Leonardo Sbaraglia: “Los personajes oscuros me plantean un misterio”

Publicado: 5/02/2017 11:04
Leonardo Sbaraglia: “Los personajes oscuros me plantean un misterio”

En Montevideo para presentar su última película, "Nieve negra", con Ricardo Darín, habló con ECOS sobre ella y lo sanador del arte.

Por Alejandra Volpi

Leonardo Sbaraglia ofrece una clase magistral de actuación en “Nieve negra” donde hace un contrapunto con Ricardo Darín, inundando la pantalla de suspenso bajo la dirección de Martín Hodara. Filmada en la nieve de los Pirineos (España), aunque la acción transcurre según la trama en la Patagonia argentina, mantiene en vilo al espectador hasta el final.

Sbaraglia encarna a Marcos, un hombre aparentemente inofensivo que lleva varias décadas sin ver a su hermano Salvador (Darín), quien vive solo en una cabaña alejada del mundo, atormentado por un pasado familiar que oscurece la trama y la tiñe de sangre. ECOS entrevistó al actor argentino en Montevideo, donde la película ya lleva varios días en cartel con gran éxito de taquilla (ya la vieron más de 12 mil espectadores, y eso es mucho).

-¿Tenés predilección hacia los personajes oscuros, que sufren o que están en conflicto? (Vale recordar que el título anterior protagonizado por Sbaraglia fue "En el cielo" y viene de "Relatos salvajes" y de la serie "El hipnotizador").

-Puede ser, (se ríe). Es posible. Es interesante pensarlo de esa manera. Yo podría elegir hacer muchas otras cosas. Cuando me preguntan si me gustan los thrillers, en verdad no pienso que me prefiera un género o un tipo de personaje en particular, pero yo elijo las cosas que están buenas, bien escritas o que me conmueven, las que puedo entender. Hay algo en ese tipo de personajes que me llama la atención. Me seguirán planteando un misterio, que en definitiva es mi propio misterio. Uno para uno mismo a veces es invisible. Uno se está viendo todo el tiempo a uno mismo, al margen de ver a los otros. Uno está en comunicación con la vida, pero al mismo tiempo hay algo de uno mismo que es invisible para uno mismo y a veces a través de los personajes se puede hacer visible.

-¿Dirías que actuar puede resultar terapeútico en ese sentido?

-Terapéutico es una palabra que está bastardeada. Pero yo lo diría de una manera más poética: me parece que tiene que ver con que hay un misterio en el arte que es siempre sanador, porque te da la posibilidad de expresar hacia afuera, de comunicar a otro algo. De mandar un mensaje en una botella. Eso hace que uno establezca una posible comunicación con otro, con un marciano, con ese marciano que también está dentro de uno mismo, con eso que es monstruoso, pero no por lo malo sino porque no tiene forma, y al poder darle una comunicación hacia afuera le estás dando una forma posible.

-Uno de los mayores desafíos de tu personaje en esta película fue la de ir dosificando la información y las emociones.

-El mayor desafío fue hacer un personaje que para el público tenía que ser relativamente anodino, que no representara ninguna amenaza, buscar un lugar casi de empatía con él, e ir construyendo algo amenazante sin mostrar amenaza. Esa fue la mayor dificultad: la expectativa que tenía del miedo. Muchas veces nos poníamos un límite con Ricardo (Darín), con el director, con Laia (Costa), porque de lo contrario nos vendíamos. Todo el tiempo jugamos en la cuerda floja entre lo anodino y lo amenazante, lo blanco y lo oscuro, logrando un delicado equilibro entre caer en el precipicio o quedarse en un lugar demasiado llano.

-La nieve, el frío, ese marco natural en el que tuvieron que trabajar durante tantas semanas, ¿influyó en la creación de los personajes?

-A veces nos parece caprichoso que el cine elija algunos lugares, como la nieve o el desierto, la montaña o la playa, y sin embargo nunca es caprichoso sino no sería cine, no existiría Herzog de Fitzcarraldo, que se adentró en el Amazonas para contar una historia imposible sobre un hombre imposible. Yo creo que la naturaleza de las cosas es devastadora de la naturaleza interna, es como un tsunami que lo inunda todo. Eso es muy lindo.

-¿Cómo fue trabajar con Darín?

-Fue muy fuerte, muy lindo y tenso. Porque todo lo lindo y bueno que yo podía esperar, ahora lo espero más todavía después de haberlo vivido. Toda la experiencia fue muy linda con Ricardo, hubo mucha generosidad de su parte, propiciando el trabajo en equipo. No nos conocíamos tanto a pesar de haber trabajado juntos hace 25 años en una obra de teatro que él dirigió, porque estar compartiendo como actores es una frecuencia diferente, fue interesante que se dio entre los dos algo muy intenso que se ve en la pantalla.

-En el último año has estado muchísimo tiempo en Montevideo. ¿Qué pasó entre vos y Montevideo?

-¡En los últimos años pasaron un montón de cosas! Hubo oportunidades laborales muy hermosas que se fueron transformando en experiencias de vida muy lindas, en amistades, en afectos, en más de una posibilidad. Cada espacio, cada entorno, cada sociedad te alimenta cosas diferentes. Sería muy mezquino de parte de uno cuando va a un lugar no dejarse impregnar por ese lugar. Es como en el cine, lo lindo es que cada lugar te propone también diferentes lugares de vos mismo.