¿”Shock de austeridad” o ajuste?

Por: Alejandro Sánchez

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3/03/2019 07:00

Publicado: 3/03/2019 07:00

Opina Alejandro Sánchez*

No es la primera vez que los candidatos del Partido Nacional hacen propuestas de políticas públicas que ya están siendo aplicadas. Quizá sea por desconocimiento, quizá por su escasa capacidad creativa. Tampoco sorprende su reiterada voluntad de recortar el gasto público. De esta obsesiva fijación surgen dos preguntas: ¿a quiénes perjudicará el recorte? Y, ¿por qué en las actuales intendencias blancas no ponen en práctica lo que prometen para el gobierno nacional?

Esta semana el ex subsecretario de Economía del gobierno de Luis Alberto Lacalle de Herrera, el economista Gustavo Licandro, en un desayuno de ADM no sólo planteó eliminar los Consejos de Salarios sino también terminar con el Salario Mínimo Nacional. Su honestidad tampoco sorprende. Vale recordar que durante el gobierno del Partido Nacional estas instancias de negociación colectiva no fueron convocadas. Fue recién a partir del año 2005, que gracias a su implementación, el salario real aumentó un 56% y el poder adquisitivo del salario mínimo aumentó un 150%.

También es estos días, el senador Luis Lacalle Pou, en declaraciones al medio de prensa Agesor de Soriano, propuso establecer cambios en los Consejos de Salarios: "Mantener Consejos de Salarios en igualdad de condiciones geográficas no parece muy lógico, no es lo mismo trabajar en un supermercado en la costa de Montevideo, que en Santa Catalina, no es lo mismo participar en un emprendimiento de una empresa que le está yendo bien o un rubro que no le está yendo bien..."

Como es de público conocimiento, en los Consejos de Salarios ya se tienen en cuenta las diferencias que plantea el Senador: de hecho se caracterizan por: sector en problemas, sector medio y sector dinámico. Para los cuales se establecen aumentos diferenciados, 6.5 %, 7,5 % y 8,5 % respectivamente. Y en caso de pérdida de salario real se establece un correctivo a los 18 meses.

A su vez, entiende que se debe “...terminar con esa política de conflicto, tenemos que ir a la política de cooperación." Sin embargo, si se consultan las cifras oficiales, se puede apreciar que el nivel de acuerdos es muy alto: el año pasado se alcanzó un 88% de acuerdo entre empresarios y trabajadores. De ese total, el 44 % fueron acuerdos tripartitos y el resto, acuerdos bipartitos entre empresarios y trabajadores con la abstención del Poder Ejecutivo.

Quienes no tuvieron una actitud de “cooperación” fueron las gremiales agropecuarias que se retiraron de la mesa de negociación por estar en desacuerdo con un correctivo dispuesto por el Poder Ejecutivo. El mismo aplicaba un ajuste salarial por sobre la inflación de 2,02 para el sector ganadero y de 2,5% para el sector arrocero y el lechero. La arrogancia de las gremiales impidió que este conjunto de trabajadores rurales pudiera plantear sus necesidades para mejorar la calidad de su trabajo. Nada de su actitud pareciera sorprender. A su vez, el movimiento “Un solo Uruguay”, apoyado expresamente por el Partido Nacional tiene un discurso contrario a la jornada laboral de 8 horas, a la suba de los salarios del sector, entre otros.

Básicamente están en contra de conceder derechos a los y las trabajadoras rurales. Entonces, si se propone ir hacia una “política de cooperación”, que ya vimos que no coincide con la actitud de las gremiales del agro, debemos preguntarnos, cuál es el objetivo de esta propuesta. ¿Cooperar con quién? Y, ¿para qué?

Otra de las propuestas de Lacalle Pou refiere al cobro por productividad. En la mayoría de los sectores, no se ha podido implementar este mecanismo debido, principalmente, a la reticencia de las cámaras empresariales de entregar los datos a los sindicatos y al gobierno. Sin tales datos es imposible realizar índices de productividad efectivos que incorporen la actividad real de los sectores o empresas.

