Único sospechoso de muerte de Plef fue imputado por tráfico de armas

22/02/2019 20:35

Único sospechoso de muerte de Plef fue imputado por tráfico de armas

El hombre se fue a su casa. Deberá fijar domicilio por 90 días, plazo en el cual no podrá salir del país. La investigación continúa.

El único detenido y sospechoso de haber asesinado al artista callejero Felipe Cabral (29) se fue este viernes para su casa. Así lo resolvió la jueza en lo Penal de 34° Turno, Blanca Rieiro, atendiendo la solicitud de formalización y medidas cautelares de la fiscal de Homicidios que investiga el caso, Mirtha Morales. No se encontraron pruebas contundentes que vincularan a A.J.P.A. (77) con el caso.

En su lugar, este hombre –un anciano enjuto y de andar encorvado, carente de antecedentes penales, vestido de crocs y camisa de manga corta a cuadros, de cabellera cana revuelta y prótesis nasal que se quitó durante la audiencia y dejó arriba del escritorio de la defensa junto con sus lentes- fue formalizado por tráfico interno de armas. Por 90 días deberá fijar domicilio -fijó el suyo propio- y no podrá salir del país, según solicitó Morales y accedió Rieiro.

“Respecto al homicidio, no tengo elementos contra el señor ni contra otro ciudadano”, diría luego la fiscal Morales, sin disimular el fastidio, en una desordenada rueda de prensa posterior. La formalización por este delito –menor, excarcelable, carne para un proceso abreviado- es una manera de tener a J.P. vinculado al proceso.

“Por ahora, el señor es inocente respecto al homicidio”, dijo en otro pasaje. “Hay varias reparticiones policiales trabajando en este caso así como la Fiscalía. (La serie televisiva) CSI resuelve todo en 60 minutos…”, ironizó. “Hay muchas pericias para resolver este puzzle que tenemos que armar”, agregó.

Los investigadores esperan encontrar más filmaciones que permitan arrojar luz sobre el hecho.

Terminaba así, con una audiencia de menos de una hora, el último capítulo, por ahora, del homicidio que generó más conmoción esta semana en Montevideo. La muerte de este joven, llorada por las comunidades del graffiti y del hip hop a las que pertenecía, incluso tuvo derivaciones políticas: un senador del Frente Amplio, Marcos Otheguy, responsabilizó de lo ocurrido al ambiente generado por la campaña “Vivir sin miedo”, impulsada por su par nacionalista, Jorge Larrañaga, que no duró en contestarle.

Este mismo viernes, el presidente del Frente Amplio, Javier Miranda, se encargó de restarle hierro a la situación.

En un allanamiento realizado en su casa, el jueves, se hallaron varias armas: un rifle .857, una escopeta de 9 milímetros y dos escopetas de calibre 32 GA, entre otras más. Todas estaban aptas para disparar y su propietario no tenía la autorización para tenerlas.

Ninguna de ellas coincide con la bala que se le extrajo a Felipe Cabral, Plef como era conocido. Este fue asesinado de un disparo en la cabeza –en el parietal izquierdo- el sábado en la tarde, en la fachada de una casa abandonada en Punta Gorda, en rambla México y Belastiqui. Según información no confirmada oficialmente, y de la que tampoco quiso hablar Morales, el disparo provino desde el lado de un inmueble contiguo a esa casa, a unos 15 metros de distancia de la víctima, detrás suyo. Lo habría matado un proyectil calibre 22.

Otras versiones que han circulado tampoco fueron confirmadas. La fiscal dijo no tener constancia que el formalizado sea “un hábil tirador” ni que estuviera peleado con el dueño de la casa abandonada (vecina a la suya). La fiscal tampoco dijo que haya testigos que lo hayan visto salir durante el día aunque se supone que permaneció en su casa ese sábado al momento de la muerte. Tampoco se le pidió pericias psiquiátricas. El delito por el que fue procesado no merecía una prisión preventiva, ya que las armas fueron incautadas.

Durante la audiencia, el abogado de J.P., Luis Lozano, aseguró que su defendido quedó “totalmente descartado” del homicidio y que todo quedó “en un delito menor”. A intervención de la magistrada Rieiro, la fiscal Morales debió aclarar que el homicidio de Cabral “sigue siendo investigado”.

Lozano dijo que esas armas allanadas son “vetustas”, que databan de “50 o 60 años atrás” y que su defendido las había recibido de su padre. Originalmente, se opuso a la formalización de su cliente. Pero una vez hecha, no tuvo reparos en las medidas cautelares solicitadas por la Fiscalía.

“Me siento profundamente agraviado por lo que pasó. Nunca en mis 77 años estuve detenido, en una celda. Esto me está causando un daño a la salud tremendo, ¡no hay ninguna prueba!” expresó sobre el final de la audiencia el detenido, que hasta entonces tenía la mirada perdida en el piso, asintiendo o negando según lo que dijera su abogado. Según dijo, las armas incautadas, solo sirven “para cazar perdices y liebres” y “están todas oxidadas”.
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