Verónica Alonso: “El PIT-CNT se transformó en Frankenstein”

Por: Leonardo Haberkorn

Actualidad

3/03/2019 07:10

Verónica Alonso: “El PIT-CNT se transformó en Frankenstein”

La precandidata dice que derogará la ley de aborto y que si un liceo es ocupado por estudiantes o profesores, lo desalojará con la policía.

En un mismo edificio sobre 18 de Julio está las sedes centrales de los precandidatos Enrique Antía y Verónica Alonso.

El viejo ascensor, uno de los que tienen puertas de hierro labrado que dejan ver hacia afuera, pasa primero por el piso de Antía. Hay una señora sentada en un escritorio oscuro, con cara de aburrida, que mira pasar el elevador.

Un piso más arriba el clima es otro. En la sede de la senadora Alonso una decena de personas trabaja. No están pintando pasacalles: escrutan la web, alimentan bases de datos, generan contenidos y reparten mensajes por WhatsApp.

En las paredes hay frases de Aparicio, Herrera y Wilson. También un pizarrón donde los militantes han escrito frases de aliento a su líder, una de las únicas dos mujeres que se postulan como precandidatas a la presidencia.

“Arriba Negrita!! Con todo”, escribió Damián. “Suerte en el camino. No cambies nunca”, le pide Claudia.

Lo que más sorprende es la cantidad de veces que se repite en la pizarra la frase más polémica y más criticada de Alonso. La precandidata dijo en una iglesia evangélica: “Estoy convencida de que Dios tiene un propósito con esta nación y con nosotros acá. Así que nos va a ir muy bien. Porque si Dios está con nosotros, ¿quién contra nosotros?”

El video de esa intervención se hizo viral y Alonso recibió un sinfín de críticas por “meter a Dios en la campaña”.

Sin embargo, a su militancia la frase parece haberle gustado mucho.
“Fuerza Vero! Dios y nosotros estamos contigo!!!”, dice un mensaje. “Si Dios es contigo, ¿quién contra ti? El pueblo te apoya”, escribió otro militante. Y Lourdes Rapalin, empresaria y diputada suplente, estampó: “Si Dios con nosotros, quién contra nosotros”.

Algunos incluso van más allá y elevan a Alonso a la categoría de figura bíblica:
“Dios está contigo Vero. Creemos que lo mejor está por venir. Tu eres la Ester de este tiempo”, escribió Rosario Dávila.

“Confiamos en Dios y en ti porque te eligió, como a Débora!!”, reza otro de los mensajes.

Había llegado hasta allí con la intención de preguntarle a Alonso si se arrepentía de haber dicho esa frase. Se lo pregunté, pero el pizarrón ya me había anticipado la respuesta.

-¿Es casualidad que la sede de Antía y la suya estén en el mismo edificio, separadas por un solo piso?

-Es la misma persona que nos prestó los apartamentos, un militante muy generoso del Partido Nacional. Ser vecinos ha hecho que nos encontremos y conversemos. Pero el grupo de los intendentes no le da a su sede el uso que nosotros le damos. Ellos la emplean para actividades puntuales y nosotros estamos acá todos los días ocho o diez horas. Y hay entre 15 y 20 personas trabajando.

-¿Qué no ofrecían Lacalle y Larrañaga que hizo que usted pensara que era necesaria otra candidatura?

-Cambio la pregunta por “¿qué ofrecían?” Ofrecían más de lo mismo. Ofrecían tres partidos de futbol en los que perdimos y nos fuimos a los vestuarios con la cabeza gacha. En 2004, 2009 y 2014, casi con los mismos jugadores. Eso me llevó a decir, ¿no será momento de hacer algún cambio? Yo quiero ganar para cambiar las cosas que están mal. Y como dice esa frase (señala una sentencia pintada en una pared): “Locura es creer que haciendo lo mismo vamos a obtener resultados distintos”. Respeto mucho a mis contrincantes, pero uno de mis diferenciales no traer las mismas prácticas y no venir con mochilas que muchas veces te condicionan a seguir haciendo más o menos lo mismo.
Este país tiene vacas sagradas y una de ellas es la autonomía de la educación

-¿Se siente más cercana a uno o al otro, en lo ideológico o afectivo?

