Bergara: "Debemos ser autocríticos y entender a los desencantados"

Por: Anaclara Trengone

Actualidad

4/11/2018 08:28

Bergara: "Debemos ser autocríticos y entender a los desencantados"
EFE

El precandidato del Frente Amplio admite que existe una nueva situación en materia delictiva que se debe atacar con "firmeza".

Con 53 años, Mario Bergara, siente que es parte de esa renovación que el Frente Amplio debe hacer, no solo en su estructura de liderazgos, sino también el enfoque programático y la agenda de gobierno. Apunta, principalmente, a los frentistas independientes y a los "desencantados". Afirma que la estructura de liderazgo actual: Tabaré Vázquez, Danilo Astori yJosé Mujica, ha sido muy exitosa y generacionalmente ha dejado la vara muy alta.

Dice que en los tres gobiernos del Frente Amplio hubo muchas cosas que se hicieron bien pero otras "que no tanto". Sostiene que la gestión, calidad y eficiencia del gasto público "en muchas áreas deja bastante que desear". Asegura que eso se debe reconocer y comenzar a resolverlo. Para Bergara, la descoordinación de políticas públicas es un hecho.

Señala que aquellas destinadas a erradicar la pobreza tienen que atacar la realidad de manera más coordinada que en el pasado y de forma "multidimensional", "limpiando "muchas ineficiencias" que "implican derroche de recursos".

A su vez, sostiene que el Tribunal de Conducta Política informó sobre once casos vinculados a temas éticos dentro de la coalición y que considera de rigor que la izquierda oportunamente dirima cada uno en base al informe respectivo.

"El Frente hoy tiene la oportunidad de dar una señal contundente: que la ética sigue estando en su ADN. Esa creo que además de ser una cuestión de sustancia de la izquierda, también es la respuesta que muchos frenteamplistas desencantados están esperando", subraya.

En relación a la inseguridad que perciben los uruguayos, admite que existe una nueva situación en materia delictiva que hay que atacar con "firmeza" y que los resultados "siguen siendo insatisfactorios".

Ahora se autodefine como independiente, pero en su peripecia política supo pertenecer al Partido Comunista. Tuvo un vínculo privilegiado con Líber Seregni y busca seguir su legado.

Subraya que va a competir en junio "pase lo que pase", incluso si el Frente Amplio define una fórmula.

-En su lanzamiento como precandidato hizo referencia a que venía de "un barrio de trabajadores", de la "educación pública" y de "vivir de su salario durante toda la vida".

- Yo nací y me crié en el Cerrito de la Victoria, viví en el barrio, en la casa de mis padres, hasta los 22 años. Fui a la escuela pública N° 137, María Noya, por Industria (José Serrato) y General Flores. Después, al liceo N° 26, que en su momento se llamaba instituto Armando Acosta y Lara Díaz y que, afortunadamente, hace un año y algo cambió el nombre para Líber Falco. Y luego entré a la Universidad de la República (Udelar), a la Facultad de Economía. Sí, efectivamente no vengo de familia ni de abolengo de riqueza. Mi padre era trabajador bancario y periodista deportivo, mi madre básicamente era ama de casa. Yo entré a trabajar en el Banco República (BROU) a los 20 años y me recibí a los 22 de economista. A los 25 años di el concurso en el Banco Central del Uruguay (BCU) e ingresé en el año 90. Fui funcionario del BCU hasta hace tres semanas porque renuncié, no solo a la presidencia sino también a mi cargo de línea jerárquica en el Banco. Siempre viví de mi salario, de eso y de la docencia; doy clases desde el 88. Los únicos años que no me dedique a la docencia fue cuando me fui al exterior a estudiar, a Estados Unidos. Hice el programa de doctorado entre el 94 y el 98 en la Universidad de California, en Berkeley, que es uno de los símbolos universitarios de la izquierda americana.

