A resurrección de los muertos ganancia de perdedores

Por: Miguel Ángel Campodónico

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19/04/2019 07:36

Publicado: 19/04/2019 07:36

Opina Miguel Ángel Campodónico*

Es difícil ocuparse de temas que nada tengan que ver con las destituciones en masa de militares o de la turbia campaña electoral. A pesar de ello vale la pena intentarlo, desviar la mirada para observar actitudes nacidas en otros terrenos puede servir para distraer el ánimo.

Si el asunto del que se tratará en esta columna hubiera sido abordado por la revista Tinta China de la que nos ocupamos el mes pasado hubiera despertado una tormenta de risas.

Salto nos tiene a los saltos. La capital litoraleña nos ha enviado en los dos últimos años señales que dan cuenta de la idea aproximada del camino empedrado de buenas intenciones que conduce al infierno a buena parte de la cultura nacional.

La rica tradición de la literatura salteña que puede demostrarse con solo nombrar a Horacio Quiroga y a Marosa di Giorgio, hacía pensar que quienes se interesan en la ciudad por la cultura tendrían a esos nombres y a otros como guías ilustres.

En marzo de 2017, Regino López, coordinador del Departamento de Cultura de la Intendencia de Salto, declaró a la prensa que después de reunirse en Montevideo con representantes de la Cámara del Libro se había avanzado en concretar la realización de una Feria del Libro en la capital del departamento. Y agregó: “Por lo cual pensamos que este tema podrá salir durante el primer semestre de este año”.

Claro que después, el señor López se precipitó en lo más hondo del vacío de su ignorancia. Una especie de declaración macabra que resonó en las profundidades de las tumbas. El responsable del área cultural salteña dijo públicamente que para la feria proyectada ya se contaba “con algunos autores nacionales como el caso de Marcia Collazo, Fernando Butazzoni, Alejandro Paternain y algunos otros que están en boga”.

Una vez leída su declaración mucha gente se preguntó si López habría recibido desde el cielo sagrado la capacidad de realizar milagros y por las dudas corrieron a besarle la mano y a pedirle su bendición.

Cuando López afirmó que Paternain concurriría a la feria, hacia trece años que el escritor había fallecido, de modo que si su presencia se concretaba el milagro quedaría indiscutiblemente demostrado.

Como la feria del libro anunciada nunca se realizó hubo quienes sostuvieron que se debió a que a último momento la divina providencia resolvió quitarle el poder de la resurrección por lo que López perdió a sus fieles que ya estaban convencidos de que al menos sería beatificado. Y que por eso la feria se esfumó.

Todavía hoy, dos años después, López sigue en la Intendencia de Salto, mientras se investiga además qué quiso decir cuando afirmó que a la feria concurrirían “algunos otros que están en boga”. Tamaña afirmación vacua -que ni él mismo ha podido explicar- llevó a varios especialistas en psicología del lenguaje a sostener que López estaba convencido de que debía invitar a los escritores que acostumbran bogar en las aguas del río Uruguay.

Ya en este año nos llegaron desde Salto nuevas noticias vibrantes. Es sabido que un Slam de Poesía es un torneo poético nacido en los años ochenta en los Estados Unidos de América, adoptado luego por varios países.

El mes pasado la prensa salteña anunció que el Elenco Departamental de Teatro convocaba al primer Slam de Poesía a realizarse en el patio del Palacio Córdoba (Uruguay 202) el viernes 22 de marzo las 20 horas. Se trata de una parte de la casa del gobierno departamental de Salto.

El Slam exige que los participantes lean sus propios textos frente al público sin ayuda de ningún accesorio. Un jurado salteño secreto mezclado entre los concurrentes sería quien seleccionaría a los poetas que pasarían a la segunda ronda.

Las bases del Slam de Salto, además, se ajustaban a la forma generalmente usada en todo el mundo, es decir, que todos los participantes inscriptos dispondrían de tres minutos para leer sus poemas en un primer round siguiendo las normas del boxeo. Luego en el segundo round solamente lo haría la mitad seleccionada por el jurado secreto.

Casi al final de las bases del llamado a inscripción (organizadas desde la Dirección de Cultura) se sufre de pronto un severo trastorno debido a que se afirma lo siguiente: “Se entregarán premios estímulo a aquellos tres poetas que el jurado estime sean los grandes perdedores del certamen”.

Se los estimula para que continúen explotando su capacidad de escribir mal, para que sigan abocados a la búsqueda de textos que les aseguren que serán los peores cada vez que den a conocer lo que sus limitadas condiciones les permiten.

No son simples perdedores, la cosa va mucho más a fondo, se aplaude a la categoría más baja, la del subsuelo, la de los grandes perdedores. Para los organizadores del Slam salteño hay una poesía espantosa que debido al duro esfuerzo que exige alcanzarla merece ser estimulada.