Liceos: cada vez son menos los docentes que quieren ser directores

Publicado: 19/06/2018 16:37
Liceos: cada vez son menos los docentes que quieren ser directores

Hace diez años hubo más de 400 inscriptos y 348 concursaron y ganaron. En 2017 solo hubo 72 interesados, pero no todos ocuparon sus cargos.

En el año 2008 hubo más de 400 inscriptos para ser directores o subsdirectores de Secundaria. En ese entonces concursaron y ganaron 348 personas.

El año pasado, en tanto, solo 102 docentes se anotaron y 72 de ellos concretaron el concurso, pero no todos tomaron el cargo.

La razón la dieron un grupo de directores de Enseñanza Media que, días atrás, asistieron a la Comisión de Educación de Diputados para denunciar la situación de injusticia e inequidad salarial" que padecen.

La culpa, aseguraron, la tiene la Circular 2319. Aprobada en 1998, bajo la gestión de Germán Rama, establece que para acceder a un cargo de dirección o subdirección hay que estar, como mínimo, en el cuarto grado del escalafón. El problema es que en ningún lugar dice que se tenga que percibir el salario por ese grado. Sin embargo, así se interpreta.

La situación lleva, afirmaron, a que la mayoría de directores y subdirectores en Secundaria, que están en quinto, sexto o séptimo grado del escalafón docente, perciban el salario de cuarto grado.

Así, como no se logran cubrir los cargos, los llamados actuales están apelando a docentes de tercer grado. Incluso, según dijeron ante los legisladores, en la práctica hay profesores de primer grado interinos que han llegado a ocupar direcciones por acefalía.

"Está situación se está dando hoy, con lo que significa a nivel de costos tener gente que no está preparada para la gestión dirigiendo un centro educativo, con los problemas sociales graves que tenemos actualmente", advirtió una de las directoras, Jennifer Cherro.

La Circular 2319 también plantea otro problema, y es que hace una clasificación de los centros educativos en categorías. En base a eso, se realiza luego el escalafón docente.

Según Cherro eso se traduce en que si uno trabaja en un liceo grande, como el Bauzá o el Nº1 de Pado, gana un sueldo correspondiente a la primera categoría y está colocado en el séptimo grado del escalafón.

Pero si lo hace en centros más pequeños, como los liceos 47 o 21, va a estar ganando un salario de tercera y de cuarta categoría. "Uno de los aspectos graves de esta circular es que hace perder al profesional su carrera personal", advirtió Cherro. "Si uno tiene cursos y concursos, tiene que estar colocado de acuerdo al puntaje que logró con sus méritos y no por ser director de un liceo grande o chico".

La docente sostuvo que esta situación tiene sus consecuencias. "A veces uno está muy comprometido con los proyectos educativos, pero cada tres años tiene que pensar en migrar, porque necesita aumentar el sueldo y mejorar los cómputos jubilatorios", dijo.

La realidad planteada por la docente es concreta. "Hoy no hay quién quiera ser director o subdirector a partir del cuarto grado", afirmó. Y las consecuencias, insistió, las paga el centro educativo.

"En los liceos de contexto vulnerable se necesita gente muy preparada para sacarlos adelante, y eso no está pasando hoy en Secundaria", dijo.

Es que para alguien de primer o segundo grado, con poca preparación, sí es negocio ocupar ese cargo, porque estará cobrando como si fuera de cuarto grado.

Los directores exigieron ante el Parlamento la derogación de la circular y una recategorización de los centros educativos, bajo consignas que no impliquen el tamaño de cada uno.

Según estimaron, la regularización tendrían un costo de $ 50 millones.

"Hay un docente de Matemática en mi centro, que es de tercer grado y que gana más que yo, que soy la directora", advirtió Cherro.

Si Secundaria no toma decisiones y restablece el orden en la escala jerárquica de salarios, la docente sostuvo que las cosas se irán complicando cada vez más. "Se hace muy difícil cubrir todos los años los equipos de dirección de los centros educativos", señaló.

Carrera meteórica

Ante la comisión se citaron casos concretos, como el del Liceo 17. Su directora tuvo que tomarse licencia por maternidad, y hubo que salir a buscar un equipo que tomara las riendas.

Quien terminó asumiendo la dirección fue una profesora de Historia de grado 1,que acababa de tomar un cargo como adscripta efectiva. Otro adscripto quedó como subdirector.

La experiencia, relató Cherro, salió bien debido a la responsabilidad y las características personales de la nueva directora. "Yo siempre la embromaba con que nunca había visto una carrera tan meteórica, porque pasó de concursar para adscripta a ser la directora de un liceo", dijo.

La necesidad de contar con cuerpos directivos con experiencia fue resaltada por la directora del Liceo 59, Adriana Mareco.

"Ayer tuvimos el caso de un niño de catorce años, en situación de calle, que había pasado el fin de semana durmiendo en el shopping de Tres Cruces", expresó". Tiene una mamá esquizofrénica que trabaja como cuidacoches. Para atender esto no tenemos un equipo multidisiciplinario, ni un lugar para acudir", afirmó.

"Uno es director y tiene que terminar siendo trabajador social y psicólogo", agregó.

El testimonio lo completó Mónica Bossi, subdirectora del Liceo Bauzá. "Hoy está ocupado por los profesores debido a la inseguridad que tenemos que tolerar en los centros educativos", contó.

"No hay porteros, no hay vecinos, no hay nada. Es tierra de nadie", aseguró. "No es culpa de los chiquilines, que son divinos, es un tema de afuera. Nosotros, de repente, nos encontramos correteando gente", afirmó. "Yo ya no doy más".

Partido codificado

El Mundial de Fútbol se ha convertido en otra fuente de conflicto en Secundaria. La semana pasada el Consejo emitió un comunicado expresando que, cuando juegue la Selección Uruguaya, las clases pueden suspenderse y los chicos puedan ver los partidos de fútbol en la institución.

Un aspecto con el que el director del Liceo 1 de Pando, Álvaro Guillén, dijo estar en parte de acuerdo si se tiene en cuenta que ese deporte es una "patita más" de la cultura nacional.

De todas formas el docente marcó un problema: los centros educativos no tienen los medios para garantizar que eso se cumpla.

"Yo no tengo un televisor grande ni un salón de actos para poner a todos los chiquilines a mirar partidos de fútbol", dijo.

Guillén se preguntó si no son suficientes las horas que se llevan perdidas este año por paros ocupaciones o "esa famosa alerta amarilla que tanto cuestionamos cuando hay un sol radiante", para que ahora se le sume que cada vez que juegue Uruguay no se dictarán clases.

"Los profesores van a estar, pero tenemos que darles las condiciones en los liceos y no las tenemos", sostuvo Guillén. "Mi liceo absorbe lo que otros no quieren absorber, van todos a parar allí y no tengo un televisor en cada salón. ¿Cómo hago?", se preguntó.