La emoción de una familia uruguaya luego de 41 años pidiendo Justicia

Por: Anaclara Trengone

Sociedad

9/07/2019 15:51

La emoción de una familia uruguaya luego de 41 años pidiendo Justicia
Héctor Giordano con su madre y su hija en Buenos Aires , año 1976.

Héctor despareció en 1978; su familia no paró de buscarlo pero las puertas se cerraban, hoy ve luz con la decisión de la Justicia italiana.

Eran las vacaciones de julio de 1978 cuando Alicia Giordano recibió una llamada. Era su prima, que vivía en Buenos Aires. "Héctor está en problemas", le dijo. Le hablaba de su hermano de 39 años que tenía una hija de 12 y vivía en Argentina.

Le avisó que un familiar directo tenía que cruzar el charco para que le pudieran aportar algún dato. Alicia ni lo pensó, viajó a Buenos Aires y se alojó en la casa que había vivido Héctor Giordano, uno de sus seis hermanos, en el último tiempo. El lugar estaba en un estado impresentable. Todo estaba revuelto y se encontró con la mayoría de sus pertenencias tiradas en el piso. Sintió dolor y miedo al mismo tiempo. Hacía más de dos años que una junta militar había dado el golpe de Estado en Argentina y en Uruguay ya hacía cinco años que la dictadura azotaba el país.

Salió de allí para hablar con los vecinos, que la intentaron calmar y le contaron lo que habían visto. Una tarde llegó un grupo de personas en un auto sin matrícula. Estaban vestidos de civil, tarareaban una canción y se reían. Todos pensaron que eran amigos de Héctor pero esa idea se desvaneció en segundos. Un seco disparo resonó en aquella vivienda, seguido por gritos de dolor.

Desde la ventana los vecinos observaron como se lo llevaban, con la cabeza cubierta con una sábana que estaba ensangrentada. Lo metieron en el vehículo y partieron.

Alicia volvió a la casa de su prima muy angustiada. Allí se quedó unos días más, necesitaba saber dónde estaba su hermano. Golpeó la puerta en el Consulado de Uruguay y en el Ministerio de Relaciones Exteriores. También, presentó recursos de habeas corpus en los tribunales. No obtuvo respuestas.

La familia de Héctor no se dio por vencida. Al poco tiempo Alicia volvió con su madre. Recorrieron otras instituciones, desde la sede de Naciones Unidas hasta la Cruz Roja, así como distintos medios de comunicación. Fue en esta nueva visita a Argentina que lograron ponerse en contacto con otros familiares que estaban en la misma situación. Pero su hermano seguía desaparecido.

Ya mucho tiempo después, llegó a la casa de su madre, en Durazno, un amigo de su hermano. Tenía que contarle algo muy importante. Les dijo que cuando él estaba detenido y encapuchado, en un lugar que tiempo después se enteró que era la base aérea del Palomar, allí llegó Héctor. Lo pudo reconocer por la voz. Los militares que les hacían preguntas se sospecha que eran uruguayos, posiblemente duraznences porque les decían a ambos que los conocían.

"No supimos más nada y el caso de Héctor no se pudo relacionar nunca directamente con un grupo de detenidos o un vuelo. Solo pudimos acusar como responsable a Gregorio ("Goyo") Álvarez como autoridad máxima en ese período y la sentencia salió a los 15 días de su muerte. Sabemos que hay más involucrados en su caso, por supuesto, y eso es lo que seguimos intentando saber", dice Alicia.

La familia de Héctor hizo la denuncia en Uruguay y en Argentina. También, en 2015 Alicia viajó a Italia junto a su hermana Marta y la hija de Héctor, Lucía. Fuimos muy esperanzados porque mi hermano era ciudadano italiano, como somos nosotros también.

"Fue muy duro hacer todo ese viaje. Tenía toda la connotación de ir a afrontar ese juicio y contar todo lo que sabíamos ante la Corte con la angustia y la emoción de recordar los hechos para que después la sentencia tuviese un resultado negativo", asegura.

"Ahora se ve la luz, se ve algo que, realmente, hemos deseado que siempre suceda", sostiene Alicia con su voz entrecortada que la obliga a hacer reiteradas pausas luego de conocer la noticia de este lunes.

"La Justicia italiana condenó este lunes a cadena perpetua a 24 jerarcas y militares de Bolivia, Chile, Uruguay y Perú acusados de la desaparición de italianos en la Operación Cóndor", informó enseguida la prensa.

Alicia atinó a abrazar a sus hijos. Lloró, mucho. Después de 42 años, alguien le dio una respuesta. Luego se comunicó con el resto de su familia, en especial, con su sobrina querida, Lucía, que tanto ha sufrido.

"Siento una mezcla de sentimientos. Por un lado, un alivio en el alma porque al fin se puede hacer justicia y, por otro, mucho dolor y angustia contenida, pero que por fin hoy puedo exaltar un '¡viva la Justicia!'", confiesa.

"Hubiera querido que esto se resolviera antes para que mi madre y mi padre no se hubieran muerto sin saber dónde ni qué había pasado con uno de sus hijos. Tampoco sabemos mucho más de eso ahora, pero por lo menos hubieran sentido que se hacía Justicia", sostiene.

"Todos estos años han sido muy duros viendo que no se lograba hacer justicia con todos esos asesinos, torturadores y dictadores. Algunos murieron sin recibir una condena, otros escaparon y muchos otros aún viven libres", subraya.

Lamenta que en Uruguay el proceso en la Justicia con los casos de lesa humanidad funcione de forma muy lenta. "Recién ahora se está logrando algo pero muy de a poquito, con trabas, con mucha gente que no quiere hablar, con archivos a los que recién ahora se está pudiendo acceder y hasta por ahí nomás", admite.

Alicia espera que ahora esa luz que se encendió a 10.812 kilómetros de donde vive, después de tantos años, se refleje en la Justicia uruguaya.