Básicamente tuve una vida de trabajo. Obviamente que no voy a negarlo: con la posibilidad y el orgullo de haber tenido trabajo de mucha responsabilidad en la arena pública. Siempre trabajé en el sector público: en el BROU, en el BCU, después en el 2001 fui director de la Unidad Reguladora de Servicios de Comunicaciones (Uresec), subsecretario de Economía en 2005, presidente del Banco Central en 2008, ministro (de Economía) en 2013, y nuevamente en 2015 presidente del BCU.

- ¿Cómo y por qué fue su acercamiento al Frente Amplio?

-En la época de la dictadura comencé, más bien en el ámbito liceal. Tenía compañeros que estaban ligados a algunas movidas que había en el año 81, 82. Por ejemplo, a la juntada de firmas contra el examen de ingreso de la Universidad, que era también un mecanismo de resistencia y de juntar compañeros para la resistencia de la dictadura. En el año 83 entré a Facultad de Ciencias Económicas y ahí empecé a militar de manera más directa con compañeros frenteamplistas y, en particular, con la Juventud Comunista. Me afilié a principios del 84 y estuve en la Juventud y el Partido Comunista hasta el 90, 91. Tuve además la chance de participar desde muy joven en ámbitos políticos interesantes. Entre el 86 y el 90 participé, dos meses por año, de la Mesa Política que era dirigida por (Líber) Seregni. Ahí conocí a Seregni más personalmente, teníamos un vínculo que no era profundo en ese momento. Después sí, al retornar de mis estudios de doctorado en el 98, estaba convencido que el ámbito donde quería intervenir era el Centro de Estudios Estratégicos 1815 -que Seregni había creado después de su renuncia al Frente Amplio-. Desde ese momento, comencé a tener con Seregni un vínculo muchísimo más intenso y privilegiado hasta el final de sus días. Mi peripecia política se puede decir que fue: Partido Comunista, después independiente cuando me fui a estudiar, al retorno Seregni. Luego, cuando se arma el gobierno del Frente, Danilo (Astori) me propuso ser su subsecretario.

-En su discurso también le dedicó un espacio importante al "legado seregnista".

-Creo que nadie pretende tener el monopolio del seregnismo en el Frente Amplio. Al contrario, lo mejor que le puede pasar al partido es que haya seregnismo por muchos lados y, como todo sello, cada uno pone los énfasis y el contenido que entiende conveniente. El legado seregnista tiene que ver con los valores, con la ética primordialmente y el coraje político. Seregni hizo muchas declaraciones que le eran incómodas desde el punto de vista político pero siempre tuvo el coraje para hacerlas. También tiene que ver con tener pensamiento estratégico, no tener una mirada miope de la realidad y siempre evaluar las consecuencias de las acciones que uno hace. Seregni lo planteaba en términos que siempre hay pensar en la mañana siguiente. Él siempre enfatizaba primero en priorizar lo que es mejor para el país, después qué es lo mejor para el partido y luego recién pensar en lo que pueden ser aspiraciones de índole personal.

- ¿Por qué surge su inquietud por ser candidato a la presidencia? ¿Qué la aporta usted al Frente Amplio que no lo hacen los otros precandidatos?

-El estilo de mi campaña nunca va a incluir referencias negativas hacia mis compañeros. Primero, porque nos gusta hablar en positivo respecto a lo que nosotros podemos hacer o contribuir y, además, teniendo la claridad que en la contienda interna va a surgir un candidato y vamos a ir todos juntos atrás del elegido. Creo que uno de los factores de decisión con respecto al por qué participar en la interna, tiene que ver con que los tiempos importan y hoy el Frente está en un proceso de renovación. Renovación que tiene que arrancar en la visión del mundo, que está cambiando muy drásticamente tanto en lo político, lo comercial, lo financiero, lo regional como en la situación macroeconómica y las orientaciones políticas. También, en la dinámica tecnológica que tiene hoy una velocidad y una universalidad que nos afecta en todas las dimensiones de la vida.

