¿Tenés claro cuántos títulos ganó Tabárez con Uruguay?

Por: Brahian Kuchman

Deportes

18/10/2019 07:07

¿Tenés claro cuántos títulos ganó Tabárez con Uruguay?

Gastón Britos I Foco.uy.

En sus 200 partidos al frente de la celeste, el Maestro levantó una sola Copa pero logró revertir algo que tanto se auguraba: lealtad.

"Con estos jugadores deberíamos de ser campeones del mundo". "No jugamos a nada". "Trece años en el cargo y no damos tres pases seguidos".

"Otras selecciones evolucionan y nosotros seguimos a pelotazos y que se arreglen los de arriba".

"Desperdiciamos generaciones", éstas son unas de las tantas críticas que recibe -increíblemente- la actual selección uruguaya de fútbol y su entrenador Óscar Washington Tabárez.

El uruguayo, en gran parte, tiene fama de ser contra y sacar a luz todos los aspectos negativos o aquellos que únicamente fantasean en sus mentes, sin argumentos ni explicaciones.

Es decir, critican por criticar haciendo mención únicamente a lo que se ve en el momento, en cada partido.

Cuando Uruguay juega mal o pierde, no hay excusas, todo el resto no sirve de nada y la memoria se esfuma rápidamente.

El hincha en nuestro país no perdona una y la paciencia es algo que dejó de existir desde hace mucho tiempo.

Según el rendimiento en la cancha, viene el halago o el reproche, así de simple.

Basándose únicamente en el resultado deportivo y en la forma de juego -si se juega lindo o no-, y olvidándose o ignorando de que una selección de fútbol abarca mucho más que eso. Bastante más.

"No pido piedad: sólo aspiro a que haya gente que crea en esto", decía Óscar Washington Tabárez el 8 de marzo de 2006, en el momento que tomó el cargo de la selección uruguaya en su segundo capítulo.

La celeste había tocado fondo sin poder clasificar a los Mundiales de 1994, 1998 y 2006, incluso en Corea-Japón 2002 donde sí clasificó, apenas sumó dos puntos en tres partidos y se despidió en la fase de grupos.

Desde 1991 al 2005 habían pasado 13 entrenadores por la selección, casi uno por año, y todos con una idea diferente pero sin proyectos y sin resultados, salvo el título de la Copa América en 1995.

La celeste venía muy castigada en lo deportivo y para colmo, los jugadores estaban enfrentados con los dirigentes.



La selección urgía de algo más que disponer de grandes futbolistas.

Con que jugaran en Europa o en los mejores clubes del mundo no bastaba. Necesitaba un orden, una idea, un proyecto. Alguien que caiga con la brújula mágica indicando el camino correcto a seguir. Porque en el fútbol no se trata solo de saber jugar a la pelota, eso es apenas una condición.

El destino de la selección tenía reservado el papel protagónico y un lugar exclusivo en la historia para Óscar Washington Tabárez, quien este martes ante Perú sumó su partido número 200 al frente del combinado celeste. Un récord absoluto en el fútbol a nivel mundial.

Cuando asumió en aquel momento, el estratega se encontró con un panorama donde -primeramente- debía rearmar el grupo, y a partir de ahí, comenzar a exponer su nueva forma de trabajo. Aquella, de la que tanto había prometido.

Con los años, consiguió darle forma a su proyecto y a partir de la confianza hacia los futbolistas, fue reconstruyendo una nueva identidad.

Los jugadores volvieron a creer en la selección y se volvieron a ilusionar con cada convocatoria.

La relación del hincha con la selección volvió a nacer y en base a los buenos resultados el proceso emprendió sus frutos.

Desde que Tabárez impuso su nueva ideología, han pasado eliminatorias, copas América, Mundiales y otros torneos, y en todo ese lapso la lista de convocados prácticamente no sufrió variantes pero con un objetivo bien marcado: fortalecer el grupo con buenos referentes y con una idea clara a largo plazo.

El entrenador logró una columna vertebral, con quienes en aquel momento eran muy jóvenes, y la mayoría de ellos han perdurado a lo largo de todo el proceso. Los capacitó, los preparó y les enseñó a valorar la selección mayor.

Desde que Tabárez se hizo cargo, la selección absoluta de Uruguay dejó de nutrirse de jugadores que pasan por una "buena racha" y hasta hoy, se apuesta a otra modalidad: a un proyecto, tomando como punto de referencia los juveniles. Pero eso no se logró de un día para el otro.

Ese proyecto, que enlaza desde la sub 15 hasta la mayor y que está encabezada desde hace 13 años por la misma persona, busca transmitir una ideología para todas las categorías con el principal objetivo de que, los futbolistas celestes que comparten el mismo lugar de entrenamiento, vayan asumiendo y coincidiendo idénticos valores.