-No. Quizás por una cuestión generacional, por hablar más un mismo idioma, tengo una mayor cercanía con Luis. Pero son dos compañeros a los que les tengo mucho respeto por lo que han logrado...

-Que ha sido perder todas las últimas elecciones. Lo acaba de decir.

-No (se ríe). Han logrado ser líderes del partido… Hoy estoy en un desafío que para mí es David contra Goliat: competir en un partido históricamente de hombres, donde en 183 años nunca una mujer se animó a desafiar el liderazgo masculino. Un partido donde pesan las estructuras, y yo no tengo. Un desafío enorme.

-Si uno mira la larga lista de precandidatos, solo unos pocos de verdad están buscando la Presidencia. Otros apuntan a completar una fórmula, otros a encabezar una lista al Senado... Hay muchos objetivos distintos. ¿Cuál es el suyo?

-Mi viejo siempre me dijo que soy muy idealista, y lo soy. Pero también soy realista, y conozco, entiendo y veo la realidad. Mi objetivo máximo es transformar al país. Quiero ser parte de la transformación que Uruguay necesita, quiero ser parte de las decisiones. Quiero estar en la mesa, en el partido, donde se decide. Mi objetivo es quedarme con una parte, tener mi propio sector, tener mis propios votos en el Parlamento. Y, si somos gobierno, tener mi espacio para decidir. Por ejemplo, para que no se sigan poniendo a los mismos de siempre en los lugares de decisión. Hasta ahora la torta del poder se la han repartido entre dos, y hasta ahora también, en muchos casos, han puesto a los mismos: amigos, gente a la que le han devuelto favores...
Muchas veces los propios políticos no votan cosas que los controlen a ellos mismos

-¿A quiénes se refiere?

-Al Partido Nacional. Hasta ahora, producto de esas mochilas que traen, al que no sacó los votos suficientes en su departamento para ser diputado, le dan un premio consuelo y lo ponen a dirigir una empresa pública. Sin la experiencia ni los conocimientos. Si mañana el Partido Nacional llega al gobierno, no quiero hacer más de lo mismo.

-¿Ser candidata a vicepresidente acompañando al ganador de la interna podría ser un puesto acorde a sus objetivos?

-El vicepresidente nunca ha tenido mucha incidencia. Pero también es un articulador en el Parlamento. En los próximos cinco años no van a existir mayorías. Los últimos vicepresidentes fueron floreros porque había mayorías absolutas legítimas, pero automáticas, perversas, mal usadas y abusadas. No había mucho para dialogar, para interactuar. Pero en un gobierno de coalición, el diálogo será importante. En ese escenario, el rol del vicepresidente me parece importante.

-Ha dicho de que a falta de una estructura partidaria como la que tienen Lacalle y Larrañaga usted busca suplirla “en otros lugares”. ¿Cuáles?

-No quiero jugar a un roba montón donde un líder le saca al otro un intendente, un edil o un alcalde. También quiero saltearme esas estructuras. No quiero generalizar porque hay muchos dirigentes muy buenos, pero también hay otros que son mercenarios de la política. Que te dicen: “Yo tengo 2.000 votos pero quiero que me des la Aduana”. Y al final del camino tenemos a un incapaz en la Aduana.

-Un vicio histórico de la política uruguaya.

-Hay que romper con él. Si seguimos haciendo lo mismo, vamos a seguir teniendo lo mismo.

-¿Entonces dónde está buscando a sus militantes y sus votantes?

-Hicimos una campaña de voluntarios, tenemos casi 1.000. Hacemos campaña a través de las redes. Cuando hacemos las recorridas en el interior, hablamos con gente no vinculada con la política. Buscamos mujeres, amas de casa que son referentes en el barrio, en la comunidad. Y también jóvenes.

