"El sistema político va por la escalera y las sociedades en ascensor"

Por: Leonel García
Publicado: 6/02/2017 12:06 | Actualizado:
"El sistema político va por la escalera y las sociedades en ascensor"
IGNACIO ZULETA

El periodista Ignacio Zuleta estuvo en Uruguay presentando su libro "Macri, confidencial. Pactos, planes y amenazas".

El periodista, analista y consultor político argentino Ignacio Zuleta dijo que lo realmente novedoso de Mauricio Macri como dirigente fue aglutinar en torno a él, en la coalición llamada “Cambiemos”, a todo el voto no peronista de ese país. Fue eso lo que le permitió llegar a la Presidencia, tras ganar las elecciones de 2015. Su suerte como gobernante aún es una incógnita, añadió, a más de un año de su asunción.

Zuleta estuvo en Uruguay –más concretamente, en Punta del Este- presentando su libro “Macri, confidencial. Pactos, planes y amenazas” (Editorial Planeta). En él, buscó retratar el escenario que se encontró el ahora presidente argentino cuando se lanzó a competir por la Casa Rosada y qué hizo para ganar, formando lo que él llamó el “Partido del Balotaje”. Ahí describe cómo este hombre surgido del mundo empresarial, aunque postulándose a cargos electivos desde 2003, logró ser visto como una alternativa al sistema político tradicional.

-¿Qué cree que es lo nuevo que le ha aportado Macri a la política argentina?

-Eso no se puede ver todavía, dependerá de su suerte como gobernante. Sí es original su manera de entender la política, el diagnóstico que hace de la Argentina y, básicamente, la estrategia que tiene él de integrar lo que lo llamo en el libro el “Partido del Balotaje”, que le da al voto no peronista de la Argentina, que es más grande que el voto peronista, la identificación con un partido, una alianza y, por lo tanto, con un presidente. Esa es un poco su originalidad. Pero su suerte como gobernante está por verse. En la ciudad de Buenos Aires gobernó ocho años (2007-2015) y hay una percepción bastante positiva. Fue electo, reelecto y luego fue elegido su sucesor, Horacio Rodríguez Larreta.

-¿Le ha servido mostrarse como lo opuesto al kirchnerismo?

-Ese es uno de los componentes. Gana porque tiene un diagnóstico de la Argentina y una forma eficaz de conectar con el público. Pero él gana no por un fracaso del peronismo. El peronismo hizo una extraordinaria elección en 2015, ganó en la primera vuelta y en las legislativas. Perdió por menos de tres puntos en el balotaje. Hubo un rechazo de la mayoría al gobierno anterior; pero no fue un 9 a 1.

-¿Cuáles fueron las mayores dificultades en el proceso de elaboración de este libro?

-Lo más complicado fue encontrar un modo de abordaje del relato político. Hay otros libros más proselitistas, panfletarios, de defenestración y exaltación. Este es un libro de un relato explicativo y es una enorme dificultad. Se arranca de cero. Con el peronismo y el radicalismo ya se sabe de dónde comenzar, hay bibliografía y preconceptos que uno asume como propio. El foco es lo difícil. Y luego hacer en un tiempo relativamente corto, que era parte del negocio con la editorial

-¿Y por qué escogió el foco escogido?

-No escribir anécdotas ni historias menores. Porque quería abordar la comprensión del sistema político, cómo funciona, cuáles eran las demandas de la sociedad y el escenario que planteó Cambiemos, cómo se construyó Cambiemos (una alianza entre el sector PRO de Macri, el ARI de Elisa Carrió y la histórica Unión Cívica Radical) y el gobierno.

-¿Qué supo escuchar bien Macri?

-Expresar el rechazo de las mayorías de las grandes ciudades argentinas al peronismo. Eso pasó con Raúl Alfonsín en 1983 y Fernando De la Rúa en 1999. Aún en el momento de mayor poder del peronismo en estos años, que fue durante el gobierno de Carlos Menem (1989-1999), el peronismo gobernaba la nación y algunas provincias pero todas las ciudades grandes de Argentina estaban en manos de la oposición.

-No terminó el gobierno Alfonsín ni De la Rúa, ¿son malos precedentes para Macri?

-Yo no puedo hacer nada por eso. Yo solo escribí el libro. Luego quién mete los goles… Cada proceso tiene su historia y su razón.

-Intentó ser “neutral”. ¿Es posible eso en Argentina? De afuera parecería que no.

-El sesgo militante de los sectores es inevitable en todas partes del mundo. La tarea del periodista es ser neutral, como una mínima honestidad hacia el lector. Yo tengo mi visión, mi formación y mis prejuicios, pero soy honesto al ponerlos. Pongo pruebas y fundamentos de lo que reafirmo.

-¿Se puede hablar de un manejo empresarial en el gobierno con Macri? ¿CEOcracia, como se ha escuchado decir?

-No comparto esa visión. Es un insulto de la oposición para descalificar a Macri. Empresarios ha habido involucrados en todos los gobiernos. Han acompañado al gobierno anterior, a De la Rúa, a Alfonsín y a los gobiernos militares. Los mismos nombres, las mismas personas. No creo que haya más empresarios en este gobierno que el anterior. Lo que sí tiene el PRO más que Cambiemos es que tiene un sesgo muy crítico a la política tradicional, algo que también surge del público. La gente los considera como los responsables de las malandanzas el mundo en el que vivimos.

-El triunfo de Macri, un hombre surgido del mundo empresarial, ¿no guarda relación con la victoria posterior de Donald Trump en Estados Unidos?

-No puedo hablar de la política de Estados Unidos porque la conozco poco. Pero es cierto que la campaña de Trump expresa un rechazo al establishment norteamericano. Pero cada político que quiso llegar a la Presidencia de Estados Unidos lo hizo criticando eso. Criticar a la política y al establishment es un argumento interesante: es proponer el cambio. Y la gente se interesa enseguida, ¡si las cosas siempre andan mal!

-¿Usted escuchó hablar de Edgardo Novick en Uruguay?

-No.

-Algunos lo llaman el Macri uruguayo, como alguien proveniente del mundo empresarial.

-Hoy hay algo muy generalizado con la política y los políticos, y tiene que ver con la exasperación colectiva con que las cosas no funcionan como se cree que tienen que funcionar. Y el sistema occidental es del siglo XVIII. En el mundo, el sistema político va por la escalera y la sociedad en el ascensor. El mercado reparte mejor las rentas que los gobiernos.