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Latinobarómetro, democracia y las cifras ridículas de pobreza

Publicado: 20/11/2018 07:40

Escribe Leonardo Haberkorn*

Al 39% de los uruguayos hoy les da lo mismo si hay democracia o no. Y casi la mitad ellos ya prefieren una dictadura o un gobierno autoritario. Ese es el resultado de la última encuesta de Latinobarómetro.

El 61% de los orientales que todavía cree que una democracia siempre es mejor, es el porcentaje más bajo desde que se realiza esta encuesta continental.

El apoyo democrático era 80% en 1995 cuando Latinobarómetro comenzó sus mediciones, llegó al 86% en 1997 y se mantenía en 83% en 1999.

Incluso entre 2002 y 2004, en medio de una crisis económica brutal, el apoyo a la democracia se mantuvo entre 77 y 78%.

¿Qué hace que hoy sea apenas 61%? ¿Qué hizo que entre 2017 y 2018 ese apoyo cayera de modo abrupto de 70 a 61%?

Alguien dirá que es un fenómeno continental y es cierto. Pero en pocos países la confianza democrática cayó tanto el último año como en Uruguay. Nuestra pérdida de 9% es la misma de Brasil, un país con la economía en crisis, con una violencia descontrolada y donde casi todo el espectro político de izquierda a derecha se ha visto envuelto en una trama de corrupción sin precedentes.

En Uruguay es imposible no pensar que el caso Sendic ha jugado un papel en este desprestigio democrático.

Desde el abrazo del presidente Vázquez tras comprobarse que había mentido en su título y su insistencia en defenderlo ante “el bullying más fantástico”, hasta el actual patético manejo de su posible candidatura al Senado, con el expresidente Mujica diciendo que todo fue “por dos pilchas” y el resto del Frente Amplio rogando por una renuncia del exvicepresidente, porque carecen de la decisión para sancionarlo.

Pero la encuesta también dice que solo el 1% de los uruguayos cree que la corrupción es el problema más grave del país. La insatisfacción y el desencanto vienen por otro lado.

La explicación puede estar en otras cifras del Latinobarómetro.

Solo 22% de los uruguayos, por ejemplo, cree que el país está progresando.

Solo 21% cree que la situación económica es buena. El 65% cree que Uruguay está gobernando por “grupos poderosos en su propio beneficio” y apenas un 27% piensa que se gobierna “para bien de todo el pueblo”.

Este último porcentaje había sido de 32% en 2017: cayó 5% el último año.

Solo un 21% de los uruguayos tiene confianza en nuestros partidos políticos y 33% en el Parlamento. En cambio, el 59% confía en la Policía y el 62% en las Fuerzas Armadas.

Muchos han ridiculizado el eslogan “vivir sin miedo”, pero Latinobarómetro muestra que solo un 20% de los uruguayos nunca teme ser víctima de un delito violento.

Un abrumador 80% sí siente miedo, al menos en algunas circunstancias.

También las estadísticas que tienen relación con la pobreza dicen mucho.

Las cifras oficiales, tan publicitadas, dicen que había 7,9% de pobres en 2017.
Lo que casi nunca se dice es cómo se llega a ese porcentaje.

Hay una cifra de dinero fijada por el Instituto Nacional de Estadística que representa la llamada Canasta Básica Total. Si uno gana por mes más que ese número, ya no es considerado pobre.

¿Cuál es esa cifra?

En Montevideo, 13.527 pesos. En el interior urbano, 8.799 pesos. En el interior, 5.922.

Es decir, si uno vive en Paysandú o Maldonado o cualquier otra ciudad del país, y gana 8.799 miserables pesos, se considera que no es pobre.

Las cifras son tan ridículas que resulta escandaloso que se debata en torno a ellas y que políticos, académicos y periodistas hagan de cuenta que son un parámetro real.

Es ofensivo que, sentados en sus cómodos escritorios con aire acondicionado y ganando sus sueldos de muchas decenas de miles de pesos, jerarcas y funcionarios proclamen que sus compatriotas que ganan sueldos de miseria no son pobres. Y que gente que no puede pagar el alquiler de una miserable pieza vendría a ser de clase media.

Latinobarómetro pone las cosas en su lugar.

Una de las preguntas de la encuesta es la siguiente: el salario o sueldo que usted percibe y el total del ingreso familiar, ¿le permite cubrir satisfactoriamente sus necesidades?

Hay cuatro posibles respuestas: 1) Les alcanza bien, pueden ahorrar. 2) Les alcanza justo, sin grandes dificultades. 3) No les alcanza, tienen dificultades. 4) No les alcanza, tienen grandes dificultades.

La suma de las respuestas 3) y 4) refleja el triste universo de la gente que lo que gana con su trabajo no le alcanza para vivir, los que no llegan a fin de mes, los que viven con privaciones y aún así no logran cerrar sus cuentas. En pocas palabras, los pobres.

Latinobarómetro nos dice al 34% de los uruguayos el dinero que ganan no les alcanza para vivir. Más de un tercio del país.

Otra pregunta permite establece, además, que el 42% de los uruguayos se autocalifica como de clase baja.

En cuanto a la indigencia, las cifras oficiales sostienen que solo el 0,1% de los uruguayos no puede comprar una canasta básica alimentaria.

Latinobarómetro, en cambio, nos dice otra cosa.

La pregunta es la siguiente: “En los últimos 12 meses cuán seguido usted o su familia no han tenido suficiente comida para alimentarse? Hay cuatro respuestas posibles: 1) Nunca. 2) Rara vez. 3) Algunas veces. 4) Seguido.

El resultado es que al 17% de los uruguayos les falta la comida algunas veces o seguido.

En resumen, tenemos un 34% de la población que se parte el lomo trabajando, pero lo que gana no le alcanza para vivir. No pueden comprarle juguetes a sus hijos, nunca saldrán de vacaciones. La mitad de ellos pasa hambre a veces o muy seguido. Y sienten miedo de ser víctimas de un delito violento.

Esa pobre gente, cuando prende el televisor, escucha como un tipo que gana diez veces lo que ganan ellos, desde alguna cátedra o cargo político, les dice que no, que no son pobres, que ellos son de clase media. Que delincuencia no hay. Y que en Uruguay nadie pasa hambre.

Como para que valoren la democracia.