Reaparece Momo pero la Policía no registra ninguna denuncia

Sociedad

20/03/2019 18:15

Reaparece Momo pero la Policía no registra ninguna denuncia
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La plataforma YouTube Kids es la escogida para la reaparición de este siniestro personaje. Interpol, en concreto, aún no tiene nada.

En medio de una inocente canción infantil “Baby shark”, de la plataforma de entretenimiento educativo surcoreano Pinkfong, aparece en un bosque negro y siniestro la espantosa cara de Momo: rostro ovoide, femenino y esquelético, aviar, ojos enormes y desmesuradamente abiertos, boca que le divide la cara, voz metálica, en castellano español. “Hola, yo soy Momo y quiero jugar contigo. Busca un cuchillo en la cocina de mamá y córtate tus manitas. Y si no lo haces, cuando duermas, Momo vendrá por ti”.

Momo, la siniestra figura que se hizo viral en 2018, para aterrorizar niños y jóvenes via whatsapp, exigiéndoles hacer pruebas físicas peligrosas so pena de darle una horrible muerte a sus padres o aparecerles mientras están durmiendo, está de nuevo. Y su público ahora es el infantil, ya que sus imágenes están apareciendo últimamente en videos de YouTube Kids.

Sandra es el nombre falso de una maestra de primero de escuela de un colegio costero de Montevideo. Varios de sus alumnos refirieron haberse topado con Momo mientras miraban videos infantiles en YouTube Kids. “Les aparece el Momo y se asustan. Es lógico, ¡hasta a mi me asusta? Además, cuando son chicos, la fantasía y la realidad tienen límites más difusos”, le dice la docente a ECOS.

En su caso, según los niños le contaron, Momo les surgió mientras miraban un video de una niña pequeña divirtiéndose con una máquina de helados de juguete. El video, que también está viralizado, está en inglés, idioma en que los chicos aprenden. “¿Hicieron lo que Momo les dijo la otra vez? Ahora preciso un favor más. Es muy fácil”. Pide que encuentre una gillete u otro objeto cortante en el garaje o en la cocina de la casa. Enseguida muestra, ilustración mediante, cómo cortarse las muñecas. “Si duele, no paren. Deben ser valiente por Momo. Si no lo hacen, Momo irá a buscarlos mientras duermen”

La tarea de Sandra ha sido recordarle a sus alumnos –cuyo miedo y curiosidad retroalimentan entre ellos- que nada de lo que aparece es verdad, llamar a los padres y hablar con las autoridades del colegio. “Eso es algo que hay que tenerlo presente. A un niño común y corriente, digamos, no le genera más que un susto. Pero a uno más débil o retraído capaz que sí lo afecta. Una vez que aparece, nos comunicamos para tenerlo presente”.

En Uruguay, esta nueva oleada de Momo aún no se ha traducido en casos policiales. Julio Sena, director de Interpol Uruguay, en cuya órbita está Delitos Tecnológicos, dijo a ECOS que “en esta nueva movida” de Momo “todavía no se han registrado denuncias”, más allá de que le llegaron los rumores de su reaparición. Sí las hubo en 2018, cuando por se hicieron conocidos por primera vez los ojos saltones y la cara horrenda de ese personaje. Pero no hay constancia de que niños y jóvenes uruguayos hayan sido lastimados.

De hecho, más allá de casos denunciados en otras partes del mundo, expertos en seguridad de todo el mundo señalan que los incidentes constatados han sido muy escasos y aún no se sabe si efectivamente provocaron muertes de forma. Se teme que como toda leyenda urbana, sus daños reales sean mucho menores que los que se toman por hecho.

En julio de 2018, la muerte de un niño en Sarandí Grande, Florida, fue atribuida por algunos medios a Momo. El fiscal del caso, Fernando Pérez D'Auria, tuvo que salir a desmentir la noticia de forma tajante. El niño fallecido, de 11 años, no tenía Internet ni celular con whatsapp.

Sí hubo, recuerda Sena, “unos doce” jóvenes lastimados en 2017 cuando se viralizó el juego de la “Ballena Azul”. El año pasado, el Ministerio del Interior alertó sobre el comic viral de una niña, dibujada al estilo del animé japonés, que enseñaba a ahorcarse.

La recomendación hacia los padres es que controlen el uso de Internet y redes sociales de sus hijos menores y estar atentos a los cambios de comportamiento en su rutina.