-Uno de sus objetivos es achicar el costo del Estado, bajar el número de funcionarios. ¿Cómo lo haría?

-Como ya se hizo en el gobierno de Batlle: prohibir el ingreso de nuevos funcionarios públicos hasta que las cuentas públicas se nivelen. Hay que ponerle punto final a este tema, hay que tener la capacidad y la convicción, y tiene que haber un consenso del sistema político. Estas cosas no se consiguen solo. Algunos dirán como me dijo Astori: senadora, eso no se puede hacer, porque hay que dejar liberado el ingreso de funcionarios en la educación, la seguridad y la salud. Pero que me explique el ministro, por qué, si esas son las excepciones, entraron más de 1.000 funcionarios al Ministerio de Industria. O por qué el INISA, que tiene 310 menores infractores, tiene 1.741 funcionarios y querían ingresar a 400 más. Se han cometido muchos abusos en estos últimos 15 años.
Hay muchas cosas que se han ido ensuciando, devaluando, prostituyendo

-Y antes también. Los partidos tradicionales lo hicieron de modo abundante.

-Sí. Y está mal. Esa es mi voluntad y mi obsesión: dejar de hacer lo mismo, por más que lo haya hecho mi propio partido. Soy bastante crítica en eso. Hay que frenar el ingreso de funcionarios y hay que terminar con su inamovilidad. Hoy si un empleado en el ámbito privado no cumple, no rinde, roba, al otro día está afuera; el funcionario público, no importa lo que haga, está ahí.

-¿Quién podría despedir a ese funcionario público que no rinde?

-Su superior. Cumpliendo con las garantías, obviamente. Frenemos esto hasta que los números nos empiecen a dar. Frenemos también el ingreso de cargos de confianza, ¡hay más de 2.500 que generan un gasto de más de siete millones de dólares al mes! ¿Son necesarios? Hay oficinas espejo en todo el Estado. Para hacer un trámite en la Agencia Nacional de Viviendas, tenés que hacerlo también en el Ministerio de Vivienda. ¿Es necesario? Vas a pedir una partida de nacimiento, y al mes tenés que ir a pedirla de nuevo. ¡Vos ya sabés que naciste para toda la vida! Nos hemos encargado de hacer difícil lo fácil.

-Algunos de esos cambios son resistidos por algunos sindicatos.

-Sí. Lo sé. Hay que tener el diálogo indispensable con todos, también con los sindicatos. Pero si querés gobernar y que las cosas empiecen a andar bien, no podés ir por el gradualismo. Ese fue uno de los errores que tuvo Macri en Argentina.

-La última vez que fue gobierno el Partido Nacional, quiso ir rápido y no le resultó.

-Hay coyunturas y momentos. Hoy Uruguay no tiene mucho margen para frenar un gasto completamente desbordado.

-Ha dicho que los sindicatos “inexorablemente” tendrán que dedicarse a defender los derechos de los trabajadores y los temas que le competen. Entiendo que se refiere a que no les corresponde meterse en política o pretender cogobernar.

-¡Mirá lo que pasó con la educación...!

-Pero no comprendo el “inexorablemente”. Son ellos los que deciden qué hacen, no usted.

-Si yo soy gobierno, ellos no cogobiernan conmigo.

-No creo que ningún gobierno haya querido que cogobernaran.

-El Frente Amplio les ha dado tanto poder que después se empezaron a dar cuenta que tenían demasiado. El PIT-CNT se transformó como en una especie de Frankenstein, lo que pasa cuando vos creás un monstruo que se te levanta y te empieza a afectar. Ahora dijeron: ah no, hasta acá llegaron. Pero ya están metidos adentro. Eso es lo que pasó. Yo digo: “zapatero a sus zapatos”. No tengo problema de sentarme a dialogar. Negociaciones colectivas, en cada rubro y sector, lo que corresponde. Ahí discutiremos. Pero no estoy dispuesta a que el PIT-CNT me haga una manifestación pro Maduro, diciendo que el gobierno tiene que decir que en Venezuela no hay una dictadura.

