Uruguay no ganó el título pero clasificó al Mundial y al Panamericano

Por: Brahian Kuchman
Publicado: 10/02/2019 19:42
Uruguay no ganó el título pero clasificó al Mundial y al Panamericano
EFE.

La celeste empató 0-0 con Colombia y se quedó sin bicampeonato Sudamericano Sub20. De todas maneras, se reconfortó con otros dos objetivos.

Uruguay estaba obligado a ganarle a Colombia por la última fecha del hexagonal final del Campeonato Sub 20 si quería seguir con las intenciones de repetir el título de campeón. Sin embargo, empató 0-0 y se tuvo que conformar con otros dos objetivos cumplidos: clasificó al Mundial de Polonia 2019 y a los Juegos Panamericanos en Perú 2019.

Intenso, dinámico, de ida y vuelta pero con pocas llegadas sobre los arcos. Así se desarrolló el primer tiempo entre Uruguay y Colombia en el estadio El Teniente de Rancagua.

Ambos con la necesidad de conseguir el triunfo, no especularon y siempre buscaron el arco rival en todo el primer tiempo. Sin embargo, pese a las intenciones ofensivas de ambos equipos, las situaciones de gol fueron escasas.

Hubo espacios y ganas de ganar el partido pero no hubo claridad a la hora de terminar sus jugadas. Todo fue de ataque por ataque pero la pelota casi siempre rodó lejos de los arcos.

Los dos salieron a la cancha con propuestas diferentes y una clara intención. Colombia fue el equipo que tomó la iniciativa y comenzó a tener el control de la pelota, mientras que Uruguay se dedicó a esperar en su campo para responder de contragolpe.

Con esa idea, la celeste pareció sentirse cómodo hasta el primer cuarto de hora. Colombia propuso con la pelota en su poder y la celeste se encargó de contrarrestar sus avances. Sin embargo, con el correr de los minutos, los de Coito se adelantaron en el campo y aquella intención de jugar de contragolpe dejó de plasmarse y todo se equiparó.

De todas maneras, el partido siempre mostró alta intensidad física y futbolística. Ambos equipos continuaron siendo profundos y verticales pero los delanteros no estuvieron finos a la hora de terminar cada jugada.

El primer tiempo dejó mucha actitud y muchas ganas por parte de ambos, pero poca creatividad en el juego y escasa efectividad a la hora de pisar el área.

Uruguay comenzó mejor que Colombia el complemento. Salió con otra actitud y más atrevido que su rival. Diferente a lo que sucedió en el inicio, la celeste tomó el protagonismo y salió decidido a buscar la ventaja.

En Uruguay, crecieron las figuras de Emiliano Gómez y Nicolás Schiappacasse, quienes tomaron confianza y comenzaron a aprovechar su velocidad. De todas maneras, les faltó compañía en ataque y sus individualidades siempre quedaron en el intento.

Colombia, por su parte, no se quedó de brazos cruzados y también creó oportunidades de contragolpe cada vez que se le presentó. Los cafeteros usaron esta arma de ataque hasta la expulsión de Hayen Palacios, a los 70’.

Pese a que la celeste quedó con un hombre de más, Colombia no resignó a su intención primordial y hasta el final, el partido transcurrió de ida y vuelta. Poco se notó la superioridad numérica de Uruguay, que siguió sin encontrar el camino ni la fórmula para destrabar el partido. Incluso, se vio a Colombia mejor que la celeste jugando con diez.

El reloj comenzó a transmitir tensión en el Estadio Fiscal de Talca y nerviosismo en los futbolistas celestes, que comenzaron a desesperar. No salía nada y todo se volvió confuso y enredado.

Coito, ya casi en el final, quemó las naves y mandó al campo de juego a Juan Manuel Boselli y Rodrigo Salazar pero los cambios nada cambiaron. Uruguay siempre insistió con más ganas que fútbol y claramente, no estuvo en su tarde.

Incluso, ya en la hora y colmado de impotencia, se fue expulsado Sebastián Cáceres en la celeste tras cometer infracción a un colombiano se iba expreso al gol.

El desorden táctico en el final de ambos equipos permitió muchos espacios y un juego de ida y vuelta que no fue garantizado en las redes.

No hubo tiempo para más y Uruguay se quedó con una doble sensación. Amarga, por no poder repetir el título de campeón sudamericano, pero también se retiró del campo reconfortado por haber conseguido otros dos grandes objetivos.