Todo esto obliga a transformar la visión del mundo y, por lo tanto, también a renovar el enfoque programático y la agenda de gobierno. Creemos que en ambas cosas nosotros podemos contribuir, por la experiencia acumulada y por la formación. Eso coincide con la oportunidad que el partido tiene de renovarse políticamente. La estructura de liderazgo actual: (Tabaré) Vázquez, (Danilo) Astori, (José) Mujica, ha sido muy exitosa. Generacionalmente nos ha dejado la vara muy alta, porque el Frente ha crecido, ha accedido al gobierno y ha gobernado, en mi opinión, para el bien de los uruguayos y las uruguayas. Pero está bastante claro que hay un proceso en donde esa estructura va dejando el paso para su relevo generacional. Entiendo que soy parte de esa generación de relevos y, por lo tanto, también la decisión tiene que ver con que es el momento de plantearlo.
Mario Bergara / Crédito: EFE
Mario Bergara / Crédito: EFE

- Usted el día de su lanzamiento también hacía referencia a los frentistas "desencantados".

- Sí. Lo primero es que hay que reconocer que existe un cúmulo de frenteamplistas que tienen distintos grados de desencanto con cosas del gobierno o de la fuerza política. Uno no se puede enojar por eso, tiene que entender la situación, ver cuáles son las razones y ver cómo reaccionar. Creo que no todos los desencantados tienen la mismas razones. Para explicarlo mejor, los voy a clasificar a grosso modo -no pretendo con esto cubrir a todo el mundo- en tres bloques importantes. En uno están aquellos compañeros que en base a sus expectativas entendían que el proceso de transformaciones económicas y sociales podía haber avanzado de manera más rápida. Creo que la respuesta, en este caso, es más en el sentido del debate político-ideológico. Muchas experiencias de orientación progresista ha habido en América Latina en esta última década y, a veces, se nos ponían como ejemplo otras que aparentemente iban más rápido; pero la sustentabilidad política, el bienestar y la equidad de la gente es un factor sustancial. De nada sirve avanzar muy rápido y después generar las bases para su reversión. El Frente Amplio ha operado al ritmo que se entendió conveniente, en la dirección correcta, con la restricciones que entendimos que existían, con un cúmulo muy importante de reformas estructurales, con resultados de bienestar y de equidad. Nada es perfecto, nada es completo, hay cosas pendientes, cosas que se hicieron bien y otras que no tanto.

Después hay un segundo bloque de compañeros y compañeras con desencanto, que tiene que ver con esa imagen -esto es una caricatura porque no es algo homogéneo- de la clase media que se ve agobiada por impuestos y que los recursos del Estado no se vuelcan de la manera eficiente, con la calidad suficiente, en las áreas donde efectivamente tienen que ubicarse. Incluso, hay gente que llega al extremo de cuestionar políticas sociales que se financian con impuestos. Creo que en respuesta a esa fuente de desencanto, hay dos cosas para plantear. Una es sí la discusión política-ideológica. Desde la perspectiva de izquierda el Estado tiene que cumplir un rol fundamental no solo en la orientación política sino también en tener políticas sociales, productivas, de impulso al desarrollo. Pero no hay ninguna política pública gratuita. Por lo tanto, la contribución por la vía impositiva es básica para que el Estado exista y tenga un rol importante.

Por otro lado, también hay otra parte de ese desencanto que tiene elementos de asidero en la realidad y, en ese sentido, debemos ser autocríticos. Entender que hay cosas que no se están haciendo bien, que la implementación y la gestión del gasto público -la calidad y la eficiencia- en muchas áreas deja bastante que desear y eso hay que tomarlo, reconocerlo y comenzar a resolverlo. En algunos casos, hay descoordinación de políticas públicas, algunas no las hemos podido profundizar en toda su integralidad, como en el caso de la educación.

Y hay un tercer grupo de desencantados que son los que le demandan una tesitura más contundente al Frente con respecto a las faltas éticas y la corrupción (dentro de la coalición).

Las denuncias en prensa amarilla que no terminan en la Justicia no son relevantes para mí, lo que me importa son las denuncias que van a la órbita judicial y lo que dirima la Justicia; nos guste más o menos, es lo que hay que respetar.

