La araña de Piriápolis: peligrosa, pero en Uruguay no mató a nadie

Por: Leonel García
Publicado: 6/12/2018 13:10
La araña de Piriápolis: peligrosa, pero en Uruguay no mató a nadie
Alternatus (Facebook)
La araña bananera encontrada en Piriápolis.

El CIAT aplica solo una o dos veces al año el suero antiarácnido y en ningún caso es por la araña bananera, cuya fama la precede.

“Le dieron tremendo color. Nunca sabés para dónde se puede disparar una noticia tan guasa, ¡me llamaron de todos lados!”. Así ríe Ignacio Etchandy, del criadero de reptiles Alternatus Uruguay de Piriápolis. Por dos días, hasta este jueves de mañana, ese fue el hogar de una araña marrón clarita exótica, de unos cinco centímetros con las patas extendidas y una actitud pendenciera y la peor de las famas atrás.

Ya sea por su forma o por su aspecto, las arañas generan terror. Hollywood ha contribuido no poco a la aracnofobia mostrándolas como animales más peligrosos de lo que realmente son. Sin embargo, la araña bananera –justamente el ejemplar encontrado en un supermercado de Piriápolis- sería el sueño de directores como Frank Marshall: es grande (puede llegar a medir como la palma de una mano), su veneno tiene acción neurotóxica y es potencialmente mortal y, a diferencia de casi todas las de su especie, lejos de ser tímida y tender a huir es muy agresiva.

De hecho, en Brasil –de donde proviene y donde se da la mayoría de los casos fatales- se le llama “armadeira” porque al momento de atacar levanta sus patas, como si fueran marinos de la Armada. Así incluso la mostró el criadero Alternatus Uruguay en su cuenta de Facebook, como si saludara antes de ser enviada a Montevideo, al Departamento de Entomología de la Facultad de Ciencias de la Universidad de la República, su hogar desde este jueves. Su responsable, Fernando Pérez Miles, primero que nada tratará de analizar exactamente de qué animal estamos hablando, si de la phoneutria nigriventer, la phoneutria phera o la phoneutria keiserlingi. “Igual, son todas peligrosas”, resume el docente grado 5.

Su veneno la transforma en una de las arañas más mortales para el ser humano, lo que es mucho decir para un universo de 47 mil especies conocidas y 170 mil estimadas. Y su nombre se debe a que suele encontrarse en los cachos de banana. Así solían venir y verse en Uruguay, sobre todo cuanto la banana venía en cajones y sin tanta fumigación arriba.

Todos los especialistas consultados para esta nota coinciden en lo mismo: hay que bajar los decibeles. No se trata de una máquina de matar. De hecho, en el laboratorio lo tenían guardado en un lugar tan seguro como un tupperware. Y tampoco es un desconocido. El propio Etchandy sigue riendo: “Si hablás con cualquier verdulero, te van a decir que vienen seguido. Pasa que por lo general la ven, le tiran un chancletazo y a otra cosa. Antes se veían más, pero como ahora a la fruta importada la fumigan antes los animales se mueren”.

Y además, más allá desde que saltó esta noticia, pulularon en redes las noticias sobre ataques mortales de esta araña en el Mercado Modelo, el Agrícola o similares, lo cierto es que la intoxicación por estos animales es mínima en Uruguay.

Según la doctora María Noel Tortorella, del Centro de Información y Asesoramiento Toxicológico (CIAT) del Hospital de Clínicas, apenas 300 de un total de 10.000 consultas anuales se deben a las arañas. “Incluimos también los casos sospechosos”, apunta. Y en algunas situaciones se ha tratado de phoneturiae.
De las 10 mil consultas anuales al CIAT, solo 300 estarían vinculados a las arañas.

Solo en uno o dos casos al año, el CIAT ha tenido que aplicar el suero antiarácnido. Eso ocurrió solo en ataques considerados potencialmente graves para la persona, que nunca terminaron siendo fatales. En todos ellos, la responsable es un animalito mucho más chico, mucho más tímido, más inadvertida y mucho –muchísimo- más urbano llamada “araña de los rincones”. Esta, cuyo nombre científico es loxosceles laeta, y cuya ponzoña tiene acción necrótica y dermotóxica, está presente en todas las casas, detrás de cuadros, cornisas, muebles o libros. Y por su aspecto de nada y por su comportamiento huidizo (tanto, que solo muerde cuando se siente acorralada o amenazada) tiene mucho menos fama.

No hay en Uruguay registros contundentes de muertes por mordedura de araña. Tortorella señala que desde 2002 no ha habido casos. Pérez Miles cree recordar un caso mortal –no puede precisar la fecha- en Colonia y por la loxosceles laeta. Anita Aisenberg, investigadora del departamento de Ecología y Biología Evolutiva del Instituto Clemente Estable (Iibce), apunta a que el último fue “hace 15 o 20 años”. En concreto, no es algo tan frecuente como para preocupar a los expertos. Y no, la temida araña bananera no fue la responsable.

Sí, se puede decir que el animal encontrado es peligroso. Pero el viaje con las bananas no le sienta bien. “Cuando llegan a Uruguay ya están vapuleadas en estado de salud, sin haber comido y habiendo sido rociadas con los insecticidas. Entonces, su picadura no tendría un efecto grave. Además, en Brasil, los casos más graves ocurren en niños, porque la toxicidad guarda relación con el peso de la persona mordida”, indica Pérez Miles, quien asegura que, pese a la notoriedad del caso, este espécimen “no tiene mucho valor científico” ya que no se puede comprobar su procedencia.

Que no cunda el pánico

En Uruguay hay unas 200 especies de arañas, indica por su lado Aisenberg. Solo dos son potencialmente peligrosas para el ser humano. Una se trata de la ya nombrada araña de los rincones, la que curiosamente no llamaría la atención de nadie.

La otra sí tiene mala fama y es la viuda negra (latrodectus mactans), muy frecuente en el campo y en zonas serranas. Sin embargo, casi no hay registros de ataques en el país.

“Cuando en Uruguay hay un accidente con una araña –porque son eso, accidentes- se sugiere ir al médico, para que se le apliquen calmantes y antinflamatorios”, dice Aisenberg. Se sugiere –por difícil que parezca- tratar de llevar al animal consigo para saber qué fármacos utilizar, dados los distintos efectos según la especie.

A la científica del Libce le preocupa que la difusión de este hallazgo despierte algo así como una cacería de la araña en esta época. “En el verano, salen a aparearse los machos de las tarántulas, que es una especie que queremos proteger. Me preocupa porque empezó a cundir el pánico, no sea cosa que la gente las vea y las quiera salir a matar”.

Pese a su pésima fama, ayudada por un aspecto terrorífico, tanto la tarántula como la araña pollito son absolutamente inofensivas para el ser humano.