-Si ellos quieren hacerla, la hacen.

-No voy a negarles la manifestación, lo que no voy a permitir es que quieran incidir directamente en la política exterior del país. ¡Por favor! Que hoy hagan una contra campaña contra la campaña de Vivir sin Miedo, yo no se los voy a negar, pero ¿por qué no se dedican a hacer una contra campaña sobre por qué se perdieron más de 50.000 puestos de trabajo?

-¿Por qué no la hacen?

-Porque tienen intereses puntuales y porque ideológicamente perdieron el norte. Toda la central sindical tiene que ajustarse. Hay un descontento de muchos trabajadores que sienten que quien podría ser su órgano de referencia, no lo es.

-¿Hay una burocracia sindical?

-No tengo duda. Muchos de los que están hoy en el PIT-CNT, están pensando en sus espacios de poder y no en su objetivo original. Y cuando ves al poder sindical dirigiendo la educación... ¡Esto es responsabilidad de este gobierno! Y de una sociedad que lamentablemente siempre fue posponiendo este debate. Este país tiene vacas sagradas y una de ellas es la autonomía de la educación. Resulta que la gente cada cinco años elige un gobierno y después no gobierna. Mujica dijo “educación, educación, educación” y después dijo “no me dejaron”. Vázquez dijo: “vamos a cambiar el ADN de la educación” y no cambió nada. No quiero ponerles una carga negativa general a los sindicatos. Hay muchos docentes sindicalizados que son muy buenos, y hay muchos que pelean por lo que de verdad se tiene que pelear. Pero hay un grupo chiquito que ha destruido el concepto de sindicato y ha destruido la educación.

-Mujica y Vázquez, como recién dijo, perdieron esa batalla. ¿Qué haría usted para ganarla?

-Primero, terminar con esa autonomía donde son ellos los que deciden. Si vos gobernás, tenés el poder de decisión. Rompería el decreto presidencial que permite la ocupación de un lugar de trabajo como extensión del derecho de huelga. El derecho de huelga, lo defiendo con las dos manos. Pero la ocupación de los lugares de trabajo es inconstitucional y atenta contra la iniciativa de emprender, de producir.

-Hay un conflicto en la enseñanza, ocupan un liceo, estudiantes o profesores o los dos juntos. ¿Usted los obligaría a desocupar?

-Los saco.

-¿Con la policía?

-Sí.

-Cuando ganó Bolsonaro, publicó un tuit muy polémico que terminaba con la etiqueta #bastadecorrupción. ¿Hay corrupción en Uruguay?

-Hay. Me molesta cuando se empieza a poner el grado y la cantidad de corrupción: “somos un poquito menos malos, porque tenemos un poquito menos de corrupción que tal o que cual”. Es algo que hizo Mujica: “Comparados con lo que pasa en Argentina, lo que pasó en Brasil...”. No se debe minimizar la corrupción. Hemos presentado denuncias penales -tanto en el caso de Sendic como en los negocios de Aire Fresco con Venezuela- porque creemos que se cometieron delitos. Corrupción es lo que hizo Sendic con la tarjeta corporativa. Es abuso de sus funciones, con el manejo y el uso de dineros públicos.

-¿Y en el Partido Nacional, en las intendencias? ¿El caso de Bascou?

-Definitivamente. Yo fui la primera que dije que Bascou tenía que dar un paso al costado, y me criticaron en mi partido. Si yo critico a los ajenos, no puedo meter debajo de la alfombra los propios, porque eso me saca credibilidad, confianza y seriedad. ¿Cómo se termina con la corrupción? No me lo preguntaste (se ríe).

-Dígame, por favor.

-Está en la esencia humana y eso no tiene color político. Por eso fue muy feo escuchar cuando alguien dijo: “Si es de izquierda, no se es corrupto, y si se es corrupto no se es de izquierda”.

-¿Sendic lo creía realmente o lo dijo por cinismo?