También hay elementos éticos, que no necesariamente están asociadas a delitos. Al Tribunal de Conducta Política se le han planteado quince casos y ha actuado con enorme coraje político, creo que hay que sacarse el sombrero. Ya ha informado en once de ellos y hay cuatro en proceso. Lo que me parece de rigor es que si el partido le pide al Tribunal que informe sobre temas éticas en quince casos, después el Frente Amplio oportunamente debe tomarlos y dirimir cada uno en base al informe respectivo del Tribunal. Por lo tanto, si en algún caso revela la presencia de faltas éticas de gravedad, no tengo duda que se tiene que actuar en consecuencia. Sancionar donde hay que sancionar y, eventualmente, inhabilitar donde haya que hacerlo. El Frente hoy tiene la oportunidad de dar una señal contundente de que la ética sigue estando en su ADN. Esa creo que además de ser una cuestión de sustancia de la izquierda, también es la respuesta que muchos frenteamplistas desencantados están esperando.

- Por ejemplo, se refiere al caso de Raúl Sendic.

-Es un caso al cual se le pidió al Tribunal de Conducta un informe, el Frente tiene que tratar a la brevedad ese informe y actuar en consecuencia. En la medida que confirme la presencia de faltas éticas, no se me mueve un pelo en decir que hay que sancionar en base a esa gravedad y si eso tiene que incluir la inhabilitación electoral, que la incluya.

-¿Habló personalmente con Sendic?

No. Esto que digo que cabe para Sendic, reitero, cabe para los quince casos que hay sobre la mesa y cabría para cualquier frenteamplista que estuviera en la misma situación. No es un tema personal.

- "Los apoyos van a ir llegando", dijo en su discurso. ¿Llegaron?

-Están llegando. Muchos grupos pequeños de base territorial están manifestando su apoyo a la candidatura. El primero, en su momento, fue Banderas de Líber, pero después la izquierda 1815 y la 11312, ambas tienen base territorial sobre todo en Ciudad de la Costa. También, la lista 611, del Cerro y Ciudad Vieja y la agrupación Tendiendo Puentes, de Paso de la Arena y el Cerro. Estamos en diálogo con varios otros grupos de base territorial, y no solo de base territorial, que oportunamente van a ir manifestando los apoyos. Desde ese punto de vista tenemos una perspectiva que nos entusiasma. Lo mismo que el acercamiento de un montón enorme de compañeros que son independientes, y que también ven en esta precandidatura una opción que los entusiasma. Hoy el Frente tiene un componente de independientes muy importante. Los apoyos sectoriales por supuesto que no se pueden soslayar, pero son importantes, no determinantes. También, está todo este grupo de desencantados que nosotros también apostamos a contribuir no solo a nuestra candidatura, sino al conjunto del Frente Amplio.

-¿Ha pensando en quién lo puede acompañar en la fórmula?

-No. Eso es parte de un proceso político que, además, va a tener que ver con los resultados electorales. La interna frentista no deba visualizarse simplemente como el proceso electoral en el cual se elige un candidato sino que tiene que estar al servicio de la renovación política. Por lo tanto, el proceso electoral interno tiene que dar las señales de los frenteamplistas con respecto a qué nuevos lideres aspira tener y qué características deben tener. Por eso es que entiendo que la interna frentista necesariamente tiene que ser competitiva. Lo peor que podría pasar es que todos nos alineemos atrás de un único candidato o una única fórmula. Esto no quiere decir que todos los que participemos en la interna vayamos a estar en la nueva estructura de liderazgos, eso lo dirá también la gente. Tampoco que no haya otros compañeros que no vayan a participar en la interna, que también puedan transformarse en líderes. Pero, sin duda, el proceso electoral y su legitimidad son una herramienta que contribuye a esa definición.

-Mujica estuvo presente en su lanzamiento. ¿Se ha reunido posteriormente con él?

-No, posteriormente al lanzamiento no. Pero en el día de hoy (por el jueves) fui invitado por el MPP en la tarde a conversar con la dirigencia en base al documento que hicieron público. Ellos están en un proceso donde han conversado con los precandidatos en base al texto que elaboraron. Es parte del proceso que están haciendo para ver que tesitura toman en relación a elección de candidatos. Creo que hay que respetarlo y participar con mucho gusto.

