Adolfo Sayago: "Esta inseguridad me hizo mierda la vida"

Por: Danilo Costas
Publicado: 27/11/2018 06:20
Adolfo Sayago: "Esta inseguridad me hizo mierda la vida"
Adolfo Sayago en acción: la pintura es su vida y su trabajo.

Al artista le robaron su casa por cuarta vez en el año y su familia aún se recupera del trauma de un violento copamiento en 2016.

"Estoy con una bronca que vuelo porque esta inseguridad me hizo mierda la vida loco. Créeme que es así. Es la cuarta vez que me roban la casa y todos los años pasa lo mismo. Vivimos alerta, con miedo y mi familia no puede más", dice la voz del otro lado del teléfono.

Adolfo "Fito" Sayago, el artista uruguayo que supo conquistar Japón con sus pinturas y que recorrió el mundo de la mano de su arte, no fue noticia por un cuadro subastado, un galardón internacional ni una alegría vinculada a su trabajo.

Un mensaje en su cuenta de Twitter lo puso en boca de todos y evidenció una problemática repetida que excede los barrios y los dispositivos de seguridad.

"Hoy al mediodía me entraron por 4ta vez en el año a robar a casa. El año anterior nos coparon. La 14 no tiene patrulleros, el 911 no viene. Estamos totalmente desprotegidos. Pensando en hacer las valijas....", escribió el artista, quien recibió varios mensajes de solidaridad.

"En mi casa tengo todo, alarma, seguridad contratada que viene de noche a vigilar, rejas y cámaras de video. Ya no sabemos que más hacer. Quizás yo sea un tipo muy sensible por mi propio trabajo, pero mi familia la está pasando muy mal. El sábado de noche nos llamó una vecina que tenía un ladrón en el jardín de la casa y la situación es insostenible. No es que somos unos pelotudos, tenemos todo cerrado, somos precavidos, pero la cosa está muy difícil", le dice a ECOS desde su casa, esa misma que fue destino recurrente para los delincuentes en Carrasco Norte.

La tarde, interrumpida en la pintura para atender al periodista, plantea una charla donde se habla de seguridad, responsabilidad y un mal trago familiar.

Los cuatro robos de este año fueron un chiste si se lo compara a lo sucedido en 2016, cuando la familia Sayago-Etcheverry fue víctima de un copamiento.

"Hace dos años nos coparon la casa con mi hija adentro. No me mataron por casualidad. Eso nos costó muchos meses de terapia y tratamientos porque el momento y lo que pasó fue espantoso. Mi hija sufrió muchísimo y nosotros como padres vivimos destrozados. Sinceramente, estoy tan curtido que perdí el miedo, pero mi familia quedó muy afectada", agregó el artista.

Su hija, la víctima central del copamiento, se fue del país a raíz de esa experiencia y hoy estudia en Barcelona.

"Mi hija está separada de la familia, pero mucho mejor. Está estudiando en Barcelona y su novio viaja a visitarla. Mi hijo más grande también se quiere ir del país y es un tema recurrente en casa porque el dolor y el trauma fueron muy grandes", sostiene.

Una de las llamadas que más lo sorprendió en su momento fue la del exdirector Nacional de Policía, hoy fallecido, Julio Guarteche.

"Yo no lo conocía, no lo había visto nunca en mi vida y me llamó varias veces para ponerse a disposición. Incluso nos citó a una reunión pero yo estaba destrozado y mandé a mi suegro. Luego que falleció me quedé con pena de no haberle agradecido el gesto. Sin conocernos se puso a la orden y era una autoridad máxima de la Policía", sostiene.

Al año de ese violento copamiento, la hija menor tuvo un episodio traumático y la familia cerró filas para sacar fuerzas desde donde no había. Por eso el vínculo con Soledad, Joaquín, María Jesús y Nicolás es tan especial, aún en la adversidad.

Sayago habla desde la angustia, no mide las palabras y sabe, incluso lo aclara, que si la familia no se fue del país es por él.

"No nos vamos del país porque yo no puedo vivir en otro lado que no sea Uruguay, amo este país, me encanta este país y apuesto por este país. Yo pinto al Uruguay de izquierda a derecha, de arriba para abajo, estoy enamorado de este país. Estudiando en Estados Unidos llamaba todos los días a mis amigos e incluso les pagaba la vuelta del bar donde se juntaban. Cada vez que viajaba a Japón me pasaba lo mismo. Llegaba el jueves (día en que se reúne con sus amigos de toda la vida) y tenía que llamarlos para ver cómo estaban porque extrañaba. De Uruguay me gusta todo, la gente es espectacular, es un lugar hermoso para vivir, pero hay cosas como la inseguridad que te empujan a irte", dice resignado.

El artista sabe que su realidad puede interpretarse políticamente y tiene claro que su rol de personaje público -además de artista fue dirigente de Nacional- puede amplificar ese mensaje. Sin embargo, Sayago tiene algunas cosas muy claras.

"Sería muy rentable que salga a matar al Frente Amplio, a decir que la situación es insostenible y gritar que se vayan todos. Pero el problema central que tenemos es educativo, de valores y de crianza. A mis hijos les vivo exigiendo que estudien, que trabajen y se superen. Si un padre le dice a su hijo que salga a robar porque es más fácil, ese padre es un hijo de puta. Perdoname que lo diga así, pero es la realidad. Estamos en una crisis de valores que trasciende los partidos políticos y no es solo culpa de Bonomi. ¿O te pensás que a Bonomi no le gustaría tener un país más seguro", dispara serio, convencido de sus argumentos.

Casi como una línea de tiempo y anticipando el reclamo de varios de sus amigos, Sayago pone un ejemplo con una de las épocas más oscuras del país.

"Hay gente que se queja de la seguridad y dice que en la dictadura se vivía mejor. Eso es un disparate, primero por todo lo que pasó y segundo porque mi padre se vivía quejando de que le robaban todos los meses. ¿Que quiero decir con esto? Que robar se robó siempre, que el problema es colectivo y que todos tenemos que hacer algo para solucionar este problema. No es un problema de un partido o de otro", sentencia el artista, quien dijo además que rechazó en el último tiempo varios ofrecimientos políticos para sumarlo a sus filas.

Sayago conoce de primera mano las presiones y la inseguridad. Fue dirigente de Nacional y el único que cruzó a la directiva actual cuando un grupo de parciales tricolores atacó a balazos a los hinchas de Peñarol que festejaban en Santa Lucía. El resultado de ese ataque fue la muerte de Hernán Fiorito.

Esa autocrítica y el deseo de expulsar a los asesinos de su propio club le valió feroces críticas en la interna y muchos hinchas de Nacional, en la miopía del fanatismo, lo vieron como un enemigo.

"Mi paso por el fútbol me curtió y por eso te digo lo que te digo. Amenazaron a mis hijos, ellos dejaron de ir al fútbol y me trataron como un traidor por señalar que tipos que se dicen hinchas de Nacional debían ir a la cárcel. Por eso te digo que yo perdí el miedo, pero este nivel de violencia no lo puedo tolerar para mi familia", cierra Sayago antes de volver a la pintura, esa práctica que no solo le da de comer, sino que también lo abstrae de los fantasmas cotidianos.