Sanguinetti: "A los hijos le dejamos un país espantosamente endeudado"

Hablemos de Politica

30/09/2018 07:49

Sanguinetti: "A los hijos le dejamos un país espantosamente endeudado"
Miguel Sanguinetti.

El presidente de la Federación Rural cree que hay que apuntar a la eficiencia para recortar gastos y que el país puede entrar en crisis.

El presidente de la Federación Rural del Uruguay, Miguel Sanguinetti, sostiene que hay que apuntar a la eficiencia para recortar gastos, cree que hay que ser precavido porque el país puede entrar en crisis y apuntó contra algunas decisiones del gobierno, en esta nueva edición de "Hablemos de Política".

-¿Cuál es el principal problema que Uruguay tiene hoy?

-Falta mucha gestión de la parte política. Los países son como una familia, si gasta más de lo que entra tarde o temprano se va al tacho. El Estado gasta más de lo que puede y tiene consecuencias que muchas veces no se miden. Una de las consecuencias repercute en el sector productivo con el atraso cambiario. Uruguay tiene un problema de costos también porque la base económica del país está en el sector productivo y eso no lo puede discutir nadie.

-¿Cuál ha sido hasta el momento el mayor acierto del presidente Tabaré Vázquez?

- Se me hace difícil. No quiero escaparle a la pregunta pero no es un tema solo de Vázquez, los problemas del país abarcan a todos los partidos y a las intendencias también, es un tema más global, no de una sola persona.

-¿Y el mayor error?

- La madre de todas las reformas que nunca llegó, el Estado siguió creciendo y el desmesurado tamaño del Estado es el gran problema que tiene este país. Tener un Estado adecuado debe ser un objetivo. El ministerio de transporte de Nueva Zelanda tiene 54 funcionarios y en Uruguay tiene más de 5.000 y si comparamos la infraestructura estamos mil veces abajo. Hay que administrar mucho mejor.

-¿Qué medida le gustaría que tomara el gobierno?

- Equilibraría las cuentas fiscales para no gastar más de lo que se recibe. Uruguay se vino endeudando terriblemente y quizás a la gente que tiene más de 60 años no le preocupa demasiado pero ese problemas se lo trasladamos a las generaciones que vienen luego. A los hijos le dejamos un país espantosamente endeudado. Es horrible comparar pero le deuda bruta de Paraguay es de siete mil millones de dólares y en Uruguay es de 60 mil millones. Puede tener menos infraestructura, puede tener mil fallas y cosas para corregir, pero Paraguay es un país cada vez más atractivo para los inversores y es un competidor directo de Uruguay. En el año 1950 por ejemplo, Paraguay tenía la misma población que Uruguay ahora y nuestro país se estancó. Hoy Paraguay tiene el doble de población que nosotros con una media de edad de 35 años. Hay que buscar esas variables para hacer crecer al país, de fondo y sin ideologías.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que le dio alegría?

-El sector productivo viene de un último tiempo horrible. Te hago la pregunta a vos porque no encuentro nada (risas) y eso que no quiero ser negativo.

-¿Cuál fue la última noticia de la política nacional que lo hizo enojar?

-La irresponsabilidad con la que se manejaron ciertas empresas públicas. Ancap lo tenemos que pagar todos los días todos los uruguayos. Esas macanas las pagamos nosotros y Pluna también aunque no es tan reciente. El tema seguridad parecería que uno se acostumbró pero dan para levantar la temperatura.

-¿La oposición está preparada para gobernar?

- El que se dedica a la política debería estar preparado para gobernar, no sé si hay conciencia clara de la situación. Uno de lo que conoce y de lo que sabe, que es el sistema productivo, está muy complicado en todos sus rubros, con endeudamientos y problemas para producir y problemas de pagos. Astori dijo que nunca se iba a cortar la cadena de pagos y está con muchas dificultades. Asuma el que asuma va a tener un desafío y no podemos perder tiempo. Hay que empezar a tomar medidas ahora. Yo empezaría a achicar gastos ahora en todas las dependencias. Si no apretamos el cinturón vamos a devaluar y vamos a entrar en crisis.

-¿Imagina a Edgardo Novick presidente?

- La verdad que no. Creo que para ser presidente de Uruguay se necesita una carrera política larga, una estructura partidaria grande y no me lo imagino. Vimos tantas cosas en los países de la región que podría llegar a ocurrir, si.

- ¿Cuál fue la mejor presidencia desde 1985 a la fecha?

- La de Jorge Batlle y no soy colorado, eso quiero dejarlo claro. En el campo tuvimos muchísimos problemas, la aftosa, la sequía, problemas bancarios, pálidas de todo tipo. Su presidencia fue un caos, pero Tabaré Vázquez recibió un país armado y pudo disfrutarlo. Los últimos años de la presidencia de Batlle fueron claves.

- ¿Y la peor?

- La de José Mujica, porque tuvo un administración pública caótica.

- ¿Mujica debería volver a ser candidato a presidente?

- Uruguay sería un caos si fuera presidente de nuevo, su presidencia se disimuló porque Uruguay venía muy sólido de la primera presidencia de Vázquez.

-¿Cuba es una dictadura?

- No lo conozco pero considero que es una dictadura, no me gustaría que mi país terminara así o vivir en un país con esas condiciones.

-¿Venezuela es una democracia?

- Lo mismo, exactamente. Hablé con muchas personas que dejaron el país y formaron una comunidad en Uruguay y lo que cuentan es angustiante.

- ¿Hay corrupción en la política uruguaya?

- Comprobar la corrupción es muy difícil, no hay ningún país que se salve. Cuanto más complicadas son las cosas, cuanto más trámites hay que hacer se alienta más la corrupción. Creo que lo tendríamos que hacer es estudiar los países donde hay menos ejemplos de corrupción e imitarlos.

-¿Está de acuerdo con el lenguaje inclusivo que propone el feminismo?

- No es una cuestión de lenguaje, no pasa por ahí. Creo que hay que incluir a todos y el país debe brindarles las mismas oportunidades de vivir en un lugar digno, de acceder a la educación y a la vivienda. Si se garantizan las mismas opiniones para todos los sectores, lo demás es relativo. Tengo una visión social muy clara, en los países hay que ser equilibrados y la cuestión social es clave. Es una cuestión básica, si la igualdad pasa por cambiar una letra pero no le damos oportunidades reales a las personas en desventaja la inclusión no funciona.