The Economist: el crecimiento de Uruguay “avergüenza a sus vecinos”

Publicado: 28/03/2018 17:36
The Economist: el crecimiento de Uruguay “avergüenza a sus vecinos”
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Una nota elogia el “éxito” del país y destaca el apego del Frente Amplio a la ortodoxia económica, aunque “no todo es color de rosa”.

"Después de largas recesiones, Brasil y Argentina festejan cuando reciben alguna buena noticia económica. El pequeño Uruguay, intercalado entre ellos, está acostumbrado".

Así comienza una nota que The Economist, una de las revistas especializadas más prestigiosas del mundo, dedica este miércoles al manejo elogioso que los últimos gobiernos, en particular los del Frente Amplio, hicieron con respecto a la economía.

Titulada "la magia de Montevideo", cita en primer lugar el informe del Banco Central del Uruguay, divulgado en los últimos días, que indicó un crecimiento de 2,7% el año pasado, lo que se tradujo en un alza constante en los últimos quince años, siendo el período de expansión más largo de su historia.

"El crecimiento de Uruguay desde 2011, cuando los precios mundiales de las materias primas comenzaron a caer, avergüenza a sus vecinos", dice la nota. "Su éxito muestra el valor de la apertura, las instituciones sólidas y la inversión en conocimiento".

The Economist citó a su vez declaraciones de Jesko Hentschel, director regional de Banco Mundial, que recordó que Uruguay ganó la confianza de los inversores al evitar, a diferencia de Argentina, el incumplimiento de pagos luego del "desastre" de la crisis de 2002.

"A partir de allí, los líderes uruguayos se dieron cuenta que la economía necesitaba diversificarse", sostiene la publicación. Y el Frente Amplio, dice, comenzó un esfuerzo para desacoplar al país de sus vecinos.

Allí se mencionan los gobiernos del "oncólogo" Tabaré Vázquez y del "ex guerrillero" José Mujica que crearon regímenes fiscales y zonas económicas especiales para atraer la inversión. "Uruguay incorporó nuevas industrias, como software y servicios audiovisuales, que exportan a nuevos mercados", se afirmó.

En ese sentido se destacó que, entre 2001 y 2016, la participación de Brasil y Argentina como destino de las exportaciones uruguayas disminuyó del 37% a 21%.

The Economist puso el foco a su vez en el incremento de la inversión para aumentar la productividad. Así, mientras Argentina imponía aranceles de exportación a la carne para mantener bajos los precios en su mercado interno, Uruguay se convirtió en el primer país en América Latina en hacer que todas sus exportaciones de carne fueran detectables vía electrónica y asegurar a los compradores que problemas como la fiebre aftosa serán detectados en forma temprana.

De esa manera, mientras entre 2005 y 2012 las ventas de carne argentinas al exterior cayeron 75% y son hoy menores que las uruguayas.

La revista británico, identificada tradicionalmente con el libre mercado, destacó a su vez que los gobiernos del Frente Amplio se apegaron a las políticas económicas ortodoxas que heredaron y a prácticas que hacen que el país sea atractivo para la inversión. Entre ellas, mantener bajos los impuestos y un Poder Judicial independiente de la influencia política.

"La fórmula ha funcionado", aseguró la nota. Uruguay siguió creciendo luego que sus vecinos entraran en recesión en 2014, en tanto la clase media pasó del 39% en 2003 al 71% en 2015, siendo el ingreso por persona el más alto de América Latina.

Mal acostumbrados

"No todo es color de rosa", se advierte en The Economist al final de la nota. El ritmo de crecimiento cayó en 2015 y desde entonces no recuperó su nivel. La economía parece aún demasiado dependiente de las exportaciones, que representan una quinta parte del PBI.

Tanto la inflación como un déficit presupuestal que alcanza el 3,5% del producto sin contar intereses son demasiado altos. El país tiene un mercado laboral rígido, el sistema educativo necesita reformas y la población está envejeciendo.

"Los uruguayos dan por sentado las buenas noticias. Ahora, en cambio, se están concentrando en su descontento," se dijo, al hacer referencia a "Un solo Uruguay", al que se describe como un movimiento de trabajadores rurales que están exigiendo impuestos y facturas de electricidad más bajas.

Las protestas, dice la revista, han durado semanas y arrastraron los índices de popularidad del gobierno a un mínimo histórico de 27%.

"En una elección el próximo año, el Frente Amplio podría perder el poder por primera vez en quince años", se aventura. "Eso terminaría con una de las rachas ganadoras más largas de América Latina".