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Opinión

6/08/2020 13:57

El Covid-19 y los jinetes del apocalipsis

Por: Enrique Lista

Son los sonidos de trompetas, no de los libros de revelación apocalíptica de jinetes mandando mensajes de: “ahora y acá se termina todo”.

El Covid-19 y los jinetes del apocalipsis

EFE (Archivo)

Publicado: 6/08/2020 13:57

El Covid-19 cambió la historia del Siglo XXI, y esto se puede percibir desde ahora que no sabemos cuáles serán sus finales consecuencias. Las proféticas palabras de el inminente caos que se pueden leer en diversos escritos de la religión que el lector elija están hoy arriba de la mesa.

La industria sin chimeneas hace 20 años, poco funcional en comparación con su potencial (es ley decirlo) era el turismo y como una fecundación In Vitro apareció también sin humo la exportación compulsiva de deportistas. Las dos dieron frutos a Uruguay en un mundo que ahora nos parece lejano. “La Nueva Normalidad” es un concepto que hace que bajemos la cabeza y aceptemos sin dudar que no hay vuelta atrás.

Entre los cristianos, por ejemplo, se habla de los cuatro caballeros que vendrán al mundo a poner desorden en el orden. Es menester que el mundo entero, coterraneos contemporáneos hagamos catarsis y dejemos de mirarnos el ombligo.

Las plagas, las guerras, el hambre y por consiguiente la muerte ya están aquí. ¿Estuvieron siempre? ¡Por supuesto! Pero es la primera vez que en el mundo conectado las vemos a todas juntas. Estamos viendo las simbólicas trompetas a los ojos que suenan pero no escuchamos.

Alejandro Magno, dueño del mundo, murió de gota o de hambre de poder de sus segundos por las satrapías, Girgione o Pericles por pestes, Licurgo o Ugolino por hambre.

La guerra fue la gran ganadora de esta competencia entre jinetes. Ni habría que dar dos nombres para dejar en claro que hace un conflicto bélico.

Pero es 2020. Hay una organización de naciones unidas. Y aunque parezca mentira no nos ponemos de acuerdo de como pelear con esto, la culpa es del otro, la culpa siempre será tuya, la culpa vino porque “no supiste gobernar a tiempo”.

Quedémonos con esta última frase. Desde este rincón del mundo gobernemos a tiempo, los de la comarca, unidos los partidos y las banderas, no nos matemos en un Parlamento por ideologías. Si no entendemos que es tiempo de reuniones, de ideas y de actos, todos juntos...los 19 departamentos se separaran en hegemonías que solo dividirán más al Uruguay.

En España, hace unos días votaron sus representantes el País Vasco y Galicia, los resultados democráticos sí, no unieron...los ganadores a tirarse aplausos entre ellos y los perdedores a hablar de catarsis política. Nada de unión.

Que no pase en estas latitudes...precisamos a todo el espectro político porque la historia se acordará del que quiera sacar rédito político de los miles de orientales que la están peleando...los estamos mirando, Y adentro del apocalípisis no hay vuelta atrás.