La primera casa uruguaya sustentable fue premiada y recorre el planeta

Por: Danilo Costas

Ciencia & Tecno

16/12/2018 19:57

La primera casa uruguaya sustentable fue premiada y recorre el planeta
Gentileza
Eliseo Cabrera presenta la Casa Uruguaya con la presencia del Intendente, Daniel Martínez.

El proyecto uruguayo que ganó el Solar Decathlon 2015 fue premiado por el Ministerio de Industria y el prototipo es referencia en el mundo.

El mundo de la arquitectura bioclimática suele estar asociado a grandes inyecciones de dinero, despliegues logísticos monumentales, diseños funcionales y la dosis desafiante de sustentabilidad que empuja la tendencia de una construcción más amigable con el medio ambiente.

Sin embargo, en la jungla de arquitectos de todo el mundo que piensan soluciones prácticas, sustentables y económicas, hay un uruguayo que se destaca: Andrés Eliseo Cabrera.

La vida de este arquitecto y urbanista uruguayo tuvo en giro en 2015 cuando su proyecto, una casa construida en madera que se alimentara 100% a energía solar, ganó el Solar Decathlon 2015, un concurso internacional de arquitectura e ingeniería patrocinado por el Departamento de Energía de los Estados Unidos y el Laboratorio Nacional de Energías Renovables.
Con 80 metros cuadrados de extensión asegura la comodidad para cinco ocupantes.
Con 80 metros cuadrados de extensión asegura la comodidad para cinco ocupantes.

Ese triunfo uruguayo ante las potencias dejó a Cabrera y su equipo con una reputación ganada, que lo llevó a participar –pero ahora como observador- del Solar Decathlon 2018 que se llevó a cabo hace pocos días en Dubai.

“Fue la primera vez que la competencia se llevó a cabo en Asia, en un país como Emiratos Árabes Unidos que es una maravilla para cualquier arquitecto porque es un desafío constante. A raíz de nuestra victoria en Colombia se generaron fuertes lazos de colaboración académicos y quedó la oportunidad para ir. Recibí una invitación para dar unas charlas y estar en contacto con los grupos de trabajo en las villas solares y nos fuimos. Esta edición no tenía tope de dinero, por lo que fuimos a ver si las potencias podían hacer una casa mejor que la nuestra con el doble o el triple del presupuesto”, le cuenta Cabrera a ECOS desde el Aeropuerto Internacional de Carrasco, un lugar que se volvió habitual en la agenda del arquitecto.

El equipo uruguayo de observadores, comandado por Cabrera, estuvo integrado por alumnos y egresados de la propia ORT y también de la Universidad de la República.

Consultado sobre los desafíos que plantea la plaza arquitectónica de Emiratos Árabes Unidos, Cabrera fue muy gráfico.

“Es un país que 50 años atrás no tenía nada. Se hizo de cero y con un clima impresionante por las altas temperaturas que también lo estudiamos para ver como hacían los tipos para construir ahí. Hoy tienen los edificios más altos del mundo y están apoyados sobre la arena, el suelo del país es arenoso completamente. Para hacer edificios deben hacer pilotes enterrados a 50 metros de profundidad donde se encuentra la capa rocosa. Te pongo un ejemplo, desde el piso hasta la antena más alta, la Torre de Antel mide 60 metros. Imaginate una Torre de Antel enterrada para recién encontrar la piedra y hacer los cimientos. Arquitectónicamente es una joya”, agrega.

Su variedad de reconocimientos profesionales van desde ser docente colaborador con la Universidad Técnica de Darmstatd (Alemania) a relator internacional invitado en la Universidad Federico Santa María (Chile), columnista invitado de Solar Thermal World y Presidente de la Cámara Solar del Uruguay.

Sin embargo, a su regreso de Asia, se encontró con un logro especial, que señaliza y valora todo el camino recorrido.

El Ministerio de Industria, Energía y Minería celebró esta semana los primeros 10 años del Premio Nacional de Eficiencia Energética en el Antel Arena y allí, "La casa uruguaya" obtuvo un galardón especial.

