"Acá todo el mundo se la veía venir", dice uruguayo en Estocolmo

Por: Leonel García
Publicado: 7/04/2017 15:43
"Acá todo el mundo se la veía venir", dice uruguayo en Estocolmo
EFE

"Pasó en Londres, París, Berlín y Bruselas. Está mal la cosa. Nadie se siente sorprendido", le dijo a ECOS Andrés Esteche, mozo y bartender.

“La gente acá está cagada”, dice sin eufemismos Andrés Esteche, un uruguayo de 41 años residente en Estocolmo, que vive ininterrumpidamente en Suecia desde 1997. Y esa sensación básica no está de la mano de la sorpresa.

“Hace tiempo que se veía venir que podía pasar una cosa de estas. Pasó en Londres, en París, Berlín, Bruselas. Noooo, qué va a haberse sorprendido la gente. Está mal la cosa”, dice como si ayer se hubiera radicado en la capital sueca.

Un hombre robó un camión de una empresa de repartos y atropelló este viernes a un grupo de personas que caminaba en una peatonal céntrica. “Algo así como la Plaza Libertad en Montevideo”, señala Esteche. Al momento de escribirse estas líneas, las autoridades habían reconocido dos muertos y varios heridos. Se consideraba un atentado terrorista.

Otro uruguayo, Edison Gutiérrez, le relató a la agencia EFE lo que vio poco después de llegar a Estocolmo donde iba a buscar a su nieto. "Sentí unos ruidos difíciles de identificar, como de objetos pesados que caían, mucha gente que se para y un camión, mitad en la acera, mitad en la calle", expresó. “Lo que alcancé a ver fueron dos cuerpos sobre la calle”, añadió el hombre de 64 años, residente en Suecia desde hace dos décadas.

Por su lado Esteche, mozo y bartender, no tiene ningún familiar, conocido ni compatriota afectado. Podría haber pasado: el lugar escogido era céntrico y la hora del ataque era pico. “Solo al hijo de una amiga, que iba a una escuela cerca, los dejaron encerrados como tres horas. Es que evacuaron toda la zona y el resto quedó encerrado, en las casas y las oficinas, por decisión de las autoridades, hasta que ellos le dijeron que podían salir”.

Según su perspectiva, la sociedad sueca en general trata de no cargar las tintas sobre nadie. Salvo, claro está, los integrantes de movimientos racistas y ultraderechistas que no tardaron en apuntar a los inmigrantes. Con conocimiento de causa, Esteche dice que el paraíso socialdemócrata con que Suecia estuvo históricamente relacionado cada vez más es un bello recuerdo.

“Actualmente todo está como en espera. Hoy no pude ir a trabajar porque enseguida cancelaron el subte. Yo vivo a unos quince minutos de donde pasó todo. Un taxista tampoco me quiso llevar hasta el centro”, indica.

En este tipo de situaciones, la solidaridad también se hace presente. Estocolmo es un archipiélago y las islas y canales hacen que haya puntos inaccesibles en situaciones como esta, donde quedan clausurados transporte y accesos. “A través de las redes, la gente ofrece sus hogares. Ya sea para que se queden a dormir los que quedaron varados en el centro, o al menos para que pasen un rato. Hay quien en el ofrecimiento incluye pizza y cerveza”.

Justamente, según EFE, Edison Gutiérrez, de 64 años, residente en una localidad al sur de Suecia, estaba buscando un lugar donde pasar la noche junto a su nieto debido a la situación de “caos desacostumbrado” en la que les describió a la ciudad.