"El militar necesita una amenaza que lo aglutine y lo unifique"

Actualidad

19/03/2019 16:28

"El militar necesita una amenaza que lo aglutine y lo unifique"
Presidencia
El ministro interino de Defensa, Daniel Montiel, saluda al nuevo comandante en jefe, José González; en el medio, el presidente Tabaré Vázquez.

Para el experto en temas castrenses González Guyer, el discurso del nuevo comandante en jefe, en principio no significa que siga la tensión.

El elogioso discurso sobre su antecesor que el nuevo comandante en jefe de las Fuerzas Armadas, José González Spalatto, pronunciara el lunes sobre su sucesor, Guido Manini Ríos, no debería significar que seguirá la tensión entre las máximas autoridades civiles y militares del país. Eso es lo que opina el doctor en Ciencia Política Julián González Guyer, docente de la Facultad de Ciencias Sociales, especializado en Seguridad y Defensa, consultado por ECOS sobre el tema.

"No necesariamente significa que se siga en la misma línea. De base, hay que tomar en cuenta que saludar al que deja el cargo es una práctica habitual. La idea de las Fuerzas Armadas es que se trata de una institución eterna y permanente. Y que simplemente se trata de una continuidad", señaló González Guyer.

Lo mismo consideró sobre ese discurso de asunción del cargo, pronunciado en el Comando General del Ejército, el ministro interino de Defensa, Daniel Montiel: “Es de estilo y corresponde tener un saludo a quienes fueron camaradas y compañeros de armas durante tantos años”, señaló a la prensa, destacando que ya conocía el contenido del discurso.

Ante sus principales superiores civiles, Montiel y el presidente de la República, Tabaré Vázquez, González Spalatto fue muy elogioso sobre la figura de Manini Ríos: “Es un honor suceder a quien comandó el Ejército con capacidad y liderazgo. Muchas gracias, mi general, le deseo a usted y a su familia un destino venturoso”.

Manini Ríos y el gobierno de Tabaré Vázquez tuvieron una serie de enfrentamientos que culminaron con su cese como comandante en jefe el pasado martes 12. Sus críticas al proyecto de reforma de la Caja Militar -en los que llegó a cuestionar directamente al ministro de Trabajo, Ernesto Murro- le valieron observaciones verbales primero y un arresto a rigor por 30 días después. Su último saludo de fin de año incluyó una mención a los "mercaderes del odio", cuestionando al revisionismo en los temas vinculados a violaciones de los derechos humanos. Esto, más su ya pública simpatía a tener una actuación en política, terminaron por precipitar el desenlace. Su primera acción como excomandante, grabar un video de despedida a la tropa en la que habló de "burócratas incapaces", profundizó aún más esa tendencia.

"Es obvio que Manini Ríos logró establecer un liderazgo importante" en las Fuerzas Armadas, señaló González Guyer. Sus expresiones públicas y actitud confrontativa, agregó, ayudaron a cimentar ese liderazgo, la aprobación en torno a su figura. "Eso es muy propio del discurso militar. El militar necesita de una amenaza que lo aglutine y lo unifique. Manini en alguna medida logró eso", agregó el experto.

Para González Guyer, hay que remontarse al año 1993, cuando estalló el caso del secuestro del bioquímico chileno Eugenio Berríos, durante la Presidencia de Luis Alberto Lacalle, para encontrar un enfrentamiento entre las autoridades militar y el poder civil de mayor magnitud que el actual. Sin embargo, insiste en que no hay necesariamente algo que indique que la brecha pueda ensancharse. "En todo caso habría que esperar. En estas cosas hay que ser un poco cauto. Pero difícilmente (González Spalatto) asuma una actitud como la de Manini Ríos, que no es para cualquiera", concluyó.