Roger Waters ofreció el mayor espectáculo de rock que vio Montevideo

Por: Leonel García
Publicado: 4/11/2018 07:44
Roger Waters ofreció el mayor espectáculo de rock que vio Montevideo

Aproximadamente 40 mil personas fueron a escuchar lo mejor de Pink Floyd por parte de su exlíder, exfundador, exbajista y excantante.

Luego de ser declarado Visitante Ilustre de Montevideo, de explicar el boicot comercial a Israel que impulsó en la sede del Pit-Cnt, de ser acusado de antisemita, para Roger Waters llegó la hora de la música. Y las tres horas aproximadas que duró su show del sábado en el Estadio Centenario lo convirtieron en el mejor espectáculo de rock que vio Montevideo este año. Y unos cuantos más después.

Y eso que había antecedentes. Como ocurrió con Paul McCartney en 2012 y 2014 y con The Rolling Stones en 2016, el Centenario volvió a recibir a un dios del Olimpo del rock. Pero como show integral, Roger Waters, acompañado por una banda de gran solidez, los superó a todos.
No solo estaba la música.

Ya desde la época de Pink Floyd, se sabía que entre las grandes estrellas de la banda se encontraban los sonidistas, los iluminadores, los encargados de efectos visuales y los escenógrafos. El espectáculo que se vio en el Centenario, con una pantalla gigante, inmensa, que ocupaba casi el ancho de la cancha y que no dejaba de bombardear imágenes, un sonido envolvente como nunca se escuchó en Montevideo desde todos los puntos del estadio, el cerdo de “Pigs” flotando sobre el estadio y el surgimiento ante aproximadamente 40 mil pares de atónitos ojos de la Battersea Power Station de Londres, cuando comenzó la segunda mitad del show, dejaron una idea clara: jamás de los jamases se vio algo así por estos lares. Y habrá que remar para ver algo parecido.

Y, además, estaba la música.

La gira “Us + Them” es la excusa de Waters para presentar su disco “Is this the life we really want?” de 2017. Pero más allá de las cuatro canciones de esa placa incluidas en el setlist –“Dejá vu”, “The last refugee” y “Picture that” en la primera parte, “Smell the roses” en la segunda-, las aproximadamente 40 mil personas fueron a escuchar lo mejor de Pink Floyd por parte de su exlíder, exfundador, exbajista y excantante.

Y eso es lo que les dio desde el arranque con “Breathe” hasta el último bis con “Comfortably numb”: un himno detrás de otro, pasado por la trepidante “One of these days”, “Another brick in the wall” (con la emocionante y aplaudida participación del coro de niños Giraluna), “Pigs” (con el cerdo flotante y Donald Trump en las pantallas como cartón ligador) y “Money” (con el guitarrista Jonathan Wilson en la primera voz).

El exlíder de Pink Floyd, cerebro de la mejor etapa del grupo, terminó el recital como una remera que rezaba “Todos somos familiares”, en referencia a Familiares de Detenidos Desaparecidos, para terminar de meterse en el bolsillo a un público absolutamente entregado. Político como pocos “rockstars”, Waters se encargó de dejar claro sus odios –la guerra, Donald Trump, la militarización, el gobierno de Israel, los “cerdos”- pero, a diferencia de lo que ocurrió en Brasil, cuando la audiencia se dividía entre aplausos y abucheos cuando arremetía contra Jair Bolsonaro, acá todo estuvo en paz.