Policía sigue rastrillando Olavarría 4 días luego del show del Indio

Publicado: 15/03/2017 13:37
Policía sigue rastrillando Olavarría 4 días luego del show del Indio
EFE
El rastrillaje del predio La Colmena.

Todavía hay personas que siguen desaparecidas, 39 según la cuenta de Facebook solidaria. Piden detención de organizadores del recital.

El gobierno de la ciudad de Buenos Aires sigue rastrillando Olavarría cuatro días después del trágico recital del Indio Solari. Según publicó este miércoles el diario La Nación, cien patrulleros y dos helicópteros participan de este operativo, que también incluye perros adiestrados y buzos tácticos.

Todavía hay gente desaparecida. La cuenta de Facebook solidaria “Recital del Indio – Dónde estás?”, creada especialmente por el caos, contabilizaba a primera hora de la mañana de este miércoles 39 personas que aún estaban siendo buscadas. Otros medios, sin embargo, hablan de cifras menores, de un dígito.

Y el protagonista de un recital multitudinario, donde entró el doble de las personas admitidas y murieron dos espectadores, el ex líder de la banda Patricio Rey y los Redonditos de Ricota, continúa siendo blanco de dardos encarnizados, que han superado en mucho a los tibios intentos de defensa de sus fans. Algo se quebró para muchos, sostienen los que conocen del tema.

El predio rural La Colmena, donde se produjo el recital, albergó a más de 300 mil aficionados. Según dijo el martes a la fiscal que atiende la causa el intendente de esa localidad bonaerense, Ezequiel Galli, el lugar tenía capacidad para 155 mil personas, cifra que se descontaba se superaría ampliamente.

El abogado de una de las víctimas fatales, el mediático Fernando Burlando, anunció que pedirá la detención del intendente de Olavarría y de los organizadores del espectáculo, Marcos y Matías Peuscovich, dueños de la productora En Vivo S.A. Este martes ellos quedaron como imputados en la causa, según informó Clarín.

Pasión incomprensible

"Mi público no entendió nunca. Te da miedo porque el 'sold out' para mi público no existe", se ufanaba Carlos Solari en el documental “Tsunami”, sobre la característica de sus seguidores de ir a verlo por las buenas, las malas y las peores.

Esa característica, que es llevada con orgullo por los fans, hoy está en cuestión. No lo ha morigerado el hecho de que las dos muertes no fueron consecuencia de las avalanchas de gente que obligaron al músico a interrumpir varias veces el show (según las primeras pericias, uno habría muerto por sobredosis y otro por un tema circulatorio sin que presentara lesiones). Se habla de “procesión”, de “ritual” y de “misa ricotera”, cosas más vinculadas a la fe, lo pasional e incluso lo fanático.

Su carisma incuestionable, las letras de sus canciones, muchas veces crípticas, y el arraigo que tiene en sectores sociales medio-bajos alimentan tanto a su aura como a sus detractores.

Varios uruguayos que asistieron a ese recital le comentaron a ECOS sobre la desorganización que hubo en el evento. Se estima que entre 4.000 y 6.000 personas fueron a Olavarría desde Uruguay. Ninguno resultó lesionado, pero muchos de ellos vivieron verdaderas odiseas para volver al país.

Ni siquiera del resto de los músicos de rock argentino –es sabido, Carlos Solari no es el más popular entre sus colegas- surgieron fuertes defensas. Al contrario, el ex saxofonista de Sumo, Roberto Petinatto, devenido showman televisivo, lo masacró sin dudar. En su programa “La Hormiga Imperial”, de la señal de cable C5N, prácticamente, lo trató de hipócrita: “Mirá si Luca (Prodan, ex cantante de Sumo, ya fallecido) te viera… Qué triste. Me acuerdo que a las dos semanas de que murió te pelaste y te pusiste anteojos oscuritos para ver si levantabas un poquito más de público”.

Que Solari levante un discurso antisistema, siendo millonario, viviendo en un barrio privado y yendo y viniendo de Olavarría en un avión privado fueron elementos que sus detractores no se privaron de señalar. Algunos de ellos dudaron de la sinceridad de la “devastación” mostrada en su declaración ante la fiscal, donde aseguró que no tenía nada que ver con la organización del show.