La destrucción del Huracán Florence en la piel de tres uruguayos

Por: Danilo Costas
Publicado: 14/09/2018 18:31
La destrucción del Huracán Florence en la piel de tres uruguayos
EFE
Una pareja se traslada con un vehículo todo-terreno por una calle inundada en Wilmington, Carolina del Norte.

La llegada del fenómeno destrozó casas, calles y comercios; hasta el momento hay cinco muertos y ya no hay combustible ni agua potable.

“Tenemos todo preparado para salir corriendo si nos pasa algo. En nuestra habitación tengo la valija preparada con ropa limpia, pasaportes al día, dinero en efectivo, documentos y varios galones de gasolina por si es necesario manejar. Hasta una motosierra lista por si tengo que cortar una pared de mi casa y escapar”, dice la voz del otro lado del hemisferio.

Fernando Díaz es uruguayo y vive en Charlotte, una de las ciudades del estado de Carolina del Norte que está bajo alerta por la presencia del huracán Florence.

Florence tocó tierra en las primeras horas del viernes en Wrightsville Beach, a escasos kilómetros de Wilmington, que desde la madrugada sufrió los embates del viento y las poderosas lluvias.

Pese a estar a más de 8.000 kilómetros de distancia, Díaz le cuenta a ECOS la preparación de la ciudad y los efectos que Florence deja a su paso con voz nítida y calmada.

“Hoy escuchñe en televisión que Donald Trump pidió que en las zonas donde se podía evacuar no se quedara nadie y hubo gente que se quedó. Ahora, mientras hablo contigo, dicen en la radio que encontraron a familias encerradas en los áticos, con la planta baja de la casa bajo agua. Yo no tengo miedo, pero tampoco soy inconsciente”, agrega este uruguayo nacido en Juan Lacaze, que debió dejar el país en 2002 cuando la crisis económica obligó a migrar a miles de uruguayos.

El huracán, que llegó a ser de categoría 4 sobre un máximo de 5 en la escala de Saffir-Simpson, se desplaza lentamente rumbo al oeste y deja a su paso un rastro de inundaciones y ríos desbordados por la marejada ciclónica, que está previsto que alcance los 4 metros de altura sobre el nivel habitual.

Fernando salió de Montevideo con destino a Nueva Jersey, un estado que tiene más de 8 millones de habitantes y que alberga a una importante colonia de uruguayos residentes en Estados Unidos.

Allí estuvo entre 2002 y 2014, donde le tocó vivir de cerca el huracán Sandy, un mortífero ciclón tropical que fue el segundo en ocasionar más daños en Estados Unidos después de Katrina, que destrozó Luisiana en 2005.

“La experiencia de Sandy en 2012 fue increíble porque con unos amigos cargamos 55 galones de gasolina y salimos con motosierras a la calle. Fue nuestro trabajo y económicamente nos fue muy bien porque la ciudad quedó en emergencia permanente. Este año no lo voy a hacer, me voy a quedar en casa con mi familia”, agrega Fernando, quien vive con su esposa y su hija pequeña.

Las responsabilidades familiares postergaron el negocio en medio de la alerta climática y eso lo llevó a tomar más precauciones.

“No tengo miedo porque Sandy fue más grande que Florence y más devastador, pero tomamos muchas precauciones, compramos agua, gasolina y alimentos para no salir, además de un quemador de gas por si se corta la luz”, dice.

Fernando se mudó a Charlotte porque las casas son más baratas que en Nueva Jersey, aunque el modo de construcción no cambia y las vuelve más vulnerables a los fenómenos climáticos.

“Las casas acá son todas de madera, se hace un cimiento de material y las paredes son de palos que simulan una estructura como si fuera una prisión. Luego eso se forra por adentro y por afuera. Por eso con una motosierra puedo partir una pared y escapar si es necesario”, sostiene.

Cuando el Huracán Sandy se disipó la ciudad quedó destruida. “Hubo casas que no tuvieron luz por un mes y el taller de chapa y pintura donde yo trabajaba no abrió por tres semanas. Veremos cómo reacciona Charlotte porque la ciudad tampoco está preparada”.

