La insustituible prensa libre

Por: Miguel Ángel Campodónico

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10/06/2019 07:12

Publicado: 10/06/2019 07:12

Opina Miguel Ángel Campodónico*

La libertad de expresión es una de las bases del sistema democrático. Ningún estado totalitario, ningún régimen despótico la respeta, los medios de prensa son clausurados y los periodistas encarcelados como enemigos de la nación.

Descubrir la verdad es la finalidad del periodismo de investigación, de ahí que los dictadores usen la fuerza para impedir que se conozca.

Los auténticos periodistas, no los comunicadores que actualmente se reproducen con asombrosa rapidez, preguntan, bucean, escarban, descubren documentos, buscan nuevas fuentes, analizan y no se detienen hasta cumplir con su tarea.

A veces los ayuda la intuición, en otras la casualidad es la que los lleva a meter la nariz en temas que ofrecen algunas dudas.. Quizás sin saberlo comparten la afirmación de Luis Pasteur: “la casualidad favorece a los espíritus preparados”.

Casi nos hemos acostumbrado a que actores políticos con cargos de relevancia en el gobierno acusen a la prensa de ser la causa de todos los males. Anda por ahí, además, la llamada “ley de medios” que es un ejemplo más de la idea negativa que tienen de los medios de comunicación.

Fue gracias a la periodista Patricia Madrid que logramos saber que Raúl Sendic no tenía el título de licenciado en genética humana ni ningún otro con el que firmaba documentos oficiales.

La fotografía que publicó El Observador en la que aparecían Juan Carlos López Mena, Juan Patricio López (su hijo), Fernando Lorenzo (ministro de Economía), Hernán Antonio Calvo Sánchez (“el caballero de la derecha”) y Gabriel Papa (asesor del ministerio) dio lugar a que se conociera la reunión que tuvieron en Lindolfo. Sin esa fotografía hubiera permanecido en las sombras.

Muchos más ejemplos podrían citarse sobre el poder que tiene la prensa para iluminar la escena que algunos gobernantes desean que siga a oscuras.

El caso de Pluna, por un lado y el de Ancap por el otro, terminaron siendo realidades que se convirtieron en una vergüenza nacional. Por el segundo caso nada menos que el vicepresidente de la República se vio obligado a renunciar a su cargo.

Hoy mismo continúan los ecos de la investigación de Leonardo Haberkorn sobre Gavazzo. Lo publicado por él provocó una especie de terremoto político que solamente el periodismo de investigación puede desencadenar.

Al hablar de Haberkorn no puedo olvidar que a pesar de todo hasta en el período de la maléfica dictadura uruguaya el periodismo aceptó enfrentar gravísimos riesgos buscando la verdad.

Conocí a Haberkorn porque integramos el plantel de periodistas del semanario Aquí nacido en 1983 que continuó la línea de la revista Opción, clausurada definitivamente durante la dictadura. Desde el primer momento me convencí de que sería un brillante periodista de investigación.

Entre los redactores de Aquí estuvimos Tomás Linn, Zelmar Lissardy, Alfonso Lessa, Luciano Álvarez, Antonio Dabezies, Gerardo Sotelo, Roy Berocay, Alejandro Paternain, Pablo da Silveira y varios más conservando la luz encendida en medio de la noche despótica. El director era el doctor Francisco Ottonelli.

Soportamos censuras, amenazas e interrogatorios amenazantes de la dictadura. Tuvimos incluso que aceptar decisiones que nos llevaron a la locura de vernos obligados a cortar una página de la edición ya impresa. El semanario podría salir siempre y cuando se quitara una nota que los molestaba, de modo que o se tiraba a la basura la edición entera o se salía con una página cortada.

Casi toda la redacción estuvo horas y horas cortando la página censurada. En algún momento Aquí llegó a tener un tiraje de treinta mil ejemplares, lo que hablaba de la aceptación lograda.

La fotografía del acto del Obelisco de 1983 tomada por José Plá (Pepe) publicada en la contratapa del semanario es considerada un emblema de la época. Titulada “Un río de libertad”, la gente pudo comprarla por separado ya que se reprodujo en posters que se vendían en la redacción.

Todos los periodistas vivimos momentos muy especiales, cada uno podría comentar alguno que permanece en su memoria.

Caigo en la tentación de recordar el día que entré en el Hospital de Clínicas vestido con una túnica blanca para reunirme con una de mis fuentes más valiosas. El director del hospital anunció después que yo tenía prohibida la entrada. El ministro Luis Givogre me tenía entre ceja y ceja por mis denuncias sobre el estado de la salud pública.

Aquí no fue el único medio de prensa que anduvo por los caminos que llevaban a enfrentar a la dictadura, probablemente uno de los más recordados sea Jaque por las admirables contratapas escritas por Manuel Flores Mora.

Los gobernantes deben recordar que los periodistas auténticos siempre se las ingeniarán para encontrar el lugar donde se esconde la verdad. Si lo hicieron en plena dictadura, cómo no lo harán en democracia.