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Deportes

25/03/2020 11:21

La celeste y el coronavirus: no hay mal que por bien no venga

Por: Jorge Savia

Para el comienzo de las Eliminatorias Uruguay tenía el 50% de los jugadores titulares descartados por lesión o llegaban con menos rodaje.

La celeste y el coronavirus: no hay mal que por bien no venga

FocoUy

Publicado: 25/03/2020 11:21

No es lo mismo que a cualquiera, sea una persona o una institución de cualquier índole, le vaya mal que no le vaya bien. No es un juego de palabras.

Hay un matiz diferencial que, según los casos, puede llegar a ser importante.

Por ejemplo, no hace falta decir que esta pandemia de Coronavirus es mala para todos, el mundo entero -ya sea por razones sanitarias, económicas y hasta sociales- se ve perjudicado; pero, acaso al fabricante de alcohol en gel o de tapabocas, no le viene tan mal desde que, aún sin proponérselo, ha multiplicado por un número insospechado la cifra de sus ventas habituales.

Pues bien, bajo ese enfoque, hay razones e indicadores estadísticos que pueden llevar a reflexionar que a Uruguay no le vino mal la postergación (aún sin plazo cierto) de las Eliminatorias para el Mundial de Qatar.

La carrera mundialista para los celestes iban a empezar a las 20:00 horas de este jueves 26 de marzo al enfrentar a Chile en el estadio Centenario y continuarían enseguida, al medirse con Ecuador en los 2.800 metros de altura de Quito tan sólo cinco días más tarde.

En tal sentido hay datos de la realidad tan obvios que rompen los ojos y es que tres futbolistas claves para la idea del entrenador Óscar Tabárez no estarían disponibles: Luis Suárez, Lucas Torreira y Maximiliano Gómez.

Ya es bastante, pero no es todo, pues al indicador anterior hay que agregarle que otras figuras de relevancia no iban a llegar con el máximo rodaje futbolístico deseable, un factor en torno al cual no pocos han marcado un quiebre con respecto al pasado, y a favor de las citaciones que, por lo general, el entrenador realizó desde hace 14 años a esta parte.

Siempre convocó a futbolistas vigentes que estaban jugando en forma continuada, y en países de altísimo nivel competitivo, como Argentina, Brasil, Inglaterra, Italia, Francia, España y hasta Holanda.

En esta oportunidad, por distintos motivos, Edinson Cavani, José María Giménez, y hasta los propios Diego Godín y Martín Cáceres, no tenían hasta la fecha los minutos jugados que acostumbraron a tener en anteriores temporadas, con lo cual, a efectos de una sumatoria con los casos de Suárez y Torreira, se está hablando de cinco habituales titulares sobre un total de diez jugadores de campo: el 50%.

Suárez fue intervenido de meniscos en su rodilla derecha el 10 de enero, y Dr. Ramón Cugat, médico del Barcelona, diagnosticó que el atacante estaría, al menos, por cuatro meses alejado de las canchas.

Torreira sufrió la fractura del tobillo derecho en un partido que el Arsenal jugó por la Copa de Inglaterra ante el Portsmouth el domingo 1° de marzo y desde un primer momento el club anunció que su recuperación llevaría un tiempo muy prolongado.

Gómez experimentó fractura del quinto metatarsiano de pie izquierdo en un partido que Valencia disputó frente al Betis el sábado 29 de febrero y los facultativos que lo intervinieron el martes 3 de marzo señalaron que debía permanecer al margen por un mínimo de ocho semanas.

Edinson Cavani, mientras tanto, por una lesión y también porque el técnico no lo tuvo tan en cuenta, jugó muy poco para lo que era habitual en el Paris Saint Germain: sólo 822 minutos en 22 partidos a lo largo de toda la temporada.

José María Giménez en el Atlético de Madrid actuó 1.290 minutos en solamente 16 partidos, en este caso porque padeció rebeldes lesiones musculares de las que se había recuperado.

Diego Godín y Martín Cáceres, por su lado, tuvieron mayor participación que los anteriores, aunque tampoco al nivel cuantitativo de los futbolistas de primer nivel europeo, como se verá más adelante; pero constituyen dos casos igualmente especiales.

El “Faraón” pasó del Atlético de Madrid al Inter de Milán, y ahí jugó 1.900 minutos en 25 partidos, pero se encontró con Antonio Conte, un técnico que juega con línea de tres y no de cuatro, por lo cual al uruguayo le llevó tiempo amoldarse a un esquema para el cual sus características no son las más adecuadas y, en el marco de esa transición, y de la lógica rotación que el entrenador hace con el plantel entre la actividad local y la internacional, al zaguero -por lo general- le tocó jugar los partidos menos exigentes: los del “Calcio” y la Copa de Italia.

El “Pelado” en Fiorentina jugó 1.871 minutos en 23 partidos, con la salvedad de que primero por una lesión muscular y después porque debió venir a Montevideo por problemas particulares, últimamente tampoco tuvo la continuidad que había tenido en el pasado.

Como referencia cuantitativa de lo que representa el máximo nivel de rodaje que todos esos celestes tenían en el pasado a esta altura del año, quizá vale el ejemplo de Fernando Muslera en el Galatasaray de Turquía: suma 2.880 minutos en 32 partidos disputados.

En el rango del arquero compatriota, y aún hasta por encima del mismo, se encuentra la vigencia de otras figuras de Argentina, Brasil y Colombia, rivales de Uruguay en el ámbito de las Eliminatorias sudamericanas.

El colombiano Juan Guillermo Cuadrado, de Juventus, jugó 2.529 minutos en 34 partidos; el argentino Lautaro Martínez en Inter, 2.539’ en 31 encuentros; la misma cantidad que disputó Lionel Messi en Barcelona para sumar 2.641’; mientras que el brasileño Roberto Firmino, en Liverpool, actuó 3.239’ en 41 cotejos.

Atención, que nada de esto significa que con el brote del Coronavirus a Uruguay -hablando en términos de boxeo- “lo salvó la toalla”. Nada de eso. Es como alguna vez lo dijo el Prof. José herrera a ECOS: “Cuando en cada fecha recibimos a los jugadores, no podemos decir que lo recibimos de cero, atrás hay un proceso de años de conocimiento y trabajo”.

Es decir, ese respaldo pone a “la Celeste” a resguardo de los altibajos propios de los imponderables y las circunstancias, y le otorga una especie de seguro o “caja de ahorro” con los que, por las mutaciones de entrenador, estructuras y sistemas que antes padecía el fútbol uruguayo, no cuentan sus rivales.

En otras palabras, para jugar de local ante este Chile que no ha tenido un recambio generacional destacado, y aún de visitante frente a este otro Ecuador que transita por un período de transición que no muestra puntos altos, tampoco es para creer que no es posible sacar resultados aceptable si no juegan Suárez, Torreira y “Maxi” Gómez, y Cavani, Godín, “Josema” y Cáceres no tienen el rodaje de otras oportunidades.

Sin embargo, igual hay indicadores estadísticos palpables que demuestran que esta vez, para el comienzo de las Eliminatorias, había algún factor que antes estuvo a favor de la selección, que ahora no parecía estarlo tanto.

Por eso, pues, quizá para “la Celeste” valga aquel dicho popular que reza: “No hay mal que por bien no venga”.

El Coronavirus afecta en forma grave al mundo entero, pero si las Eliminatorias comienzan en setiembre, como en un principio prevé la Conmebol, es probable que entonces la selección se encuentre en otro escenario.