-No me lo pongo a pensar. No quiero perder ni dos minutos en alguien que nos dañó como país. Uruguay tiene que ser muy claro a la hora de combatir esa corrupción. Tiene que fortalecer los organismos de contralor, como el Tribunal de Cuentas, la JUTEP. Hay que prohibir que aquellos que ocupan lugares de dirección de empresas públicas puedan ser candidatos, porque si no utilizan la empresa como trampolín electoral, con toda la plata que se llevaron, financiando su campaña política. Sendic, Martínez...

-Volonté...

-Volonté, UTE. Es así.

-Y hay que controlar el dinero de las campañas políticas.

-Exactamente. Necesitamos que las campañas estén controladas. Lo que pasa es que muchas veces los propios políticos no votan cosas que los controlen a ellos mismos.

-O las votan falsamente: hacen una ley en la que establecen que quien debe controlarlos...

-...no tiene recursos.

-Lo que es peor que no votar nada.

-Sí, es mucho peor tener una ley que no se cumple que no tener nada. Eso es parte de los cambios. Soy de una generación que tiene que hacerse cargo del Uruguay de los próximos 20 o 30 años. Hay muchas cosas buenas que se hicieron en estos 200 años de vida de país, pero hay muchas cosas que se han ido ensuciando, devaluando, prostituyendo por abuso del poder. Algunos me podrán decir que represento a la motosierra. Y no, no soy la motosierra. Lo que sí soy es una especie de matayuyos: quiero cortar las malas hierbas que han ido creciendo en estos años. No quiero mirar para el costado como han hecho muchos y como van a seguir haciéndolo otros también, porque es funcional a sus intereses.

-Dijo “Si Dios está con nosotros ¿Quién contra?” en una iglesia evangélica. ¿Se arrepiente?

-No. Ese es un pasaje bíblico, de Romanos. Lo que pasa es que muchas veces buscan dónde pegarme, y entonces sacan de contexto algo que yo dije en un lugar determinado, con un público determinado, donde transmití algo que pienso pero dirigido a ese público. No estaba en un acto callejero hablándole a la ciudadanía general...

-Pero era un lugar público.

-Es un lugar público, pero estaba hablando en una iglesia, a un público determinado. Muchas veces te sacan de contexto. ¿Y por qué está mal? Yo soy alguien que cree. ¿Por qué cuestionan que invoque a Dios para pedirle que me ayude? Es a muy, muy perverso, porque otros líderes y otros dirigentes en otros tiempos -yo fui parte y testigo- transmitían mensajes tan religiosos y bíblicos como el que hice yo.

-Pero no solo invocó a Dios, también dijo que Dios estaba con su candidatura. Hay otros candidatos que pueden ser tan creyentes también...

-Claro. Está bien, y pueden decirlo también.

-Pueden decir “Ojalá Dios nos ayude”, pero decir “Dios está conmigo” ya es otra cosa. ¿No le parece?

-No, no si yo creo que Dios está presente, si Dios está con nosotros, si nos está ayudando en esto. No nos puede ir mal, decía yo, porque hay alguien que nos está ayudando. ¿Cuál es la carga negativa? No estoy diciendo “Dios es solamente mío, miren, solamente lo tengo yo”. No, señores. Mi mensaje fue defender valores judeocristianos en un acto con un público receptivo. Segundo, transmití un mensaje bíblico. Tercero, ¿por qué está mal? ¿Por qué se quiere cuestionar? Yo acá no pongo en duda al Estado laico, al que voy a seguir defendiendo. Pero un Estado laico no significa la negación, no significa que no pueda transmitir mi fe religiosa también en la política. ¿Por qué no puedo transmitirlo? Si yo creo que Dios está conmigo, ¿por qué no lo puedo decir? Es un pasaje bíblico que transmite fuerza, ganas de participar. Me parece que se le da una trascendencia que no tiene y, sobre todo, se quiere entreverar algo que no está entreverado.

