Nagorno Karabagh y Uruguay: pequeño gesto a contramano de la historia

Por: Daniel Radío

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19/05/2019 08:12

Publicado: 19/05/2019 08:12

Opina Daniel Radío*

Las autoridades de Uruguay han salido recientemente con más de un comunicado público a ratificar, de manera redundante, algo acerca de lo que no existía ninguna duda: nuestro país aún no reconoce a Artsaj.

El canciller de la República de Artsaj (Nagorno Karabagh) Sr. Masís Mayilyan había visitado nuestro país hacia fines del pasado mes de abril.

En la oportunidad participó de múltiples actividades con varias organizaciones de la comunidad armenia de nuestro país, y dentro de éstas, se destacan los diversos eventos de conmemoración del 104º aniversario del Genocidio Armenio.

De igual modo tomó contacto con los integrantes del Foro Nagorno Karabagh en Uruguay que presiden la Lic. Belela Herrera y el Dr. Gerardo Caetano, con quienes mantuvo un encuentro donde fue informado acerca de las actividades del Foro.

Asimismo el Sr. canciller se reunió con un amplio abanico de personalidades y autoridades de nuestro país. En particular señalaremos que fue recibido por la Institución Nacional de DDHH, el ex intendente de Montevideo y pre candidato presidencial Ing. Daniel Martínez, la ex ministra de Industria y precandidata presidencial, Ing. Carolina Cosse, el senador y precandidato presidencial Dr. Luis Lacalle Pou, el ex presidente de la República Sr. José Mujica y, en especial, mantuvo una extensa reunión con la Sra. Vicepresidente de la República y Presidente de la Asamblea General, Lucía Topolansky.

Hasta aquí nada es sorprendente. La visita y las entrevistas de un gobernante de un pequeño país que pugna por su reconocimiento, ante el asedio de una poderosa nación vecina que niega el derecho a la autodeterminación de los habitantes de este tradicional enclave armenio.

Tampoco parece sorprendente la reacción del Sr. embajador de Azerbaiyán, Rashad Aslanov, quién inmediatamente de concluida la visita del Sr. Mayilyan, y con el pretexto de realizar el seguimiento a la visita del canciller de su país, que había tenido lugar en el mes de marzo, se entrevistó con el ministerio de RREE de nuestro país, así como con la presidencia de la Asamblea General.

Evidentemente, y más aún a juzgar por los resultados, el objetivo de estas reuniones del representante azerí, era presionar a las autoridades de nuestro país, en relación a que se despejara cualquier atisbo de duda respecto a la posición de Uruguay en cuanto al reconocimiento de la República de Nagorno Karabagh.

Pues bien, en realidad la duda no existía. Estaba claro para todos, aún para quienes no compartimos la postura de nuestro gobierno, que Uruguay no reconoce el derecho a la autodeterminación del pueblo de Nagorno Karabagh. Estaba y sigue estando clara esta provisoria posición del gobierno de nuestro país para todo el mundo. No había y no hay dudas al respecto. Y no es el motivo de estos comentarios argumentar en favor de una u otra posición.

Lo realmente sorprendente es la reacción de algunas de nuestras autoridades ante estas visitas. Porque no es la primera vez que el tema está planteado. Pero nunca se había verificado este nivel de condescendencia.

La actitud del gobierno azerí al respecto ha determinado en otras oportunidades, por ejemplo, que la Institución de DDHH de Uruguay exprese su “preocupación” por la inclusión del Dr. Oscar López Goldaracena en una lista negra (que limita la libertad de expresión y de tránsito) elaborada por el gobierno de Azerbaiyán, y que también integran legisladores de todos los partidos de nuestro país, incluido un ex presidente de la Cámara de Diputados.

Sorprendente es que, inmediatamente de finalizada la reunión con el representante de Azerbaiyán, las autoridades uruguayas, salgan apresuradamente a realizar comunicados públicos aclarando lo que nadie había puesto en dudas: que Uruguay no reconoce a la República de Nagorno Karabagh. Esforzándose al extremo para tratar de ser condescendientes con el régimen azerí que reivindica la soberanía sobre estos territorios armenios que le fueran concedidos por Iósif Stalin.

¿Se imaginan sesenta años atrás, a las autoridades uruguayas saliendo a aclarar, luego de la visita con algún embajador, que Uruguay no reconocía el genocidio armenio? ¿Verdad que no?

Lo que entonces cabe preguntarse es ¿por qué ahora sí?

¿Por qué tanto miedo? ¿O por qué tanta precaución? ¿Por qué la redundancia? ¿Y por qué tanta celeridad? ¿Por qué comunicados públicos? ¿Por qué tanto esfuerzo por caer simpáticos? ¿Por qué tan bien mandados? ¿Por qué insisten? ¿Desde cuándo son tan modositos con el régimen de Azerbaiyán? ¿Por qué es tan prioritario, justo este año, cerrar acuerdos? ¿Por qué en esta fecha, justo cuando conmemorábamos el genocidio, que Azerbaiyán considera un invento? ¿Por qué tantos gestos tan despectivos con el sentimiento de los armenios uruguayos?

Porque seguramente estos comunicados, y esta visita del ministro de RREE a Bakú, que aquí se pretendía que pasaran desapercibidos, son muy importantes para el gobierno de Azerbaiyán. ¿Alguien se puede imaginar el valor que tienen estos comunicados que rápidamente inundaron la prensa azerí y las fotos de nuestro ministro en Bakú a 14.000 km. de Montevideo para tratar de influir sobre la opinión pública en Azerbaiyán? Ya puede volver de Bakú, Sr. ministro: tarea cumplida.

Y han circulado con las correspondientes lecturas e interpretaciones hechas por el gobierno de Azerbaiyán que afirman que el “llamado canciller del régimen ilegal establecido por Armenia” solo participó de los eventos del “inventado genocidio de armenios” y “no fue recibido por ningún representante del gobierno”. Y respecto específicamente al encuentro con la Sra. Vicepresidente, se atribuye a las autoridades uruguayas negar la existencia de tal reunión.

Pues bien, respecto a esto, en Uruguay guardan silencio. No se sienten obligados a aclarar la veracidad o la falsedad de estas afirmaciones. Prefieren hacer de cuenta que no se enteraron. En cambio aclaran otras cosas: las que les demanda el gobierno de Azerbaiyán. Y las aclaran de manera muy satisfactoria para los azeríes.

En algún caso se puede entender por falta de jerarquía. En otros, hay que hacer un esfuerzo muy grande para evitar ser suspicaz.

Es importante que recordemos a todos los protagonistas de este insuceso. Porque a algunos de ellos la historia los va a olvidar. Pero a otros les va a pasar por encima.

Y cuando en un futuro no tan lejano, Uruguay ya reconozca a todas estas naciones -no tengan dudas los sumisos- y cuando los ciudadanos de Azerbaiyán, de Armenia y de Nagorno Karabagh, mirándose mutuamente a los ojos con franqueza, estén hermanados en la construcción de una comunidad fraterna y solidaria en aquella región entrañable del Cáucaso Sur, estos episodios desgraciados, serán recordados como una pequeña mancha que tan solo circunstancialmente pareció ensuciar la tradicional amistad de Uruguay con la nación armenia. O simplemente, serán olvidados.

*Daniel Radío. Médico, co-fundador y diputado del Partido Independiente.