"De Uruguay extraño todo, su gente, el Solís y el olor a marihuana"

Por: Danilo Costas
Publicado: 23/09/2018 07:20
"De Uruguay extraño todo, su gente, el Solís y el olor a marihuana"

El artista brasileño Paulinho Moska se presentará en Uruguay y habla de todo: Drexler, Lula, Temer, sus hijos y el amor por la Ciudad Vieja.

Paulo Corrêa de Araujo, más conocido como Paulinho Moska, volverá a presentarse en Uruguay el próximo 9 de octubre, cuando el Auditorio Nacional del Sodre sea testigo de la presentación en Montevideo de Beleza e Medo, su último trabajo discográfico.

Con 25 años de carrera sobre sus hombros y una relación especial con Uruguay, el artista mantuvo una charla íntima con ECOS donde habló de todo: Jorge Drexler, Uruguay, Lula, Temer, la relación de su familia con la Ciudad Vieja y un sentimiento especial que lo hace sentirse mejor en Montevideo que en su ciudad natal.

- Uruguay es uno de los destinos permanentes en la agenda de Paulinho Moska, ¿qué versión suya van a poder disfrutar los uruguayos el 9 de octubre?

- Una versión más con más rock que las anteriores, pero con la misma alegría y las mismas ganas de divertirme que siempre tengo en Uruguay. Estoy en otra etapa, más maduro y tenía muchas ganas de volver a tocar en Uruguay porque es un país muy especial para mí.

- ¿Fue la puerta de entrada a otros mercados Uruguay?

- Exactamente, por eso le guardo tanto cariño y respeto. Son un público fabuloso y me hicieron sentir en casa desde el primer día. Aún recuerdo cuando conocí a Drexler por primera vez, fue una persona que marcó mi carrera, una suerte de Cupido latino.

- Tocaron juntos varias veces y hay una relación casi de hermandad, ¿cómo empezó su vínculo?

- Empezó por mi curiosidad de sacar sus letras y su música. Me puse en contacto con él, le envié covers míos que yo había tocado de sus temas propios y comenzó la relación. Él apostó a mí, tocamos juntos en Uruguay y me hizo conocer a Kevin Johansen con quien tenemos un trío amoroso (risas). En serio, nuestras familias son amigas, nos juntamos a tocar y vamos con nuestros hijos. Son dos amigos y artistas que amo profundamente.

- Tocó varias veces en Uruguay y también viene de vacaciones con su familia aquí. ¿Sigue la actualidad de lo que pasa en el país?

- En Brasil hay demasiadas cosas por seguir (risas), pero si tengo amigos muy cercanos como Jorge y como Pablo (Casacuberta) con quien además trabajo en televisión. Tengo muchos conocidos que me comentan cosas buenas y malas. Ahora recuerdo una mala, me puse a llorar cuando cerró el Café Bacacay.

- ¿En serio lloró por el cierre de un local en una ciudad y en un país que no es el suyo?

- En serio, porque íbamos con mis hijos. Te voy a contar una cosa. Yo soy muy nostálgico entonces en Montevideo me siento como en casa. Vengo de la ciudad de la alegría, la ciudad maravillosa (Río de Janeiro) pero yo soy un nostálgico empedernido. Pocas cosas me gustan más que la Ciudad Vieja, caminar por la peatonal, visitar el Palacio Salvo e ir al Bacacay. Iba con mis hijos, pasábamos por el Teatro Solís. Es una rutina armada que tenemos en Montevideo y que extraño.

- ¿Y qué extraña más?

- Todo, la calidad de su gente, la calidez con que me tratan, caminar hasta el Mercado del Puerto, los chivitos. De Uruguay extraño todo, su gente, el Solís y el olor a marihuana por las calles.

- Belleza y Miedo, el título de su último disco, es muy sugerente. ¿Tiene que ver con esta etapa más madura de tu vida?

- Sí, porque llega un momento en que convivimos con los dos elementos. Todos vivimos entre la belleza y el miedo. Yo, tú y quienes lean esta entrevista. Vivimos con miedo a tener una enfermedad, a no tener dinero, a no tener amigos, a no ser amados, le tenemos miedo al gobierno, al fascismo, al odio y al machismo. Y por el otro lado está la belleza de sentir que podemos hacer cosas maravillosas. Podemos crear, bailar, abrazarnos, podemos hacer arte, ciencia y avances para la humanidad. Los humanos tenemos el don de la creatividad y es una belleza. Yo siempre digo que canto, escribo y trabajo en televisión sin ser cantante, poeta o actor. Eso es maravilloso.

- ¿La caída del gobierno de Dilma Rousseff, el ascenso de Michel Temer y las denuncias de corrupción, la encarcelación de Lula, el aumento de la pobreza y la caída de la economía en su país tuvieron algo que ver en esta visión de belleza y miedo? Uno de los cortes de difusión del disco lo menciona.

- Claro que está vinculado. En “Nenhum direito a menos" hablo de eso. Yo venía en una sintonía y el país venía en una sintonía. Las cosas mejoraban, la educación, la salud, el empleo y la economía. De un día para el otro retrocedimos de una manera abismal. Me obligó a abrir los ojos e involucrarme, a dejar de escribir sobre el amor, las relaciones humanas y la filosofía para meterme de lleno en la protesta.

- Hubo un colaborador en el disco que fue fundamental para darle esa tónica de protesta.

- Es verdad, un amigo, poeta y periodista que se llama Carlos Renno. Él era la persona indicada para escribir una canción de protesta, una poesía de protesta y compuso una canción que menciona todos los derechos que se perdieron y las libertades que fueron atropelladas por el gobierno.

- ¿Qué opinión tiene de Lula?

- Yo no defiendo a Lula, pero creo que el país se deterioró con este gobierno y creo que la gestión de Lula había sacado a millones de la pobreza para darles una oportunidad. Brasil volvió atrás.

- En su carrera hay un antes y un después con las discográficas. ¿Qué pasó en el medio?

- Yo era un esclavo de los contratos (risas). Hablando en serio, estuve años en una compañía discográfica, me trataban bien pero tenía que hacer un contrato cada un año y medio. Componer, producir, ensayar y grabar cada 18 meses. Ese ritmo me llevó a no disfrutar lo que hacía, componía en el tren, ensayaba en los hoteles, volvía a componer en un avión, no tenía tiempo que perder. Ya no tengo la juventud, la energía o las ganas de hacerlo. Estoy en otra etapa.