Con relación a la economía, el candidato herrerista promete que al llegar a la Presidencia de la República realizará un "shock de austeridad". Lo argumenta de esta manera: "Si no hay shock de austeridad todo el resto de las políticas proactivas no se pueden llevar adelante, sabemos que el gobierno que viene, lamentablemente, va a agarrar un país desfinanciado, porque pudieron haber tenido un país con déficit y andando”.

Un Senador de la República debería saber que el aumento del déficit, en particular desde el año 2011 en adelante, se debe principalmente a las asistencias financieras de Seguridad Social y al FONASA, debido al aumento de la sobrevida de los pasivos y la incorporación de diversos colectivos que hoy cuentan con atención sanitaria. Dichas asistencias representaban en 2011 un 4% del PBI, en 2017 el monto ascendió a un 7%.

Parte del aumento del déficit se explica también por los montos abismales que exige la Caja Militar: casi 590 millones de dólares al 2017, lo que representa un 1% del PBI. Lacalle Pou tuvo la posibilidad de votar dos leyes para reducir este costo, sin embargo, no apoyó con su voto ni el impuesto a las altas jubilaciones militares ni la reforma de la caja militar.

Asimismo cabría preguntarse por qué no se empieza con el “shock de austeridad” en las Intendencias a cargo del Partido Nacional, que tienen 320 cargos de confianza y políticos. Siendo que todo el Poder Ejecutivo tiene 209.

Otra de las incongruencias del discurso del Senador representante del Herrerismo es que considera: "El uruguayo no aguanta ni más aumentos de tarifas, ni más aumentos de combustibles, ni más aumentos de impuestos…”

Los impuestos bajaron en los gobiernos progresistas: la Reforma Impositiva derogó catorce impuestos y sustituyó algunos otros. El COFIS se eliminó y por lo tanto el IVA que antes se sumaba al COFIS pasó de una tasa del 26% máxima y de 17% mínima, al 22% y 10% respectivamente. El IRAE grava la renta empresarial, el cual sustituyó al IRIC que pasó de una tasa del 30% al 25%. En el caso del IRPF que sustituye al IRP (Impuesto a Retribuciones Personales) lo tributan menos trabajadores: antes alcanzaba al 80% de los trabajadores y ahora sólo al 40%.

Las modificaciones del IVA y la sustitución del IRP por IRPF generó como resultado que los sectores con ingresos bajos y medios tributen menos en relación a su ingreso.

La recaudación impositiva ha crecido producto de la disminución de la evasión, el aumento de la formalización de los trabajadores y empresas, el incremento de los ingresos y la mejora en la capacidad de gestión de los organismos recaudadores. En ese sentido, podemos ver el aumento de cotizantes al BPS. En el 2005 existían algo más 990 mil cotizantes y en el 2017 se encontraban registrados más de un 1.450.000, es decir un aumento de casi 50%.

Con relación a la evasión impositiva, se verifica una disminución formidable en la tasa, pasando del 40% en el 2003 al 13% en el 2017. Nuestro país se encuentra entre los países con menos evasión de la región. Este descenso es importante dado que el IVA es el impuesto que recauda el 50% aproximadamente de los ingresos impositivos.

A su vez, todas las tarifas bajaron en relación a los salarios. Tanto en relación al salario mínimo como al salario real. Para hacer un comparativo se puede ver cuántos servicios se compraba en el 2005 y cuántos en el 2019 con un salario mínimo. Por ejemplo: si usamos las garrafas de 13 kilos, en 2005 se podían comprar 6,3, en el 2019, se pueden comprar 26,8. Lo mismo sucede con los litros de nafta, en 2005 se podían comprar 69,3 mientras que en este año se pueden comprar 272,7. Lo mismo con la cantidad de Kw de energía eléctrica, en el 2005 podías comprar solo 700,9 mientras que este año, la cantidad asciende a 1916,7.

La oposición tiene la clara intención de generar malestar en la ciudadanía. Viene repitiendo discursos apocalípticos, cargados de miedo y su contracara: un sinfín de promesas de cambio. Esos discursos contienen mentiras, son malintencionados y ocultan lo que verdaderamente, la coalición blanca y colorada, va a hacer cuando llegue al gobierno.

*Alejandro "Pacha" Sánchez, militante político y social, Diputado frenteamplista por el Espacio 609. Ex Presidente de la Cámara de Representantes. Padre de Maite y Emma. Compañero de Flavia.