta de libertad de expresión”
"Hoy no tengo trabajo. Estoy buscando que una empresa colabore, porque ahora viene un camino muy difícil y se nos complica".

Desde que desertó en 2009 no se arrepiente a pesar de problemas laborales, de la xenofobia de algunos uruguayos y del frío de Maldonado.

Por Leonardo Haberkorn

Cubano de nacimiento y uruguayo por adopción, el atleta Aguelmis Rojas ganó el 10 de abril la Maratón de Montevideo y clasificó a los Juegos Olímpicos de Rio de Janeiro. Corrió los 42,195 kilómetros de toda maratón en dos horas, 17 minutos y 32 segundos. No es un novato. Tiene 38 años y muchos kilómetros corridos.

En los Juegos Panamericanos de 2003, en Santo Domingo, cuando todavía defendía a Cuba, llegó cuarto en su especialidad y acarició una medalla. Desde entonces su vida tuvo un cambio radical: en 2009 ejecutó un plan secreto ideado junto a su entrenador y escapó de Cuba. Decidieron aprovechar un viaje para competir en Uruguay para desertar. Desde entonces vive en la ciudad de Maldonado. A pesar del frío del invierno, de algunos problemas laborales y de la xenofobia de algunos compatriotas, no se arrepiente.

-¿Cómo es la preparación para correr una maratón?

-Son cuatro meses, durante los cuales uno va a aumentando los kilómetros que corre gradualmente. Hay gente que piensa que en una maratón no hay que hacer nada de fuerza, que es solo correr. Pero no es así. El entrenamiento de una maratón tiene tres cosas que van de la mano: fuerza, velocidad y resistencia. Hay que saber combinarlas bien.

-Una maratón no se entrena corriendo maratones.

-No. Para correr una maratón tenés que haber corrido muchas carreras de diez kilómetros y luego muchas medias maratones de 21. Muchas. Y luego tenés que prepararte para una maratón, que es algo distinto. Tienes que lograr hacer entre 180 y 200 kilómetros por semana.

-En los Panamericanos de 2003 en Santo Domingo llegaste en el cuarto puesto. Debe ser duro haber quedado al borde de una medalla.

-El cuarto lugar es el más duro de todos, porque estuviste muy cerca y no te llevaste nada. Y yo venía tercero, pero no me sentí bien al final y perdí el lugar. Más que culpa mía fue culpa de Cuba, que me hizo correr ese año tres maratones muy seguidas. Y cuando llegué a la fundamental estaba muy cansado y no pude correr de la mejor forma.
La estructura de Cuba hace que cuando ven a alguien con condiciones le empiecen a prestar atención

-¿Siempre supiste que ibas a ser atleta?

-Sí, porque mis padres siempre me inculcaron la importancia del deporte. Practiqué muchos deportes desde los 7 años, si no era judo, era baloncesto, natación, béisbol o ciclismo...

-¿Pero tenías intenciones de competir o influyó que en Cuba se está a la búsqueda de chicos con buenas condiciones?

-La estructura de Cuba hace que cuando ven a alguien con condiciones le empiecen a prestar atención. Y hay muchos lugares donde hay formación deportiva, espacios para practicar muchos deportes. Pero a mí siempre me gustó ver mis límites, probar hasta dónde podía llegar. Proponerme siempre un poco más.

-¿Se reconoce más al atleta en Cuba que en Uruguay?

-Puede ser que sí. Cuba tiene una política deportiva, que es algo que le falta a Uruguay. Yo he tenido el apoyo del Comité Olímpico Uruguayo, pero hace falta más colaboración de las empresas privadas y públicas. Porque es muy difícil trabajar y tener que correr.

-¿Tú trabajas?

-Hoy no tengo trabajo. Estoy buscando que una empresa colabore, porque ahora viene un camino muy difícil y se nos complica. No es solo correr, son las medicinas, los gastos de pasajes, suplementos alimenticios... si alguien pudiera tender una mano, sería muy importante

-Leí que dabas clases de salsa.

-Sí, en un primer momento, cuando llegué acá, para sustentarme di clases de salsa, hice trabajos nocturnos, trabajé como electricista y de entrenador personal. Pero cuando te vas a dedicar a algo tan grande como los Juegos Olímpicos y un Mundial tienes que estar enfocado en eso. Lo que necesitas es correr y dormir. Entonces mi señora es la que tiene dos trabajos, la que me banca. Ella trabaja de día en uno y de noche en otro, y yo me quedo con el niño. Es bravo. Por eso sería muy bueno si una empresa nos apoyara.

-¿Cómo fue que decidiste dejar Cuba y radicarte en Uruguay? Se sabe que viniste a competir y aprovechaste para quedarte. ¿Pero hacía cuánto que venías con ese plan en tu cabeza?

-Mucho, mucho tiempo. En Cuba yo veía que la plata no me alcanzaba, con el dinero que ganaba era muy difícil poder mantener una familia y llevar una vida. Yo tenía una pareja y teníamos una niña, mi hija, y nos costaba vivir.

-Se supone que en Cuba el estado te provee de todo lo que se necesita.