-La segunda parte de esa sentencia bíblica dice “¿Quién contra nosotros?”. Entonces si Dios está con Verónica Alonso parece que los que están con sus rivales -Larrañaga, Lacalle o el Frente Amplio-, estarían con el diablo, con el demonio.

-No, no. Es una interpretación muy rebuscada. No le puse una carga tan literal.

-Entonces no cree que el diablo esté con sus rivales...

-No, no. Definitivamente no, por favor.

-En el pizarrón que hay a la entrada muchos militantes tomaron esa frase como inspiración. Les gustó.

-Esa frase la tomé de alguien que la refirió en una charla que dimos. Ese video tuvo más de 140.000 vistas. Por supuesto que muchos lo han criticado, pero también muchos lo apoyan y lo ven como algo positivo. A mí me gusto lo que me dijo alguien cuando me oyó hablar de recuperar los valores judeocristianos: “Yo no creo en Dios, no soy religioso, tampoco soy muy partidario político, pero si esos valores judeocristianos son hacer el bien, defender el valor del trabajo, de la familia, vos los llamarás de una forma y yo de otra, pero vos y yo queremos lo mismo”. Más allá de la cuestión religiosa, yo rescato eso: tenemos que recuperar valores que se fueron perdiendo.

-En el pizarrón también la comparan con figuras bíblicas como la reina Ester, que salvó a los judíos en Persia, y con Débora, que no recuerdo quién fue.

-En la época de los cananeos, el pueblo de Israel estaba en una situación muy difícil y la liberación vino de la mano de una mujer. Débora fue a la guerra con 10.000 hombres y Dios le dio la victoria.

- ¿Cómo le cae que le digan que es la nueva Ester o la nueva Débora?

-Lo tomo desde el lado bíblico y es lindo, aunque creo que me quedan grandes cualquiera de ellas.

-¿Le gustaría un gobierno teocrátrico? ¿Una teocracia? ¿Irán?

-Jajaja. No. Irán es de los peores ejemplos que me podés dar... Yo entiendo el país en el que estoy. Respeto y defiendo como ninguna al estado laico que tenemos desde hace casi 200 años. Soy creyente, pero no quiere decir que meta a Dios en el Estado o en el gobierno. Que haya hecho una referencia en una iglesia, en un evento, no significa que no tenga claro que no hay que entreverar las cosas. No lo voy a hacer. Quédense tranquilos.

-Los analistas sostienen que las iglesias evangélicas tuvieron mucho que ver con la victoria de Bolsonaro en Brasil. ¿Es una apuesta suya decir: “Resultó en Brasil, va a resultar en Uruguay”?

-Esa respuesta la podemos tener cuando pasen las elecciones y los números hablen. Lo que me queda claro es que cada vez tengo más apoyo de esas iglesias. Siento que han despertado muchos grupos cristianos. No fui yo la que lo generó. Fue María Julia Muñoz cuando dijo que las iglesias son una plaga. Y dice que hay que exterminarlas, porque a una plaga se la extermina. ¿O no? Eso generó un levantamiento del mundo cristiano en Uruguay. Hoy hay una respuesta, una reacción a esa intolerancia de la ministra. Y también a algunas leyes.

-En una entrevista, refiriéndose a los fieles de estas iglesias, usted dijo: “Ellos sienten, de la misma forma que siento yo, que a través de leyes y políticas se está atentando contra los valores judeocristianos”. ¿Cuáles son esas leyes?

-Varias. Por ejemplo la ley integral para personas trans. La Biblia dice que hay que ayudar al más desvalido, al más desprotegido. Pero esta ley no va en ese camino y termina acentuando la discriminación ¿Por qué? Porque la discriminación que hay hacia la población trans no es jurídica. No es con una ley que vamos a solucionarla. Es una discriminación cultural que está instalada y que hay que romperla desde otro lado, quizás desde la educación. Es una norma que establece que los menores de edad pueden hormonizarse sin el consentimiento de los padres. Entonces atenta contra valores, porque empieza a desconocer el derecho que tenemos los padres y a la familia.

