La Amiga Estupenda’: un excepcional y minucioso retrato de la amistad

Por: Jorge Sarasola

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3/03/2019 06:50

Publicado: 3/03/2019 06:50

La primera serie de habla no-inglesa de HBO, adaptada a partir de las novelas de Elena Ferrante, redefine el género de la serie literaria.

Desde Harry Potter hasta El Gran Gatsby, todos tenemos algún libro adorado que ha sido destruido durante el traspaso a la pantalla grande. El furor actual por series ha abierto nuevas oportunidades para la adaptación. La serie se adecúa mejor que la película a los tiempos de la novela, donde uno puede entablar una relación con los personajes que se extiende en el tiempo y permea los espacios de silencio entre un capítulo y el siguiente. Al mismo tiempo, la serie permite una mímesis más fidedigna del texto original cuando la película debe aprender a dominar el arte del recorte. Por esto no es casualidad que series basadas en libros como The Handmaid’s Tale o War and Peace hayan sido éxitos rotundos.

Ostentando un repertorio de maravillas como The Wire, The Sopranos o True Detective, HBO es un pilar fundacional de la innovación para la pantalla chica.

Con La Amiga Estupenda (traducido del italiano, L’Amica Geniale) HBO ha realizado (junto a la RAI italiana) su primera mega-producción de habla no inglesa. La serie adapta el primer tomo del maravilloso cuarteto de novelas napolitanas escrito por quien debe ser una de las autoras italianas contemporáneas mas conocidas del mundo, Elena Ferrante (este es su seudónimo).

La novela/serie se sitúa en un barrio periférico y pobre de Nápoles de la postguerra, con calles que aún no han sido asfaltadas y niños que con suerte terminan la escuela. Tan periférico que muchos de los personajes jamás han visto el mar, cuando Nápoles se encuentra sobre la costa. Esta primera novela comienza con la amistad entre dos niñas, Elena Greco (apodada Lenu) y Raffaella Cerullo (conocida como Lila) y sus peripecias infantiles. Pero las niñas crecen de manera veloz y entran en la adolescencia, que es donde la autora se detiene para examinar con precisión meticulosa y sensibilidad detallista los ritos de pasaje que caracterizan a esta etapa: la menstruación, el estudio académico, los primeros novios y las expectativas familiares.

Como lo hace Julio Cortázar en Rayuela a través de la relación entre Horacio y Traveler, Ferrante explora los vericuetos más recónditos de la amistad. La dependencia casi amorosa que puede surgir entre amigos, el rol jugado por la envidia, y los tantos quiebres que caracterizan a una larga relación son examinados de forma sutil y conmovedora.

Un aspecto donde la novela y la serie se destacan es en la recreación mimética de una época tan particular, y fundamentalmente, la influencia de un determinado contexto socio-económico en las vidas personales de los personajes. Como la mayoría de las obras maestras de la literatura, lo personal y lo social son fusionados en un cóctel tan adictivo como sabroso. El barrio no es meramente el escenario de la historia, es una fuerza determinante que tal como la gravedad, empuja a los personajes hacia el suelo, aplastando sus aspiraciones, encarcelándolos sin escapatoria. Como se afirma en la reseña realizada por Vulture Magazine, esta es una serie sobre dos niñas brillantes en un contexto donde no se sabe qué hacer con niñas brillantes.

En este sentido, la adaptación visual salva el examen con honores. No sería exagerado decir que la recreación de la época es lograda de forma tan exitosa que esta parece una película perdida de los 50. De hecho, la mayoría de los actores no son profesionales, representando de forma realista esa Nápoles periférica alejada de los folletos turísticos y la costa amalfitana. El presupuesto de HBO ayuda: una toma área de la Piazza del Plebiscito muestra casi cien autos vintage de la época.

Pero la recreación de la época no se limita solo a la maestría del vestuario y la escenografía, sino a la ardua tarea de representar las actitudes sociales de un determinado momento. Entre estas, se destaca la violencia sistemática hacia las mujeres. En uno de los capítulos iniciales, el padre de Lila se enfurece tanto ante la rebeldía de su hija que la levanta y arroja por la ventana hacia la calle, rompiéndole el brazo. Aunque el padre de Lenu no exhibe un machismo desmedido, su mujer lo provoca: “¡Ni siquiera sabes cómo golpear a tu hija!”

Cuando las jóvenes adolescentes son acosadas por los ricos villanos del barrios – los hermanos Solara – resistirse no parece ser una opción siquiera viable. La potencial erupción violenta de los hombres acecha cada esquina.

No solo se ven estas adolescentes limitadas por su condición social – hacer el liceo en lugar de ponerse a trabajar es un privilegio que pocos pueden darse – sino que en el caso de las mujeres, la odisea de ponerse a estudiar es doblemente difícil. Lenu logra ir al liceo contra los deseos de sus padres, solo luego de que la maestra interviene y no les deja opciones.

El descubrimiento de la literatura como medio para transcender las limitaciones del barrio es una constante en la serie. Junto a Lenu, el espectador realiza un amplio recorrido lingüístico-literario, desde el uso del napolitano en el barrio, hasta el dominio de un italiano culto y elevado en el liceo, donde también descubre el latín, el griego, y eventualmente, el inglés.

Es necesario poner las cartas sobre la mesa: esta es la primera novela que he leído en italiano por lo que ocupa un lugar muy especial en mi repertorio literario. Aunque el riesgo a que la adaptación fracase es mayor cuando uno conoce la historia en detalle, este miedo se evaporó luego del primer capítulo. Dirigida por Saverio Constanza, la serie es un deleite para aquellos de nosotros que ya adoramos el trabajo de Ferrante, aunque también opera de forma magnífica como obra autónoma para quienes arriben a esta historia sin haber leído las novelas. Por fortuna, aún quedan tres tomos que adaptar.

*Investigador doctoral en Literatura de la Universidad de St. Andrews, Reino Unido, licenciado en literatura comparada y filosofía