De todo un poco, hay hasta pájaros

Por: Miguel Ángel Campodónico

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19/06/2019 07:59

Publicado: 19/06/2019 07:59

Opina Miguel Ángel Campodónico*

Las campañas de propaganda en tiempos electorales se caracterizan por su insistencia, por su reiteración abrumadora y por su presencia agresiva en los medios de comunicación con lo que llegan a provocar los síntomas característicos de la saturación.

Llega un momento en el que los ciudadanos indefensos sienten que están hartos de escuchar las mismas voces, los mismos jingles chillones y las exhortaciones a votar. Hasta reciben llamadas telefónicas de los candidatos.
El acoso continúa en las calles, en las plazas y en los parques. Jóvenes contratados por los partidos políticos reparten en las esquinas las listas de los candidatos.

Los árboles, las columnas y las fachadas de los edificios son vejados con carteles, cartelones y cartelitos que exhiben números de listas y fotografías de los políticos que tienen todas las soluciones.

Lo más preocupante es que recién estamos en la etapa de las elecciones internas, todas esas tácticas son como patrullas de reconocimiento. Los proyectiles más pesados se reservan para la invasión final que se producirá cuando lleguen las nacionales y la segunda vuelta.

Numerosas encuestas se publican cada pocos días para que sepamos cómo de la mañana a la noche Fulano perdió un centésimo de voto y Mengano ganó un milésimo de adhesión.

Las voces se multiplican debido a que los politólogos interpretan esos datos diciendo lo mismo que cualquier ciudadano informado y con sentido común hubiera dicho.

Las ofensivas se soportan porque son parte del sistema democrático, de ese modo los aspirantes a gobernar el país nos explican quiénes son y cómo nos llevarán a buen puerto. Curiosamente esto también lo dicen quienes ya pudieron y debieron hacerlo.

Las soportamos pero al mismo tiempo nos preguntamos si será posible que alguien votará en un sentido o en el otro porque se le pegó una cancioncita de propaganda, porque le gustó la cara del candidato que vio en una fotografía colgada en un balcón o porque lo sedujo el eslogan que se le ocurrió a un escribidor de una agencia de publicidad.

Los planteles se agrandan con nuevos actores, Novick fue el adelantado a quien han seguido Sartori, Manini Ríos y Talvi, también llegados desde afuera del sistema político. ¿No sería bueno preguntarse cuál es la razón de que el escenario electoral se haya ampliado con tantos principiantes?

Algunos cazadores de talentos tienen en la mira a los periodistas para que jueguen como titulares en ciertas listas. Gerardo Sotelo, por ejemplo, ya ha empezado a hacer los primeros movimientos de calentamiento, llegado el momento entrará a la cancha a competir. Mónica Bottero, en cambio, ya empezó a hacerlo.

Estarán en las grandes ligas sin haber competido ni en las barriales, su falta de experiencia puede llevarlos a cometer errores, en política no siempre querer es poder.

A esos nombres se sumó últimamente el de Blanca Rodríguez. Se sabe que se recibió de profesora de literatura, que conduce un informativo de televisión y que es compañera de un integrante del gobierno. Con eso bastó para que corriera el insistente rumor de que sería candidata a la vicepresidencia de la República.

Otra vez es necesario formular una pregunta similar a la que se hizo antes. ¿No sería bueno interpretar por qué se busca que los periodistas se conviertan en políticos?

La exitosa agencia de publicidad Ímpetu se ocupó por primera vez de una campaña política en las elecciones de 1971 para dedicarse a la candidatura de Ferreira Aldunate, a quien su responsable Luis Caponi le dijo que si bien no era especialista en política “había llegado para ganar”.

El primer acto montevideano del movimiento Por La Patria de Ferreira Aldunate fue en Belvedere. El candidato blanco vestía traje oscuro, camisa blanca y corbata. Caponi pensó que era necesario “democratizar” su imagen por lo que le dijo que había estado vestido “como para ir a una cena en una embajada”.

Caponi redactó el anuncio del próximo acto de Ferreira Aldunate de esta manera: “El martes a las 20 y 30, todos a la Curva. Habla Wilson”. Fue una idea revolucionaria, le sacó los apellidos y desde entonces siguió presentándolo solamente con el nombre, “Una provocación para las costumbres de la época, al sacarle los apellidos también le sacaba aquella ropa”, explicó Caponi.

Aquella idea de Caponi, hoy se aplica alegremente. Los apellidos ya no importan, Vázquez es Tabaré y los candidatos de hoy se presentan como viejos y queridos amigos del barrio, hay actos “con Carolina y con Óscar”, se escucha propaganda que pide votar “a Luis”, etc.

La última novedad se vio hace pocos días en la televisión con una propaganda en favor de “Luis y del Pájaro”. ¿Las aves uruguayas también piden votos?

*Miguel Ángel Campodónico es escritor y periodista.