Tecnología y empleo: desafíos y certezas

Por: Alejandro Sánchez

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14/06/2019 06:34

Publicado: 14/06/2019 06:34

Opina Alejandro Sánchez*

La incorporación de tecnología a los procesos productivos es fundamental en términos de competitividad. En su serie de divulgación, la Oficina de Planteamiento y Presupuesto (OPP) de la Presidencia de la República ha publicado en los últimos años una serie de documentos en los que hace un importante ejercicio de prospectiva. Entre otras cuestiones, ha trabajado acerca de la automatización y el empleo, así como la demanda de trabajo.

La automatización es un concepto amplio que va más allá de la mecanización, es decir, que apunta no solo a la sustitución de trabajo físico por máquinas, sino a la sustitución de trabajo cognitivo. Las principales conclusiones de la OPP apuntan a una intensificación de los empleos en tareas cognitivas no rutinarias, es decir, aquellas que requieren esfuerzos creativos. Se prevé que la automatización afectará a la mayoría de sectores laborales, excepto en salud, educación y cuidados. Y en estos tres sectores también se requerirá una mayor calificación, ya que quienes ocupen los nuevos empleos deberán relacionarse con nuevas tecnologías y por tanto precisarán nuevas capacidades.

Un gobierno responsable debe considerar estos ejercicios de prospectiva para avanzar en derechos, y para ello es fundamental mantener los niveles de empleo público. Pero eso no significa que haya que mantener funcionarios allí donde no se precisan. Los cambios tecnológicos están suponiendo importantes cambios en la estructura funcionarial del Estado. Por ejemplo, el BPS en pocos años ha reducido a la mitad su personal, a la vez que ha duplicado su productividad. Del mismo modo está sucediendo en otras partes del Estado.

En cualquier empresa privada la incorporación de tecnología suele ir asociada a despidos y reducción del número de puestos de trabajo. Sin embargo, esto no tiene por qué ser así. Desde el gobierno se vienen planteando alternativas que mitiguen el impacto, de modo que estas situaciones no se traduzcan en una reducción del Estado, sino en una expansión de las capacidades del mismo.

En Uruguay, las empresas públicas vienen incorporando los últimos avances tecnológicos a la vez que mantienen los puestos de trabajo, e incluso los incrementan. Por ejemplo Antel con la fibra óptica, está incorporando tecnología y para ello está empleando mucha mano de obra. Esta tecnología además es fundamental para permitir a Uruguay su incorporación a la economía digital, y las políticas públicas son fundamentales, ya que mientras que en otros países esta infraestructura se limita a las grandes urbes, Antel está llevando la fibra óptica a todo el país, permitiendo el desarrollo en todo el territorio.

Por otro lado, UTE ha comenzado la instalación de contadores inteligentes, con lo que va a precisar cada vez menos personas para la lectura de las mediciones de consumo eléctrico, pero no por ello va a despedir a nadie, ya que hay una gran cantidad de tareas para las que necesita mano de obra, con diferentes grados de especialización. Así, a la vez que incorpora tecnología, la UTE puede reubicar a su personal en áreas donde lo precisa, proporcionándoles la capacitación necesaria.

En las revoluciones tecnológicas, la relación entre destrucción y creación de puestos de trabajo, la transferencia de personal de unos ámbitos a otros, no son procesos automáticos. Las situaciones que provocan estas transformaciones económicas suponen mucho sufrimiento a amplios sectores de la población, ya que los puestos que se eliminan son aquellos que ocupan quienes tienen menor nivel de formación, y por tanto quienes tienen mayores dificultades para ocupar los nuevos puestos que se crean.

Un Gobierno de izquierda debe tomar medidas para prevenir esto. Evidentemente la solución pasa por la formación, y para esto contamos con una institución que está jugando un rol fundamental, el INEFOP, que vino a reforzar la institucionalidad ya existente para la formación profesional (especialmente la UTU).

Tenemos datos que nos permiten proyectar una creciente necesidad de personal en salud, educación y cuidados. Un cuarto Gobierno de izquierdas debe aprovechar esta tendencia económica. Si precisamos menos personal para algunas funciones, la medida está clara: transferencia de personal a los sectores donde sí lo vamos a precisar: salud, educación, cuidados y en general todos los ámbitos en los que se realizan actividades de ciencia y tecnología. Los Gobiernos del Frente Amplio han implementado importantes incrementos en la inversión en todos estos ámbitos, especialmente en educación y cuidados. Estos esfuerzos deben continuarse, y ahora con especial énfasis en los otros dos sectores, el de salud, y el de ciencia y tecnología, que además están estrechamente vinculados.

Hoy nuestro país tiene grandes oportunidades, y si se aprovechan o no, va a depender en gran medida de decisiones políticas. Y es que una vez más, las empresas públicas están llamadas a ser la locomotora de nuestro país. ANCAP (y ALUR en particular) ya está hoy produciendo biocombustible, y por la Ley de Biotecnología, ya el combustible de nuestros vehículos lleva un 5% de biodiesel. Pero es una realidad que vamos hacia el auto eléctrico. Sólo los aviones van a usar combustible, y será biocombustible. Es una decisión política apostar por que nuestras empresas públicas realicen la investigación, desarrollo e innovación (I+D+i) necesaria para que ANCAP pueda proveer el único combustible que se usará en un futuro no muy lejano: biocombustible para aviones. Del mismo modo, ANTEL además de terminar la fibra óptica y seguir desplegando el 5G, debería recuperar el proyecto AntelSat, que tan exitoso fue en su primer fase, ya que en el futuro de las telecomunicaciones, van a seguir estando presentes los satélites, y Uruguay podría ser exportador, en lugar de importador.

El próximo gobierno del Frente Amplio deberá seguir profundizando las políticas de formación y capacitación en las nuevas habilidades que se van requerir tras la transformación tecnológica. En tanto la tecnología no es un fin sí mismo, sino que debe ser utilizada para que nuestra sociedad sea más inclusiva y democrática. Honremos esa máxima Artiguista que dice: “Sean los orientales tan ilustrados como valientes”.

*Alejandro "Pacha" Sánchez, militante político y social, Diputado frenteamplista por el Espacio 609. Ex Presidente de la Cámara de Representantes. Padre de Maite y Emma. Compañero de Flavia.