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Opinión

14/03/2020 09:01

El deporte se topó con un monstruo inesperado y actuó con sensatez

Por: Brahian Kuchman

La epidemia del coronavirus dejó sin alternativa al deporte mundial, que se vio obligado a tomar inéditas resoluciones en sus actividades.

El deporte se topó con un monstruo inesperado y actuó con sensatez

EFE

Publicado: 14/03/2020 09:01

Las principales ligas del deporte mundial resolvieron suspender, aplazar o disputar a puertas cerradas todas sus competencias a raíz del coronavirus (COVID-19), que sigue expandiéndose y ya son más de 130 mil los infectados en el mundo.

Los partidos de las selecciones de fútbol que se preparan para las eliminatorias sudamericanas, asiáticas y africanas rumbo al Mundial de Catar 2022 ya fueron confirmadas por la FIFA para que sean aplazadas.

Italia, el país más afectado después de China, fue el primero en determinar la suspensión de todas sus ligas locales a nivel profesional y amateur, y todo el deporte italiano está paralizado -en principio- hasta el 3 de abril como consecuencia de la epidemia.

La Serie A disputó varias fechas a puertas cerradas pero las medidas del gobierno se fueron incrementando día a día ante el avance del brote. Tanto así, que Italia decretó una cuarentena para los 60 millones de habitantes que no pueden salir de sus hogares salvo casos de fuerza mayor como una emergencia médica.

La Liga española, la más prestigiosa del mundo en fútbol, anunció que los partidos de su competencia quedarán suspendidos durante al menos dos semanas; la Champions League, Europa League y otras ligas europeas importantes como la francesa, alemana, portuguesa, inglesa y en América del Norte, la Major League Soccer, tomaron igual medida.

La Copa Libertadores y la Copa Sudamericana suspendieron sus actividades por una semana y varias ligas en Sudamérica como en Argentina, Paraguay, Chile, Ecuador y este jueves en Uruguay, decretaron disputar sus compromisos a puertas cerradas y van por el mismo camino que Europa.

Las restricciones y suspensiones no solo afectó al fútbol sino al mundo del deporte en general, que también se paralizó; la NBA, el fútbol americano, la Fórmula Uno, béisbol, tenis, golf, boxeo, automovilismo, motociclismo, ciclismo, balón mano, Ski, Karate, pelota vasca y otras actividades tampoco fueron omisos a las limitaciones y detenciones por el virus que avanza a pasos agigantados.

La incertidumbre a futuro y a resolver ahora se conjetura en la Copa América, la Eurocopa y los Juegos Olímpicos, que todavía están en pie pero con vacilaciones de todo tipo y a la espera de cómo siga avanzando la epidemia en volumen y en el tiempo.

Los organizadores de FIFA ya le están buscando otra alternativa a ambos torneos de fútbol, mientras que desde el Comité Olímpico Internacional sostienen -hasta ahora- que los Juegos se llevarán a cabo como estaba programado, pero el reloj y el virus sigue avanzando y todo apunta que muy pronto habrá un cambio de opinión; más de 11 mil atletas deben competir en Tokio 2020, pero ese sueño todavía está pendiente.

El terror y las precauciones se apoderaron de la mayoría de las máximas competencias del deporte mundial y sus autoridades decidieron, con mucha sensatez, aplazar y suspender todos los eventos como una rígida medida para que el virus no se siga propagando.

El impacto de las multimillonarias pérdidas a nivel económico se las están llevando casi todos los sectores en todos los países, y como parte de la misma, el deporte no es la excepción.

La prioridad pasó a ser el cuidado de la salud de todas las personas que son parte de los espectáculos deportivos y las decisiones que se vienen tomando desde las autoridades en este aspecto van cambiando la dinámica habitual.

Lo principal hoy, es resguardar la salud de la población, pero esto indefectiblemente afectará los calendarios e ingresos económicos, ya que incluso cuando los eventos se lleven adelante la recaudación no será la misma.

Para el deporte profesional, las pérdidas son millonarias aunque de todos modos hay compromisos que mantener, sobre todo con la televisión. En la mayoría de los deportes, no tener público le quita sentido a los espectáculos competitivos, que además dejan de generar ingresos, por mucho o poco que sea.

En definitiva, en un contexto económico dificultoso, el coronavirus significó una complicación y un dolor de cabeza para el deporte en general.

Lo mismo pasa con la planificación y cambios de calendario; los organizadores de todas las asociaciones profesionales programan en su mayoría sus actividades no solo para el año actual sino que lo hacen pensando a futuro según la fecha y la disponibilidad de sus actores.

Independientemente de la pérdida a nivel financiero, una modificación o aplazo de un torneo o de cualquier tipo de competencia puede generar varias dificultades para volver a reprogramarse, ya sea porque se puede cruzar con otra actividad, porque los actores y sus clubes tienen ciertas prioridades o porque el mismo calendario no coincide con las etapas a disputarse.

El deporte está viviendo en carne propia las consecuencias de la propagación del coronavirus y el daño que está haciendo en todo sentido es incalculable. El terreno deportivo sufre por la suspensión y aplazo de eventos, y el terreno económico desprenderá una grave crisis que se reflejará con el tiempo.

El fuerte golpe a nivel económico por la detención de todas las competiciones ya se empezó a sentir y rugirá aún más fuerte cuando todo vuelva a la normalidad.

Se han encendido las alarmas en los eventos deportivos masivos y las medidas de seguridad ya son una realidad.

El panorama desolador que está dejando el brote del coronavirus marcará -al menos por un tiempo- un cambio radical en todos los ámbitos del deporte.