De manera que cuando a estos mismos juveniles les llegue el momento de defender la selección mayor, con un país atrás observando con lupa su rendimiento, no tengan que asumir la responsabilidad ni la presión de la camiseta porque esos factores emocionales y psicológicos ya los traen empañados desde el mismo día en que pisaron por primera vez el Complejo Celeste.

En la actualidad y casi en una totalidad, los jóvenes que alternan en el primer equipo celeste son parte del mismo proceso y son productos genuinos de su proyecto, modalidad y filosofía.

Con una identidad propia y con sus ideales muy claros.

Paulatinamente, puesto por puesto y sin prisa, Tabárez fue logrando el cambio generacional en su lista de convocados en la selección mayor.

Pero para determinar su inclusión, no llega cualquiera. Tabárez considera varios factores que el mismo proyecto prioriza. Mas allá de las condiciones técnicas y el nivel de competencia, existe un profundo análisis en la conducta del jugador, adaptación al grupo, necesidades del técnico y el aprovechamiento de las oportunidades.



Las juveniles celestes demostraron en el último tiempo augurar con optimismo el futuro y poder contar con futbolistas que le permiten a Tabárez un cambio generacional dentro del mismo proyecto. Un modo de trabajo que se relaciona entre los que lo integran, que es íntegro y permite una renovación constante con el plantel principal.

Es verdad, que aquel uruguayo negativo, pesimista y con su aburrido repertorio de solamente sacar a luz lo fantasioso, del que comencé conceptuando en el comienzo de esta misma nota, argumente que en estos últimos trece años Uruguay solamente ganó la Copa América 2011 bajo el mandato de Tabárez.

También es verdad que en decisiones de campo Tabárez muchas veces se equivocó -cuando el mismo reconoció- ya sea a la hora de proponer su estilo de juego -algo mezquino para muchos-, de plantear ciertos partidos con un esquema defensivo hasta por demás o de demorarse en los cambios.

Pero ese mismo hincha, agorero, debería dejar de apuntar a la cantidad de títulos logrados por este proceso -que solamente fue uno- para destacar otros créditos.

La llegada de Tabárez a la AUF significó una transformación inédita en la estructura de la selección, que en trece años le permitió asistir al 95 % de los mundiales organizados por FIFA desde 2009 a la fecha, en todas sus categorías. Entre ellos, tres consecutivos en mayores y los últimos siete a nivel Sub 20.

Tabárez, quien fue reconocido mejor entrenador del mundo en 2011 y que alcanzó con Uruguay el segundo lugar histórico en el ranking FIFA en 2012, revalorizó la marca selección y eso llevó a que las potencias mundiales del fútbol deseen enfrentar a la celeste en partidos y torneos amistosos.

Eso no solo significó un importante ingreso económico para AUF -como nunca antes en la historia- sino que también tiene el agregado de otro prestigio: volver a figurar en lo más alto del plano mundial a nivel de selecciones. Como en otras épocas.

El competir de igual a igual contra los mejores del mundo y hacerle frente a las máximas potencias de Europa y Sudamérica como Holanda, Alemania, España, Inglaterra, Italia, Brasil o Argentina, obviamente, no significó títulos para las vitrinas de la AUF pero sí le dio una reputación internacional que se refleja año a año cuando los portales, diarios y canales de televisión más importantes del mundo enaltecen y se colman en elogios para nuestra selección.



En los últimos 49 años, desde 1970, Uruguay solamente ganó 10 partidos en Copas del Mundo y todos fueron bajo el mando de Tabárez, quien dirigió cuatro Mundiales en los que siempre superó la fase de grupos. Incluso, alcanzó el cuarto lugar en 2010 y los cuartos de final en 2018.

Tabárez, que tiene el récord Guinness como el DT con más partidos en la misma selección en la historia del fútbol, se dio el gusto de dirigir a 5 de los 10 máximos goleadores de la celeste.

El técnico celeste construyó el modelo de gestión más eficiente de la historia de la celeste, incluso en un momento crítico del fútbol uruguayo donde los clubes siguen sin poder reafirmar lo que fueron en su momento a nivel internacional y donde la realidad marca que cada vez se parecen menos a la historia.

Es cierto que ganó un solo título, sí, pero evolucionó a la selección desde las raíces y transformó al Complejo Celeste en una mini Europa dentro de un país donde abunda la escasez económica y de infraestructura.

Generó un nuevo prototipo de jugadores profesionales, alineados con las buenas costumbres y formas apropiadas para el fútbol de élite de estos tiempos.

Tabárez no solo ganó el título de la Copa América 2011 sino que ganó mucho más de los que te imaginas: prestigio, seriedad, ilusión, posición y expectativa.

Ganó que los futbolistas y la gente vuelvan a creer en la selección. En sus 200 partidos al frente de la celeste, el maestro levantó una sola copa pero logró revertir lo que tanto se auguraba: lealtad.