Detenerse es retroceder

Por: Alejandro Sánchez

opinion

4/05/2019 08:00

Publicado: 4/05/2019 08:00

Opina Alejandro Sánchez*

Al conmemorarse otro 1° de Mayo es inevitable no recordar los derechos conquistados por las y los trabajadores en estos tres gobiernos frenteamplistas. Los avances en materia de mejoras salariales y condiciones de trabajo son indiscutibles y ello se debió, no sólo al crecimiento económico de los últimos años, sino a la voluntad política que apostó a la redistribución del ingreso.

Desde marzo de 2005, las y los trabajadores uruguayos han mejorado su situación económica de manera notoria. Desde el 2004 al 2019 se dio el periodo de crecimiento más largo de la historia del país, con un aumento acumulado del 79% del PBI. Dicho aumento fue acompañado con el incremento de un 66% del salario real acumulado y de un 50% del poder adquisitivo de los hogares.

En momentos donde se dice que todos los partidos políticos son iguales, vale la pena hacer un poco de memoria: entre mediados de los años 80 y finales de los 90 hubo crecimiento económico sostenido, pero a su vez, también creció la concentración del ingreso. Esto se debió a la eliminación de los Consejos de Salarios en 1990. Su reinstalación a partir del 2005 fue una clara apuesta a una política redistributiva, que mejoró el nivel de ingreso de todos los hogares uruguayos.

En el periodo 2004-2019, el salario mínimo nacional se multiplicó por cuatro. A su vez, en la actualidad el poder de compra de los y las trabajadoras es mayor, por ejemplo: si tomamos el salario mínimo como referencia, en 2004 se podían comprar 4 garrafas de 13 KG, hoy se pueden comprar 24,6. Lo mismo sucede con otros productos como la nafta, en 2004 se podían comprar 42,4 litros mientras que hoy se pueden comprar 263,1.

Por otra parte, según datos del BPS, entre 2006 y 2018 aumentaron en 55.000 la cantidad de empresas del sector industria y comercio en todos los departamentos del país. A su vez, aumentó el nivel de formalización: el registro de cotizantes del BPS en el año 2017 fue de 1.456.766 mientras que, en el 2004, era de 916.147.

Si bien debemos reconocer con mucha tristeza que en los últimos años se han perdido 50.000 puestos de trabajo, también necesitamos comprender que esta situación tan problemática responde a una realidad que nos excede y nos sitúa frente al desafío de la creciente incorporación de tecnología, que va suplantando los puestos de trabajo menos capacitados. Pese a dicha pérdida, vale decir que en los gobiernos frenteamplistas se crearon más de 300.000 empleos, más del doble de lo que creció toda la población de Uruguay.

A su vez, se observa que el desempleo promedio en el periodo 2005 – 2019 se ubicó en 8,1 %, mientras que cuando gobernó la coalición Partido Nacional y Partido Colorado, el desempleo promedio entre el 1990-2004 se ubicó en 11,7 %.

La lista de avances en materia legislativa laboral es extensa. Leyes como la 19.000 que reconoce los derechos de las y los trabajadores rurales, asalariados históricamente postergados, es una muestra cabal de ello. Tuvieron que llegar los gobiernos frenteamplistas para reconocer los derechos de los más humildes del interior profundo, votando una ley que establece que su jornada laboral debe ser de 8 horas y les otorga un día de feriado pago. Teníamos una deuda histórica como país con ellos, porque durante más de dos siglos sus derechos les fueron negados.

Otro ejemplo es la Ley de Responsabilidad Penal Empresarial. A partir de su aplicación han disminuido sensiblemente los accidentes laborales: 12.000 menos por año. Preservar la integridad física de las y los trabajadores, mientras desempeñan sus jornadas, no fue ni es una prioridad para la oposición, que votó en contra de la ley por entender que la misma llevaría a las empresas a la bancarrota. La realidad demostró lo contrario.

Muchos de los derechos que hoy gozamos y que quizá parezcan como naturales son producto de la lucha y el sacrificio de hombres y mujeres de nuestro pueblo que no siempre tenemos presentes, miles de ellos, anónimos y olvidados.

Este año corremos el riesgo de caer en la trampa de pensar que todos los partidos políticos son lo mismo y que los derechos conquistados en los últimos gobiernos son intocables, imperdibles. Y esto no es así, los derechos alcanzados, hoy son hechos porque hubo un gobierno atento a las demandas sociales y sindicales, y dispuesto a respaldar a las y los trabajadores. Somos colectivamente responsables de haber generado estos derechos para todos y todas.

Para terminar, este año nos exige reflexionar acerca de qué futuro queremos para nuestro país: si el del avance restaurador que están viviendo nuestros hermanos argentinos y brasileros o si continuamos por el camino de profundizar las transformaciones, que hemos empezado con el primer gobierno del Frente Amplio.

*Alejandro "Pacha" Sánchez, militante político y social, Diputado frenteamplista por el Espacio 609. Ex Presidente de la Cámara de Representantes. Padre de Maite y Emma. Compañero de Flavia.