En la ceremonia, que tuvo presentes a las tres autoridades del gobierno en la materia -la ministra de Industria, Energía y Minería, Carolina Cosse, el subsecretario de Industria, Energía y Minería, Guillermo Moncecchi y la directora nacional de Energía, Olga Otegui- el prototipo que ganó el Mundial en 2015 fue premiado por su aporte y sus características sustentables.

El Premio Nacional de Eficiencia Energética es una iniciativa ministerial nacida en 2009 que tiene por objetivo "reconocer aquellos proyectos a nivel nacional que tienen como finalidad la eficiencia energética".
Cabrera ganó la sexta edición del Mundial, organizado en Cali, Colombia.
Cabrera ganó la sexta edición del Mundial, organizado en Cali, Colombia.

El comité evaluador del Premio Nacional de Eficiencia Energética está integrado por representantes de varios organismos que analizan cada iniciativa desde distintos ángulos.

Esos profesionales pertenecen, entre otros organismos, al Ministerio de Industria, Energía y Minería, el Ministerio de Vivienda, Ordenamiento Territorial y Medio Ambiente, el Ministerio de Turismo, la Oficina de Planeamiento y Presupuesto, la Universidad de la República, la Agencia Nacional de Investigación e Innovación (ANII), la Administración Nacional de Educación Pública, la Cámara Nacional de Comercio y Servicios, la Cámara de Industrias del Uruguay, la Cámara Uruguaya de Turismo, la Sociedad de Arquitectos del Uruguay y la Asociación de Ingenieros del Uruguay, por lo que es un premio codiciado para cada proyecto del rubro.

La victoria de 2015: el "Marcanazo" celeste de la arquitectura

Cabrera y su equipo ganaron la edición 2015 que se celebró en Colombia y esa victoria no solo fue un respaldo de credibilidad profesional, sino que se transformó en un pasaporte para recorrer el mundo.

En aquella edición universidades de todo el mundo compitieron con un elemento fundamental: todos disponían del mismo dinero por lo que la experiencia, capacidad de trabajo y adaptabilidad para superar conflictos fueron armas claves para obtener el reconocimiento.
La Casa Uruguaya es construida en un 90% por madera nacional y tiene tres dormitorios.
La Casa Uruguaya es construida en un 90% por madera nacional y tiene tres dormitorios.

“Fue un desafío enorme porque competíamos contra universidades de España, México, Perú, Inglaterra, Panamá, Alemania y Estados Unidos. La edición que ganamos tenía un limitante de dinero, que a la larga terminó emparejando las opciones y dejando la competencia librada al conocimiento y las capacidades colectivas de cada país. No podíamos gastar más de 50.000 dólares en materiales y más de 200.000 dólares en mano de obra. Era un desafío brutal”, sostiene.

El prototipo que ganó lleva un nombre bien oriental, “La casa uruguaya”, y es una edificación de madera nacional de 80 metros cuadrados donde pueden vivir cinco personas con comodidad. La edificación es alimentada en un 100% con paneles solares.

En cada Solar Decathlon los jurados evalúan por puntos las casas en las siguientes categorías: Arquitectura, ingeniería, capacidad comercial, comunicación, confort, funcionamiento de electrodomésticos, agua caliente, iluminación, movilidad y balance energético.

“La construcción en madera permite un armado impresionante de las estructuras con una calidad de fabricación increíble y con una mano de obra que no puede compararse a la construcción tradicional porque demora mucho menos. El triunfo en el Solar Decathlon fue importante porque ganamos credibilidad nosotros como equipo pero también ganó credibilidad la tecnología y las técnicas de construcción. Fue la oportunidad de diseñar algo a partir de materiales ecológicos y comprobar que la realidad correspondía a lo dibujado en el papel”, indica su creador.

Pese a que pasaron tres años de su consagración en Colombia, el proyecto uruguayo sigue más vigente que nunca ya que se instaló en el exterior -en algunos países incluso se comercializa- y se volvió una referencia de arquitectura bioclimática para académicos y estudiantes extranjeros.

El prototipo de la casa uruguaya está a la venta al público con un costo final de 90.000 dólares que incluye los materiales, la mano de obra y las cargas sociales.

Actualmente se vendieron tres y se construyó un pequeño hotel sustentable en Minas.