¿Recuerdas a Luis Suárez?

Por: Brahian Kuchman

Deportes

4/10/2019 06:22

¿Recuerdas a Luis Suárez?

EFE.

Una vez más se transformó en el héroe de su equipo para dejar en ridículo a la prensa y a su hinchada, que solo atinó a morderse la lengua. El análisis de Brahian Kuchman.

Con euforia y algo de rabia, pero también con alma y vida. Así y de esa manera gritó Luis Suárez los dos golazos en el triunfo de Barcelona 2-1 ante el Inter de Milán este miércoles por la Champions League tras comenzar perdiendo.

El uruguayo venía tragando furia después de muchas críticas de la prensa española sobre su bajo rendimiento, sumado a algunos silbidos de su propia hinchada que bajaron desde las gradas del Camp Nou en los primeros minutos del partido. Esto último, es algo que duele y toca emocionalmente a cualquier futbolista.

Pero como alguna vez un directivo del fútbol argentino dijo: ¿Sabés lo que es un uruguayo provocado? Ahora bánquenselo...". La arenga del presidente de River Plate, Rodolfo D'Onofrio, -que en aquel momento apuntó a Nicolás De La Cruz como protagonista- pareciera una premonición para los charrúas en la que Luis Suárez, obviamente, encaja perfecto.

Después de varias semanas de cuestionamientos y reproches de los medios catalanes sobre su "sobrepeso", edad y falta de goles, Suárez una vez más se transformó en el héroe de su equipo para dejar en ridículo a la prensa y a su hinchada, que solo atinó a morderse la lengua en el momento que el "Lucho" le dedicó ambos goles con un gesto peculiar ordenando callar.

Una hinchada que se terminó rindiendo a sus pies cambiando silbidos por aplausos y corenado el nombre del uruguayo. Aquel presagio de D'Onofrio, que quedó entre las frases más recordadas e históricas del planeta fútbol, se hizo realidad una vez más y no podría haber tenido otro final si el involucrado era el mismísimo Luis Suárez.

Como es su costumbre, el "Pistolero" volvió a demostrar que nació para asumir grandes desafíos cumpliendo de forma natural con su rol de goleador nato, así, como es él, y sin forzar nada que no escape de su propia personalidad. Revertir algo que no le agrada es una obligación para Luis, quien intimó a la afición culé a reflexionar luego de sus goles y se hizo entender con un claro mensaje: "Acá estoy yo, una vez más".

Suárez -como en toda su vida- actuó con la expresión de su naturaleza como una de las formas preferentes de hacer visible el carácter de su persona y sus valores. De alguna manera, sus actitudes en el campo de juego son un reflejo de la propia personalidad del goleador, quien representa con elocuente fidelidad su profunda pertenencia y ese mandato de ser genuino y empecinado en el esfuerzo.

Sin duda, que Suárez nació con un temple especial y el transcurso de su propia vida -llena de dificultades- lo hizo aún más fuerte en todos los aspectos y sentido. Después de una carrera desbordada de excesos y polémicas, el uruguayo volvió a sacar pecho para demostrar una vez más su capacidad para superar una nueva adversidad.

Como cuando fue cuestionado en Nacional por no marcar goles en sus primeros pasos como futbolista profesional con tan solo 18 años. Como cuando luchó para mejorar su rendimiento en el tricolor y así poder irse a jugar a Europa tras los pasos de su novia Sofía, quien se había radicado en Barcelona con su familia. Como cuando fue suspendido tres veces por morder a los rivales, y otra, por un insulto racista contra un rival en la liga inglesa. O en el momento en que -increíblemente- fue discutido por algunos hinchas en su propio país por no poder estar a la orden de la selección uruguaya.

La lesión de rodilla en 2014 y luego la recordada suspensión que lo dejó sin Mundial y sin Copa América en 2015, el desgarro que lo sacó de la Copa América Centenario 2016 y otras lesiones -como cuando salió sentido en un partido ante Real Madrid a solo 15 días de una crucial doble fecha por eliminatorias rumbo al Mundial 2018-, molestaron en cierta medida a parte de la afición celeste, y se lo hicieron saber. A Suárez le llegó el mensaje de la gente -de decepción, porque todos queríamos que esté- y eso lo angustió. Sin embargo, ¿qué creen que hizo? Fiel a su personalidad, no lo dejó así.

La sanidad del Barcelona le había diagnosticado 35 días de recuperación pero Luis juntó fuerzas para poder estar con la celeste ante Argentina y Paraguay y se sometió a un trabajo intenso y específico. Incluso, dándose de baja él mismo en partidos con su club para poder recuperarse de la lesión de su rodilla y poder estar a la orden de Tabárez.

Tras una evolución milagrosa -que hasta los propios médicos la catalogaron como tal- "Lucho" se recuperó y disputó ambos encuentros con la celeste a solo 10 días después de haber sufrido aquella lesión. Además de aportar sus condiciones futbolísticas, tuvo una muestra de compromiso y adhesión por su selección, que dejó de boca abierta a propios y extraños. ¿Qué más le podíamos pedir los uruguayos?

Cuando salió a la cancha en el Estadio Centenario ante Argentina, con las tribunas repletas, la gente valoró su esfuerzo inadmisible y se colmó en aplausos para recibir al ídolo. Es que en ese partido, y con brutal recibimiento, se despejaron todas las dudas sobre la relación Suárez-Uruguay.

Luis asimiló que el uruguayo lo único que le reprochaba era que lo quería ver en la cancha y no afuera, lo quería con la celeste puesta. ¿A qué oriental charrúa no se le infla el pecho fuera del país cuando se lo reconoce a Suárez por sus goles? Por algo es el máximo goleador histórico de la selección, y la gente de eso no se olvida.

Pese a que en su carrera -además de las múltiples polémicas- se dedicó a ser un goleador de raza e interminable tanto en su selección como en todos los clubes que jugó, siempre tiene un nuevo desafío por delante: el de seguir callando bocas. El dejar en ridículo a los reproches y a las conjeturas negativas sobre su rendimiento, pareciera un estímulo para Luis, quien se acostumbró a transformarlas en un incentivo.

Confiado únicamente en sus condiciones, siempre resurge con la entereza necesaria como para seguir rompiendo récords. Con una actitud que lo identifica, sin importarle ni protegerse de nada ni de nadie, aunque también con una forma particular de no medir las consecuencias, Suárez ataca siempre de manera frenética, como poseído, hasta conseguir su meta.

Los momentos límites le sientan bien a pesar de que las críticas sean cada vez más duras, y cuando la cornisa lo acecha, siempre tiene un as bajo la manga para resurgir. La exigencia de la prensa y del hincha es su combustible, y por más que lo intenten olvidar, él mismo se encarga de hacerles recordar: "Acá estoy yo, una vez más".