Vidalín: "la gente se dedica más a lo material que a lo espiritual"

Por: Nicolás Dovat
Publicado: 13/01/2018 11:52
Vidalín: "la gente se dedica más a lo material que a lo espiritual"
Carmelo Vidalín

El intendente de Durazno cree que el consumismo es el mayor problema de la sociedad y que en el Partido Nacional no hay modelos en disputa.

En las elecciones departamentales de 2015 en Durazno, el nacionalista Carmelo Vidalín logró su tercer mandato por amplia mayoría. "Por mi pueblo, y con y por mi gente si Dios quiere", dijo tras conocerse los resultados. Hoy, con 62 años, cuenta a ECOS que trabaja entre 12 y 14 horas por día, y cuando no está "en la máquina" dedica el tiempo a la familia y los vecinos.

La evidente consulta sobre la interna blanca tiene una respuesta rápida: "yo estoy más para jugar en la departamental". Pero no duda en criticar a los correligionarios que se atacan entre sí porque están carentes de ideas y no se dan el tiempo suficiente para pensar. En el apuro, sostiene, se busca más la confrontación que la unidad. Por eso dice que en el Partido Nacional hay rivalidad pero no hay, todavía, modelos en disputa.

Vidalín, entonces, intenta ir más allá de su partido y de las riñas circunstanciales al afirmar que hay "un problema grave" en la sociedad uruguaya que nadie lo ha interpretado de forma correcta. El consumismo, la prisa y el endeudamiento son para el intendente de Durazno los obstáculos más pesados que debe sortear el uruguayo para sentirse mejor. Pasar más tiempo en familia e intentar tender puentes con el vecino son para el jefe comunal dos elementos claves para salir de la ruedita del hamster. Porque de seguir en la misma, el panorama se puede complicar.

Por eso advierte: "En el país va a haber una implosión económica porque no va a dar más la cosa".

- ¿En qué lugar de la interna blanca se posiciona?

- Yo estoy más para jugar la departamental. Los blancos heredamos las venas revolucionarias de Aparicio Saravia pero en vez de enfrentarlas hacia afuera nos peleamos entre nosotros. Veo con buenos ojos que haya muchas corrientes en la medida de que cada una sea respetuosa.

- ¿Se pierde el respeto a veces?

- Todo lo que sea ofensa, ataque, agravio o desvalorización de un compañero no le hace bien al partido. Si el Partido Nacional quiere realmente ser gobierno tiene que presentar ideas y proyectos. Estoy en contra del ataque interno y del agravio externo. Creo que a la gente no le gusta ni le interesa que los políticos nos dediquemos a tirarle piedras a quienes están en el gobierno.

- ¿Qué quiere la gente?

- Lo que pretende la gente es que quienes formamos parte de la oposición seamos constructivos con buenos aportes.

- ¿Cuáles son los modelos en disputa dentro del Partido Nacional?

- No hay modelos, lamentablemente por el momento creo que hay más que nada corrientes, divisiones internas que deben madurar sobre la base de programas o de ideas. Una vez que las mismas estén escritas y vean que pueden ser plasmadas, nos tenemos que sentar en torno a una mesa y ahí posiblemente nos demos cuenta que estamos más cerca uno del otro.

- ¿Cómo es su día a día en Durazno?

- Meto 12 o 14 horas todos los días. Ando entre la gente. Voy al supermercado, al partido de fútbol. Camino por las calles de Durazno, dialogo en los barrios. Palpito con la gente. Tenemos que tener los oídos bien grandes y el sentido común despierto para poder interpretar lo que quiere la gente.

- ¿Qué le dice ese pálpito?

- Hay un problema grave en nuestra sociedad, que el sistema político aún no lo ha interpretado y que pasa por el hecho de que nos hemos vuelto excesivamente materialistas y consumistas. Todo lo que vemos es lo que queremos y eso ha llevado a que exista un endeudamiento interno tremendo. Todo el mundo tiene cinco o seis tarjetas de crédito y cuando llega a fin de mes se hace difícil cumplir. Eso lo afecta psicológicamente y por ende también desde el punto de vista biológico.

- ¿Qué pasa si seguimos en este camino?

- En algún momento puede explotar. La gente compra sin mirar la letra chica. Muchas veces se le hace difícil poder cumplir. Vivimos muy de prisa, no nos tomamos el tiempo para pensar, para analizar. Actuamos casi que por reflejo, mirándonos en el espejo de los otros, que no siempre es el espejo correcto. Muchas veces es un espejo cóncavo o convexo. La gente se dedica mucho más a lo material que a lo espiritual. Nos olvidamos de lo más hermoso que es disfrutar de la familia, de los nietos. Poder mimar a esos seres que queremos. Pero los queremos comprar con regalos y con placer material.

"Yo soy un político incorrecto", cierra Vidalín, y aclara que dice lo que siente, lo que se le viene a la cabeza, y no lo que los demás quieren escuchar.