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Sociedad

14/01/2020 08:29

Hasta 40 indagados por el robo y venta del “jugo azul” de la Armada

Fiscalía no pudo probar vínculo entre la sustracción de combustible de una base aeonaval y su posible venta al narcotráfico.

Hasta 40 indagados por el robo y venta del “jugo azul” de la Armada

FGN

La Fiscalía Departamental de Maldonado de 4 Turno, a cargo de Ana Dean, imputó a cinco personas por la venta ilícita de combustible de avión desde una base de la Aviación Naval.

Tres de ellos eran funcionarios militares, que fueron imputados por “asociación para delinquir” y “peculado”. Fueron a prisión preventiva por treinta días, pese que el Ministerio Público había solicitado tres meses.

Otro efectivo fue imputado por “peculado” y se pidió su arresto domiciliario.

Un civil, en tanto quedó acusado por “receptación” y se pidió su prisión preventiva por 90 días, lo que fue desestimado.

En paralelo, el Ministerio de Defensa abrió en las últimas horas una investigación administrativa sobre un hecho que “nunca debió haber pasado”, según afirmó este lunes en rueda de prensa el subsecretario Andrés Berterreche.

“Yo no adelanto nada hasta que esta investigación concluya. Lo que sí digo es que o hay problemas en los controles o hay gente vinculada para que esto suceda”, afirmó.

Es que Berterreche reparó en que los militares imputados hasta ahora son personal subalterno por lo que, por lo menos, puede haber “responsabilidades” de los mandos superiores que no hicieron los controles correspondientes.

“No es un simple robo de combustible, es un robo de combustible vinculado a su uso en el narcotráfico” dijo el subsecretario, pese a que la propia imputación niega que exista evidencia al respecto.

De lo que sí hay evidencia es que fueron muchos miles de combustibles de todo tipo los sustraídos. En la lista de Fiscalía hay cerca de 40 personas para indagar en los próximos días.

Los hechos
En junio del año pasado la Dirección General de Represión al Tráfico Ilícito de Drogas recibió información confidencial, relacionada a que efectivos de la Armada Nacional estarían realizando la logística y facilitando el acceso al combustible a una organización criminal relacionada con el tráfico de estupefacientes.
Las sustancias ingresarían a Uruguay a través de avionetas, que descenderían en un campo cerca de la Ruta 3, a unos cinco kilómetros de las Termas del Daymán, para luego ser derivadas a Montevideo.

A raíz de la denuncia fue autorizada la intercepción de las comunicaciones del personal de la Base Aéreo Naval ubicada en Laguna del Sauce.

No se logró establecer una conexión directa, dice la imputación fiscal, entre los funcionarios militares y organizaciones vinculadas al narcotráfico.

Lo que sí se constató fue la comercialización irregular de miles de litros de combustible, en especial nafta de avión, a particulares presuntamente intermediarios.

Los principales responsables de la maniobra eran un marino de primera, retirado en diciembre, y un suboficial. Eran los encargados de coordinar la sutracción y el retiro del combustible, de distribuirlo y de conectarse con los clientes.

Así, impartían órdenes a sus subordinados para que no se notara el faltante, registrando una mayor carga de combustible de la que efectivamente realizaban los vehículos de la Armada.

La diferencia era comercializada dentro y fuera de la base.

Los dos responsables habían “heredado” en realidad los “clientes” de otro funcionario militar, encargado primario de la maniobra, que había fallecido en julio del año pasado.

En las comunicaciones interceptadas, la referencia en clave para designar a la nafta de avión era “jugo azul”, en referencia a ese tipo de combustible.

En un principio hubo dudas en cuanto a qué precio venderían el “jugo azul”, ya que desconocían el precio que el fallecido había acordado con su cliente, ya que hasta la fecha los imputados habían negociado únicamente con gasoil y nafta súper.

Otro de los imputados comercializaba combustible perteneciente a la Armada dentro de la propia base aeronaval.

En ese sentido, un funcionario militar reconoció que compró en cuatro oportunidades gasoil para su vehículo particular, abonando 25 pesos por litro.

En algunos casos la maniobra era realizada en conjunto por parte de los imputados. En otras, cada uno la llevaba a cabo en forma particular y para su propio provecho.

Otro de los imputados de desempeñaba como chofer dentro de la base. Era el encargado de conducir el camión con el combustible hacia el interior.

Su función era sacar el combustible de la base y entregarlo a sus destinatarios. También, en su caso, registraba cargas mayores a las que efectivamente realizaba, para luego comercializar la diferencia.