-¿Coincide con el planteo del documento? ¿De que se deben tomar nuevos rumbos?

-Creo que, en general, es un buen documento, bastante compartible, muy razonable.

-¿Qué tan importante es contar con el apoyo del MPP? ¿Sería determinante?

-Determinante no. Yo voy a competir en junio pase lo que pase. Incluso, si se diera eso que trascendió de que se estaría negociando una fórmula. Aun en ese caso, yo competiría en la interna porque sino sería contradictorio con lo que acabo de expresar sobre el rol de la elección interna. Por supuesto que más apoyos siempre son bienvenidos. Lo que está claro es que vengan de donde vengan, es el apoyo a una línea de acción y de pensamiento que definimos nosotros y que estamos haciendo pública. Más allá de las orientaciones políticas, la orientación de nuestra opción es clara, y ojalá haya la mayor cantidad de apoyos posibles.

- ¿Hubo un alejamiento entre usted y Astori que terminó de concretarse con el apoyo a Daniel Martínez?

- Yo fui del Partido Comunista hasta el año 90 y después siempre fui independiente en el Frente Amplio. Participé sí un tiempo en el grupo de coordinación del Frente Líber Seregni (FLS) y, sobre todo, de cara a lo que fue la elección en 2009, pero nunca integré ninguno de los grupos del FLS. No siento que me haya alejado de un lugar donde nunca estuve. Puedo decir, que en términos de visión política en general, mantengo mucha sintonía con Astori, con su enfoque. Las circunstancias de que ellos hayan optado por apoyar otra precandidatura, no indica que ahora veamos las cosas diferentes. Seguimos teniendo esa sintonía pero en la definición sectorial de los apoyos hay otros factores que han incidido. El propio Astori ha explicado que su decisión tiene que ver también con el tema del potencial electoral, una consideración legítima. A partir de ese momento para mí es un dato de la realidad y trabajo con ese dato. Obviamente, este proceso político indica que ahora vamos a estar compitiendo fraternalmente en la interna. Eso no es lo mismo que estar en la misma precandidatura, pero siempre de manera fraternal y sin dramatismo.

-¿Pero no hubo un distanciamiento que ya venía de antes?

-No.

- Teniendo en cuenta los tres gobiernos de izquierda, ¿qué grandes debes le quedaron al Frente?

-Hay desafíos. En el terreno macroeconómico el desafío es adecuar el déficit. También, reactivar el proceso inversor porque ha bajado un poco después de haber subido mucho y sin inversión no hay producción, empleo, ingresos ni posibilidades de cobrar impuestos ni de activar políticas públicas. La inversión es el eslabón de la cadena que arrastra todo lo demás. Después, de manera también más estructural, la inseguridad y la educación legítimamente son preocupaciones centrales de los uruguayos y las uruguayas.

- ¿Qué reflexión le merece el tema de la inseguridad en el país?

- En materia de seguridad, opino que la situación es cada vez más compleja. Tiene sentido la sensación de la gente en cuanto a este tema, pero también subrayo que se han hecho cosas en la dirección correcta. En el Ministerio del Interior ha habido una reforma que yo no dudo en catalogar de estructural y que implicó incorporación de tecnología, capacitación en el capital humano, infraestructura, eficiencia policial. Hoy hay más del doble de presos que hace diez, doce años, pese a la caricatura de que se agarra a los presos y salen por la puerta de atrás. Sin embargo, es indudable que los resultados siguen siendo insatifactorios porque hay una dinámica del delito novedosa, modalidades que antes no existían, más asociadas al narcotráfico. Que vinieran los narcos y sacaran a las personas de las casas eran cosas que antes no pasaban. Estamos hablando de que hay una nueva situación en materia delictiva que hay que atacar con firmeza. De manera autocrítica, uno podría pensar que en el arranque de los gobiernos del Frente, en ese equilibrio que hay que tener entre atacar las causas sociales del delito, que está muy bien, y reprimir el delito, a la gente de la izquierda nos rechinaba un poco este último aspecto porque lo asociábamos a la represión de las personas. En realidad, estamos hablando de represión al delito y arrancamos un poco desbalanceados en esos dos polos. Creo que con el tiempo eso se ha ido corrigiendo y se han intentado múltiples mecanismos en la égida del Ministerio de Bonomi. Algunos han funcionado, otros no tanto. Pero en términos de definición política, el accionar de los últimos tiempos del Ministerio del Interior marcando más intolerancia al delito, más contundencia en su combate, es la dirección correcta y ojalá tenga resultados más auspiciosos.

