Uruplac, la idea uruguaya de reciclaje que quiere salir a la región

Por: Danilo Costas

Ciencia & Tecno

23/03/2019 06:40

Uruplac, la idea uruguaya de reciclaje que quiere salir a la región

La empresa recicla distintos tipos de plásticos de la basura y confecciona chapas y placas utilizadas en la construcción y en el agro.

Quienes suelen caminar por espacios públicos, liceos, escuelas y universidades ya asumieron como parte del paisaje natural distintos tipos de contenedores plásticos, multicolores, que tienen estampados dos papeles de diferentes colores: uno verde, destinado para la basura, los vidrios rotos y los desechos orgánicos y otro rojo, donde se depositan materiales potencialmente reciclables como cartón, papel, metales, vidrios y plástico.

Detrás de esta iniciativa está Uruplac, una empresa fundada por dos uruguayos que dedicaron su vida profesional al reciclaje y que buscaron hacer, en Uruguay, algo inédito: reciclar lo que antes era imposible.

“En Uruguay la cultura del reciclaje estaba instalada pero de forma muy parcial y menor, además de que se reciclaban materiales que estaban segregados únicamente, por lo que debían estar limpios para darles una nueva vida útil y no seguir generando basura. La meta que nos pusimos con Daniel Morales (el otro socio del emprendimiento) fue reciclar residuos plásticos mezclados porque la basura actual está plagada de estos productos. La cultura del envase creció de forma exponencial y la gente no tiene ni idea la cantidad de componentes que se utilizan en cada envoltorio”, afirmó a ECOS una de las cabezas del proyecto, Lumber Andrada.

A modo de ejemplo, un blíster de medicamentos tiene plástico y aluminio, una botella de agua tiene tres tipos de plásticos distintos (la botella, la tapa y la etiqueta son de diferente origen) y un envase de yogurt tiene dos plásticos diferentes y aluminio.

“Vimos que las cosas más cotidianas como una botella de agua o el envase de un yogurt no se podían reciclar porque eran plásticos mezclados y nos pusimos a pensar que procesos se podían llevar adelante para reutilizar todo este tipo de basura. Cada persona genera un kilo de basura al día y nos sentimos en la obligación de generar un cambio para tener un país más limpio, más saludable y más amigable con el medio ambiente”, agregó Andrada.

La sociedad se puso como meta desarrollar una máquina, inédita en el país, que pudiera unificar esos procesos para maximizar las oportunidades de reciclaje. Y lo lograron.

“Desarrollamos una máquina que destruye los plásticos y luego los prensa en caliente. Ahí se les da forma y se los corta para los diferentes productos, desde placas onduladas para chapas hasta una placa para la construcción. Lo bueno de este material es que es fiel y tiene una resistencia mecánica al impacto que soporta cualquier cosa. Por ejemplo, las chapas de plástico reciclado no se rompen con el granizo, algo que no pasa con las chapas tradicionales. Teníamos la máquina diseñada pero nos faltaba el dinero”, indicó.

En ese momento los emprendedores tuvieron en la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII) un aliado clave.

“La agencia subsidia proyectos que tiene un mérito interesante e innovador y hay un Comité de Empresas que evalúa cada proyecto y su viabilidad técnica y comercial. Uruplac presentó la idea como una planta de reciclaje para plásticos y envases tetra, visitamos la planta, vimos la idea y el Comité aprobó el proyecto”, confirmó a este portal Germán Stasieniuk, quien se desempeña como Ejecutivo de Innovación de la ANII.

La entidad puso a disposición de la sociedad 70.000 dólares mediante un préstamo no reembolsable para que los emprendedores pudieran llevar adelante su proyecto, aunque debieron complementar el costo total con plata de su bolsillo.

“Innovar en Uruguay no es un negocio brillante y nosotros apostamos mucho a nivel comercial y también a nivel de inversión, porque debimos poner parte de nuestro capital para poder funcionar. Innovar significa estar comprometido con una causa y nosotros lo estamos, porque quisimos resolver un problema de manera sustentable. El objetivo fue imaginarnos el país que le queremos dejar a nuestros nietos”, añadió Andrada.

La empresa debió lidiar con diferentes obstáculos tarifarios y culturales, pero tiene un desafío claro por delante.

“Producir en Uruguay es caro porque nosotros necesitamos la prensa de calor que funciona con electricidad y la tarifa es muy cara comparada con la región. Este no es un comentario político, por favor, es una realidad. Y el otro punto es que culturalmente el uruguayo ve al producto reciclado como algo de menor categoría cuando eso no es así, porque son más resistentes y con mayor vida útil que muchos productos nuevos. En Europa, que están 15 años adelantados, los productos reciclados tienen una presencia mucho mayor en el mercado porque la cultura es otra, está enfocada hacia darle una nueva vida útil a los desechos”, explicó.

El emprendimiento, que tiene como clientes a empresas de gran porte como Conaprole, tiene previsto extenderse a la región.

La empresa está muy cerca de desembarcar en Chile y en Argentina, ya que hicieron todas las gestiones correspondientes y les falta un último trámite, lograr la certificación del proceso, algo que gestionan por estos días con el Laboratorio Tecnológico del Uruguay y la Cámara de Industrias.

“Hay países que tienen como norma que las compras públicas sean productos de segundo uso y eso sería muy positivo para Uruguay. En Argentina y en Chile incluso hay una cultura de favorecer a los productos reciclados y se les da mucha participación en el agro. En Chile hay una conciencia de sustentabilidad muy fuerte y el campo argentino tiene todas las condiciones climáticas, calores, heladas, granizo y tormentas. Estamos muy cerca de llevar una idea uruguaya a esos mercados y expandir un mensaje de conciencia social para darle una vuelta a la basura”, cerró.