Cuando Mujica quería traer inversores extranjeros a vivir en Uruguay

Actualidad

17/01/2020 08:50

Cuando Mujica quería traer inversores extranjeros a vivir en Uruguay

Foco UY

Ex candidato a vice de Macri exige que su gobierno intime al FA y a Vázquez a repudiar los dichos del ex presidente sobre los argentinos.

“En vez de traer cien mil cagadores argentinos, preocupémonos de que los nuestros inviertan acá”. Así se expresaba hace pocos días el ex presidente José Mujica, en una declaraciones que generaron revuelo dentro y fuera de fronteras.

Entrevistado este miércoles por El Observador, el ex mandatario cuestionaba de esta manera la iniciativa del gobierno electo de flexibilizar las normas de radicación ciudadana y fiscal con el objetivo de atraer como residentes a inversores extranjeros.

Mujica reiteró como alternativa la necesidad de captar “los US$ 24 mil millones” que los uruguayos tienen “desparramados por el mundo, debido a que el Estado “le da la espalda” a los emprendimientos productivos locales.

Los dichos del ex presidente van en una una línea de pensamiento que sugiere que la futura administración desea atraer a evasores argentinos, en una suerte de retorno al país “plaza financiera” y “paraíso fiscal” que la izquierda le adjudica a los gobiernos de los partidos tradicionales.

Sin embargo, durante su gestión, Mujica intentó llevar adelante una iniciativa similar a la que ahora le critica a Lacalle Pou.

En enero de 2013, el entonces presidente anunciaba un plan para agilizar los trámites migratorios de manera de de seducir a más extranjeros a radicarse en Uruguay.

Y el público objetivo eran los argentinos, sumidos en el descontento por las condiciones ofrecidas en su país por el gobierno de Cristina Fernández.

El plan había sido divulgado por el semanario Búsqueda, que incluso informaba de un reforzamiento de la División Fiscalidad Internacional de la Dirección General Impositiva, en virtud de la expectativa de un aumento en las residencias a otorgar.

Uno de los primeros que se adhirió al plan, que no tuvo mayores repercusiones, fue el poderoso empresario Alejandro Bulgheroni, con fuertes inversiones a nivel local.

Por esos días ambos habían coincidido en un encuentro, en el que Mujica le había confiado que “el Estado es un pichicome que no tiene un mago para gastar en favor de arreglar las injusticias sociales”.

El mes anterior Mujica había compartido un encuentro con empresarios argentinos en el cual había adelantado parte de su plan. Les dijo que para un país era imprescindible respetar a sus inversores, porque los bienes que generaban eran superiores a los que podía dar una “ola expropiatoria”.

En paralelo su esposa, la entonces senadora Lucía Topolansky, se había referido al proyecto, al apuntar que Uruguay debía “facilitar la migración organizada”.

Topolansky hacía una precisión. No aludía al “migrante que viene a trabajar y envía remesas a su familia”, sino a gente que migrara con su familia y pudiera obtener la doble nacionalidad.

Pocos antes de iniciar su gobierno, en febrero de 2010, Mujica había encabezado una cena en el entonces Hotel Conrad de Punta del Este, en la que reunió a más de 1500 empresarios extranjeros.

La tercera parte eran argentinos, a los que les prometió estabilidad económica y una política de reducción de riesgos para sus empresas. A cambio, les pidió inversiones productivas en Uruguay.

Que nadie nos agravie
A todo esto el ex candidato a vicepresidente argentino, Miguel Ángel Pichetto, le exigió al gobierno de su país que intime al Frente Amplio y a la Administración Tabaré Vázquez que repudien los comentarios de Mujica sobre los “argentinos cagadores”.

Para Pichetto, ex compañero de fórmula de Mauricio Macri en las recientes elecciones, lo del ex presidente constituye un agravio y una ofensa a todos los argentinos, que no deben ser consentidas en silencio.

En ese sentido recordó que, en 2002, entonces presidente Eduardo Duhalde “había intimado” a su colega Jorge Batlle a que se rectificara de su polémico comentario de que los argentinos “eran una una manga de ladrones del primero al último”.

“Hay que recuperar el orgullo de los argentinos y no permitir que nadie nos agravie”, concluyó Pichetto.