Ese diagnóstico lo comparte Carlos Martínez, un uruguayo que hace 19 años vive en Estados Unidos y tiene un restaurante de comida rioplatense.

“Dicen que lo peor para nosotros va a ocurrir durante el fin de semana porque se espera la mayor cantidad de lluvia. Según las últimas noticias el huracán se debilitó al tocar la costa y cuando llegue a donde estamos nosotros se espera que sea con mucha agua y viento, pero no tanta destrucción”, define Martínez, quien también vive en Charlotte.

En la costa fueron varias las calles destruidas, los locales comerciales arrasados por los vientos y las pérdidas materiales.

Según los uruguayos la ciudad no está preparada para estos fenómenos climáticos pese a que los servicios de emergencia hacen los mayores despliegues posibles para cubrir la zona.

“Acá reforzamos todo para prevenir inundaciones porque hay puntos de la ciudad que ya están bajo agua. Tapeamos las puertas y las ventanas pero tenemos miedo por las cañerías porque el sistema pluvial no va a aguantar el caudal de agua y seguramente colapse. Las emergencias están a tope, tienen mucho poder económico para desplegarse y asegurar la cobertura pero la ciudad no va a aguantar mucho”, agrega.

Los ciudadanos de Charlotte recibieron la alerta y agotaron en pocas horas todos los suministros posibles.

“Acá no hay agua potable ni combustible, la gente se previene y compra en abundancia para que no le falte nada. Hoy hay desabastecimiento de estos recursos”.

Al vivir de un local de comidas, Carlos tienen la preocupación de que los daños derivados del Huracán Florence acaben con su negocio.

“Con el viento no vamos a tener mayores problemas pero si colapsa la red y se corta la luz podemos tener pérdidas muy importantes porque tenemos el local lleno de mercadería. Si se inunda nos va a pasar lo mismo. Estamos esperando que Florence pase lo más rápido posible”, asegura.

Según estima el Ministerio de Relaciones Exteriores de Uruguay, son cerca de 70.000 los uruguayos que viven en Estados Unidos y se reparten en Florida, Nueva Jersey, Nueva York, California, Texas, Georgia, Utah, Massachusetts, Carolina del Norte y Carolina del Sur, estos dos últimos afectados bajo la alerta del Huracán Florence.

La cónsul de Uruguay en Washington, Susan Ostría, atendió a ECOS desde el consulado y dijo que, si bien la comunidad uruguaya está bajo alerta, aún no recibieron avisos de rescate.

“La sede del consulado está en Washington y aquí está todo muy tranquilo, de Carolina del Norte aún no recibimos noticias pero toda la comunidad uruguaya está avisada de la alerta y tienen disponibles información de contacto, agencias federales y estatales que se encargan de estas situaciones. Estamos en monitoreo permanente de la situación”, aclaró.

Bajo su jurisdicción se encuentran los estados de Delaware, Virgina, West Virgina, Maryland, Pennsilvania, Columbia y Carolina del Norte.

“Bajo nuestra jurisdicción viven aproximadamente 4.000 uruguayos pero no tenemos disponible ahora un conteo exacto de cuantas personas pueden estar afectados por el huracán. Los últimos reportes indican que al tocar la costa la tormenta se volvió más grande en tamaño y en cantidad de lluvia pero tendrá menos fuerza letal, lo que es una buena noticia”, cerró.

Hasta el momento el huracán Florence se cobró la vida de cinco personas. Una madre y su hijo murieron después de que un árbol cayera sobre su vivienda en Wilmington y otra mujer falleció de un ataque al corazón en Hampstead, ambas ciudades de Carolina del Norte, como consecuencia del fenómeno.

La cuarta víctima mortal es un anciano de 78 años que murió electrocutado en el condado de Leonoir donde otro hombre, de 77 años, también apareció muerto en el interior de su vivienda.