-¿Y respecto a la educación?

-En el caso de la educación, comienzo diciendo que no creo que sea un desastre ni que no se ha hecho nada. Creo que se han hecho cosas en la dirección correcta, como el Plan Ceibal, las tecnicaturas y la desentralización geográfica. Pero, está claro, que queda pendiente una reforma más integral del sistema educativo que nos ponga de cara a los desafíos de este nuevo mundo. Hay un desafío aquí que implícitamente implica una autocrítica: ha habido un debe en que no hemos podido hacer una reforma integral del sistema educativo.

- ¿Qué medidas tomaría como presidente en relación al desempleo?

-Primero hay que identificar las causas por las cuáles después de haber creado 300 mil puestos de trabajo ha habido una reducción de unos 45 mil puestos en los últimos tres años. Y, sobre todo, también en el diagnostico de qué va a pasar con el empleo en el futuro, asociado no solo a los vaivenes económicos de cómo está el mundo, cómo está la región y cómo eso afecta la producción, sino también a la dinámica tecnológica. Hasta el momento de los 45 mil puestos que han caído en estos años, 30 mil corresponden al sector de la construcción, que en realidad había llegado a un pico sobredemandado de 73 mil personas. En términos históricos 43 mil empleos en la construcción no es una situación crítica, pero claro, comparado con ese pico increíble, obviamente, preocupa. Creo que puede haber alguna cuestión promisoria, en cuanto a UPM, obra pública, infraestructura, proyectos de Participación Público Privado (PPP). A su vez, estamos empezando ya a tener impacto de empelo derivados de la innovaciones tecnológicas que genera oportunidades y desafíos. Va a haber empleos que van a aparecer y desarrollarse y otros que van a ir quedando obsoletos. En este sentido, se debe trabajar rápidamente en lógicas de recapacitación de trabajadores. También desde el sistema educativo, trabajar para que los muchachos y las muchachas salgan preparados para trabajar y adaptarse sistemáticamente a este nuevo mundo que tiene un dinámica muy veloz y muy cambiante. Creo que se debe entender cómo está cambiando todo esto, porque la dinámica tecnológica condiciona qué producimos, cómo producimos, qué empleos, qué capacidades, y todo lo demás. Necesitamos revisar prácticamente todas las políticas públicas a la luz de un mundo que se está moldeando a partir de una dinámica tecnológica grupal. Todo el proceso de transición es complicado y genera retos. Pero soy optimista también porque creo que se producen múltiples oportunidades y que el Uruguay tiene el germen para aprovecharlas. Hay muchas cosas por las que el país tiene condiciones: todo lo que tiene que ver con el pensamiento computacional, el Plan Ceibal, las tecnicaturas más cercanas a la producción y la desentralización geográfica, todo eso le juega a favor.

-¿Qué se debe hacer para seguir bajando la pobreza?