-No, no. El estado te da una ayuda, pero es mucho menos de lo que necesitas. Es mínima. No había posibilidad de conseguir un buen trabajo para sustentarme y entrenar. Mi alimentación era mala. Con todas esas dificultades y teniendo una niña, decidí que era mejor irme y tratar de ayudar a mi familia desde el exterior.
Ninguna persona de nuestras familias sabía lo que estábamos planeando. Cuando vas a hacer algo así, tienes que hacerlo en el máximo secreto.

-¿Por qué Uruguay?

-Fue casualidad, porque justo se dio que vine con mi entrenador acá. Pudo haber sido Italia u otro país de Europa. Los dos veníamos hablando de eso desde hacía mucho tiempo: si salíamos juntos, nos íbamos a quedar en el país que fuera. Se dio en Uruguay.

-¿Hablaban de ese plan en Cuba?

-Sí, pero en secreto. Él y yo, nada más, porque en Cuba no es algo que puedas hablar.

-¿Quién más sabía?

-Nadie. Ninguna persona de nuestras familias sabía lo que estábamos planeando. Cuando vas a hacer algo así, tienes que hacerlo en el máximo secreto. Incluso la última vez que me fui, me despedí de mi mamá y de todos en el aeropuerto como si fuera a regresar a los pocos días.

-No debe haber sido fácil.

-Fue muy duro, muy duro. Y más con una hija que hace siete años y medio que no la veo. Eso es lo que más me duele hoy.

-¿Y qué fuerza te impulsó a tomar una decisión que ya sabías lo dura que sería?

-Las ansias de triunfar en el deporte y en la vida. El poder cumplir con los objetivos que me había trazado. Yo en Cuba no tenía nada, no lograba tener la tranquilidad de saber que con un trabajo iba a poder mantener a mi familia. Acá he logrado tener una mejor calidad de vida.

-Tu entrenador también sigue en Uruguay. La de ustedes debe ser una amistad de hierro.

-Más que amigos, somos como padre e hijo. Llevamos 24 años juntos. Es mucho tiempo. Y siempre nos hemos dado para adelante.

-He conocido cubanos que cuando llegan a Uruguay lo ven todo con alegría, pero se desilusionan cuando conocen el invierno, el frío, nuestros sueldos y nuestros precios. ¿Te pasó?

-Es cierto que el frío es duro y que hoy Uruguay no está en el mejor momento en cuanto a trabajo, pero acá yo me siento bien. A muchos cubanos les gusta el modelo de Estados Unidos, pero a mí no. Es un país muy lindo y muy desarrollado, pero con demasiadas leyes. Cuando te pones a ver, estás más preso que en Cuba: no puedes hacer esto, no puedes hacer lo otro, tienes leyes para esta otra cosa. Y trabajan diez, doce horas por día. ¿Qué disfrutan? A mí me gusta trabajar ocho o nueve horas, normal, y poder disfrutar los fines de semana en mi casa con mi familia. Tengo amigos en Estados Unidos que trabajan de la siete de la mañana hasta las ocho de la noche, tienen dos o tres trabajos. Acá también ocurre. Pero es una decisión de uno.
Tengo una hija que hace siete años y medio que no la veo. Eso es lo que más me duele hoy

-En el balance, estás satisfecho con tu vida en Uruguay.

-Sí, con sus altas y sus bajas, estoy contento.

-¿Te asombra que haya tantos uruguayos que apoyan al régimen cubano?

-No, para nada. Hay muchas personas que no conocen, no saben y dan su punto de vista sin conocer. Hay que conocer las cosas desde adentro. Cuba ha tenido muchos logros, de los que yo soy fruto y con los que estoy de acuerdo. Y tiene muchas cosas que no apoyo y que muchos uruguayos no las conocen.

-¿Cuál es para ti el principal logro de la revolución cubana?

-La educación, la medicina, la infraestructura de muchos sectores que dejaron de ser privados y hoy todos los cubanos pueden utilizar.

-¿Y lo peor?

-La falta de libertad de expresión. Eso se siente mucho. El no poder hablar libremente. Problemas económicos hay en todos lados.

-¿Lo mejor del Uruguay qué es?

-La familia que he logrado. Estoy muy feliz de haber reiniciado mi vida. Hoy no tengo trabajo. Estoy buscando que una empresa colabore, porque ahora viene un camino muy difícil y se nos complica.

-¿Y lo peor?

-Aquellas personas que, de una manera u otra, me ven como una molestia. Gente que dice: “el cubano este vino a quitarle el lugar a un uruguayo”. Son los menos, pero están. Son gente que se olvida que el uruguayo también emigró. A Estados Unidos, a Cuba, a España, a todos lados. Y sigue emigrando y le siguen abriendo las puertas.

-¿Dónde te encontrás con esos uruguayos? ¿Te lo dicen cara a cara?

-Alguno sí. Hace unos días fui a Canal 12 a una entrevista. Yo dije en la nota que agradecía a todo el pueblo uruguayo por su apoyo. Y cuando me iba el portero me dijo, muy molesto: “No digas que todo el pueblo uruguayo te apoya, porque yo no te apoyo”. No entré en debate con él, porque acá hay libertad de expresión y él puede pensar y decir lo que quiera. Solo me reí y me fui. Pero son cosas que molestan. Porque en realidad yo no le quité el puesto a nadie. Al contrario, me parece que he ayudado al atletismo uruguayo.