-¿Y hay otras leyes atentan contra los valores judeocristianos?

-La ley de marihuana... sobre todo los mensajes que se transmitieron. Ahí los resultados hablan por sí mismos, no se logró combatir el narcotráfico y aumentó el consumo en los más jóvenes. No hubo campañas preventivas y educativas. Recién en este último año, producto de que le transmití al presidente Vázquez mi preocupación con este tema en la última reunión multisectorial, empezaron a hacer una campaña, apenas tibia.

-Pero la ley que más molesta a ese público evangélico es la ley de aborto. ¿Usted qué piensa?

-Voté en contra y lo volvería a hacer. ¿Es la nueva agenda de derechos la ley del aborto, la de marihuana, la ley trans, la ideología de género que quieren instalar? ¿O es una agenda para las minorías? ¿La mayoría de los uruguayos quiere eso? Yo creo que no.

-En el caso del aborto, al menos, quedó demostrado que la mayoría no quiere derogarla.

-Pero en el caso de la ideología de género...

-¿Usted derogaría la ley de aborto? ¿La de la marihuana también?

-En el caso de la marihuana derogaría gran parte. Entiendo y acepto el concepto del autocultivo. No puedo ir contra la libertad de alguien que quiere practicarlo. Defiendo la libertad por encima de cualquier otra cosa. En la del aborto, definitivamente volvería hacia atrás. Y buscaría mecanismos para contener a muchas mujeres que, llegado el momento, pueden encontrar otro camino. Hoy es el camino más fácil, no se da la opción ni la posibilidad de que muchas mujeres tengan contención.

-En la realidad anterior, las mujeres con posibilidades se hacían abortos en clínicas más o menos seguras. Pero las mujeres sin dinero se exponían a condiciones a clínicas clandestinas, de mala condición higiénica y sanitaria, peligrosas. Muchas morían por eso.

-Está bien, pero esta es una cuestión más filosófica, que tiene que ver con cuál derecho prima. Parar mí el derecho a la vida está por encima del derecho a la libertad de la mujer.

-¿No se está poniendo en un lugar demasiado conservador para ser una eventual compañera de fórmula, por ejemplo de Lacalle Pou, si llega a ganar la interna? Él necesitará como vice a alguien que retenga a los votantes de Larrañaga y que capte gente hacia el centro y la centroizqueirda. No parece necesitar a alguien más conservador que él.

-No puedo ser lo que no soy. No estoy para ser lo que le conviene a otros, ni para acomodarme. Hay cosas que tienen que ver con una visión filosófica. La gente, más allá de esa postura, elige personas. En tiempos de un descrédito enorme del sistema político, la gente busca personas confiables y creíbles. Después, si tiene alguna postura un poco más dura sobre algunos tema, hasta son perdonados por ese punto.

-Trump

-Alguien que encontró un espacio en un momento de descrédito del sistema político. Un anti establishment. Me genera ciertas resistencias, pero le reconozco el coraje de hacer lo que dijo que iba a hacer en la campaña.

-Putin

-Un hombre con mucho poder. Y que ha sabido transitar la nueva realidad donde hay una nueva lógica internacional con actores nuevos y poderosos como China.

-Macri

-Creí que iba a poder llevar adelante con más éxito los cambios. Demostró que no se puede ser gradual.

-Bolsonaro

-Un tipo muy pintoresco, con algunas medidas que comparto, como la dureza respecto a los temas de seguridad pública. Y otras que no, como sus expresiones hacia las mujeres. Pero abro un signo de interrogación. Recién empieza y todavía no está del todo claro cuál será su política.

-Maduro

-Un dictador criminal que hizo mucho mal a su pueblo y le queda poco tiempo.

-Sanguinetti

-Un estadista, dos veces presidente, generador hoy de un crecimiento del Partido Colorado. Pero cada uno es hijo de su tiempo.

-Mujica

-Un eterno filósofo. El peor presidente de Uruguay.