-Cuando el Frente asumió había casi 40% de la población en situación de pobreza y tuvo políticas muy exitosas para bajar la marginalidad y mejorar la equidad. Todo un tramo importante de pobreza se pudo ir resolviendo con políticas como el plan de emergencia, con transferencias monetarias y con creación de empleo. Pero ahora hemos llegado al núcleo duro de la pobreza, ya no es una pobreza que esté concentrada en la problemática de los ingresos, es multidimensional. Tiene que ver con temas de índole social, cultural, sanitario y, entonces, la batería de políticas tiene que ser otra. Tiene que atacar de manera más coordinada que en el pasado, de forma más multidimensional esas problemáticas, limpiando muchas ineficiencias y descoordinaciones que, de alguna manera, implican derroche de recursos. Por ejemplo, en el caso de la gente en situación de calle está claro que el tema no es solamente un problema de ingresos y que no alcanza con los refugios. Hay personas que tiene problemas psiquiátricos, adicciones, ex reclusos que no logran reinsertarse. También el narcotráfico, no es un tema de estigmatizar a los pobres con el delito, pero está claro que en los contextos críticos hay más campo orégano para que este tipo de gente desplieguen sus bases. A lo que voy es que para resolver el núcleo duro de la pobreza, hay que tener una visión más interdisciplinaria pero, sobre todo, más coordinada para atacar todos los problemas a la vez. El foco solo en las transferencias monetarias ya es insuficiente. El desafío es moldear y racionalizar las políticas sociales que no tienen los resultados previstos. Eso se ata al desencanto de la clase media, que un poco ve esto y dice: "yo pago impuestos pero resulta que acá hay una fuente de derroche". Creo que resolver de mejor manera las políticas sociales y sus resultados, también va a contribuir a resolver esa parte del desencanto.

-Políticos de la oposición y analistas plantean que al próximo gobierno le espera un camino difícil en cuanto a decisiones determinantes para los uruguayos desde el punto de vista fiscal. ¿Puede un nuevo gobierno tomar el timón sin nuevos impuestos si quiere hacer algo nuevo en educación, seguridad y salud?

-Lo que se plantea un poco es que, gane quien gane el gobierno, agarra un hierro caliente y va a tener que hacer un ajuste fiscal. Esa no es nuestra visión. Nuestra visión, que formula el gobierno con la Rendición de Cuentas actual, o sea que no esperamos al próximo gobierno, es que hay que corregir los resultados fiscales. Hay que bajar el déficit, es imprescindible para hacer sustentable cualquier proceso. No podemos estar toda la vida con un déficit de 4% porque vamos a terminar sobreendeudados y lo que no bajamos hoy igual lo vamos a terminar pagando de intereses. Es imprescindible hacer esa adecuación, que no le llamamos ajuste porque no está haciéndose en el marco de una crisis, de manera drástica y con la dimensión que tuvieron los ajustes fiscales en el pasado. Nosotros gradualmente -no en marcos de crisis- tenemos que corregir el resultado fiscal. Eso siempre es una combinación de cuestiones tributarias y de gasto. En el terreno tributario, de hecho, ya hubo un incremento de tributos que ha ayudado a que el déficit no empeorara y creo que ahora tenemos que focalizarnos en el lado del gasto. Sobre todo en las áreas de gasto que mueven la aguja en el terreno fiscal. Hay que bajar un punto y medio,capaz que suena una cosa chiquita, pero en materia de resultado fiscal son entre 800 y 900 millones de dólares. Hay que verlo en términos también de recaudación; no es que uno pueda plantearse: "voy a ver donde puede haber un impuesto que recaude 500 millones de dólares". No existe.

- ¿Se refiere, por ejemplo, al tema del régimen seguridad social?

-Del lado del gasto hay que focalizarse en cuales son las fuentes gruesas que mueven la aguja de gasto fiscal. Ahí cada vez está más claro que tenemos que sentarnos todos los partidos alrededor de una mesa para ver cómo está evolucionando el déficit de la seguridad social porque queremos una seguridad social potente y eso pasa por que sea sustentable. Debemos analizar y definir de qué manera fortalecemos el régimen en Uruguay. Cuando hablamos de seguridad social sí hablamos del régimen general, pero también de los regímenes como el de la Caja Militar. Creo que una buena medida es adecuar los parámetros a la realidad actual ya que las razones de esto es que las personas cada vez vivimos más y tenemos que ahorrar más antes de jubilarnos porque sino no vamos a poder sostenerlo. Eso creo que es una cuestión absolutamente lógica, con dinámicas que se están dando en todo el mundo.

-Es de público conocimiento que su pareja es periodista (Blanca Rodríguez). ¿Teniendo en cuenta su profesión ya se han planteado qué sucedería si ocupara el lugar de primera dama?

- Eso siempre lo manejamos en la órbita privada y no va a cambiar porque yo esté en proceso de precandidatura.