#CambiáElTrato: campaña por violencia que no mata, pero que mata igual

Por: Leonel García
Publicado: 17/11/2018 07:00
Video: YouTube

Fundación Avon lanzó una campaña contra la violencia de género que no pasó desapercibida. Entre elogios y críticas, esta viene a Uruguay.

La mujer que recibe un nada halagador “estás para el secuestro” al caminar por la calle. La mujer que está presa, cohibida en su casa, por decisión del patriarca de la familia, su marido. La mujer que está en los celulares de media ciudad porque el galán con el que se cruzó una noche decidió mostrar su conquista al ciberespacio. Seguramente, ninguna de esas mujeres muera, ninguna se transforme en una de esas víctimas de femicidio que ocurren cada 30 horas en Argentina.

“Pero esa violencia que no mata, mata igual”, resume Ana Inés Álvarez, responsable de la Promesa Avon para Erradicar la Violencia Hacia las Mujeres y Niñas. La Fundación Avon en Argentina lanzó el miércoles 14 la campaña #CambiáElTrato, tres videos de aproximadamente dos minutos de duración que visibilizan situaciones de violencia contra las mujeres que suelen estar, justamente, invisibilizadas. Para completar la paradoja, no aparece una sola mujer en esos videos; los protagonistas y los portadores del mensaje –el vivo motorizado y el amigo que lo advierte, el galán que le gusta exhibir su levante y el compañero que lo reprocha, el patriarca y el hijo que quiere abrirle los ojos- son hombres. Esto, que también fue reprochado por algunas militantes feministas, fue efectivamente deliberado. Y en todo caso no impidió que fuera viralizado (lo que era su intención) y muy elogiado en la mayoría de los casos.

Esta misma campaña, fruto de un trabajo de ocho meses, va a llegar a Uruguay –con un subtitulado particular, casi que una “adaptación idiomática” desde el país con más similitudes idiomáticas- el 22 de noviembre. Ana Inés Álvarez le cuenta a ECOS que estos tres videos serán replicados en redes sociales propias, del Instituto Nacional de las Mujeres (Inmujeres), el Plenario de Mujeres del Uruguay (Plemuu) y “toda organización que la quiera tomar”. Y fue una pregunta de una usuaria de los productos Avon y la necesidad de llegar a un mayor público, para los cuales el feminismo actual podría resultar irritante, su disparador.

“Ya desde la etapa inicial buscábamos llegar a otras audiencias. En Argentina al menos, hay en parte de la sociedad una sensación de hartazgo con el feminismo. ‘Ya sé que es un problema’, dicen sobre la violencia de género. Por eso no profundizábamos cualitativamente, no se llegaba a más gente y por eso el problema continuaba y se agravaba. También teníamos la necesidad de trabajar sobre otras formas de violencia, no solo en lo físico y lo sexual. Esas formas, no visibilizadas, son a su vez las más difíciles de hablar y llevar a la luz”, explica Álvarez desde Argentina.

Una llamada telefónica aceleró todo el proceso. Fue una de las clientas de los productos Avon, en cuyo catálogo había un teléfono de la Promesa Avon… “Ella me preguntó si se podía separar, lo que me sorprendió en el siglo XXI. Ella me decía que sufría violencia pero no de la física, que no podía usar su plata, que no podía hacer prevalecer su opinión en su casa, que no salía ni tenía amigas… eso es algo difícil de expresar, y fue como una piña”.

Eso fue el disparador del trabajo con la productora Silvina Chague, quien ya había trabajado con Avon, y los actores Carlos Portaluppi, Andrés Gil, Felipe Colombo, Matías Mayer, Martín Slipak y Agustín Corsi, todos reconocidos en el medio. “Trabajar con ellos fue increíble en varios sentidos. Todos trabajaron y aportaron con los guiones. Sumaban lo que pensaban y lo que creían. Y nos reconocieron también cómo se sintieron y qué aprendieron, que como hombres están en constante proceso de aprendizaje y que uno no cuestiona los privilegios que tiene hasta que se lo hacen notar”, señala Álvarez. En ese proceso comenzaron a tratarse distintos escenarios, como los del producto final: el acoso callejero, la violencia sexual digital y la violencia doméstica no física.

“Para mucha gente, nada de eso es violencia”.

No incluir mujeres en la campaña audiovisual fue una decisión jugada. Una de las explicaciones era evitar estereotipos: no solo una mujer bonita y vestida con un short es acosada en la calle, no solo el prototipo de la madre estoica y abnegada vive en su casa como en una cárcel, no solo una mujer bonita puede verse pasando, desnuda, de celular en celular. “La violencia contra las mujeres nos pasa a todas, no importa lo que tengamos puesto”, resume la integrante de Fundación Avon. La otra era llegar a otro público; no lo dice explícitamente, pero es obvio que apuntaba al público masculino.

“Yo te lo planteo así: esto tiene que ver con las distintas audiencias. Esto llega a una audiencia a la que otras campañas no llegaban. Otras campañas excelentes capaz no tuvieron ese impacto. Y nos han llegado frases del tipo: ‘El electricista que trabaja en casa lo está compartiendo’, ‘Lo pasamos en mi grupo de fútbol’, ‘Lo metí en mi grupo de amigos, éramos 12 y ahora quedamos 8”, porque eso también pasa. Tiene que ver con pensar juntos y que precisamos un cambio”.

Y si bien la gran mayoría de las repercusiones fueron positivas –provenientes también de Uruguay, pero también de España, México, Inglaterra, Canadá y hasta Finlandia- elegir que fueran hombres los que le hablaran a hombres sobre la violencia de género, con sus modos y con sus códigos, estuvo lejos de generar unanimidades. En Argentina, la comediante Malena Pichot lo calificó en su cuenta de Twitter de “aburridísimo y sin sentido”. En Uruguay, la legisladora frenteamplista Bettiana Díaz Rey posteó en su muro de Facebook: “No amigo, si lo que querés es ser protagonista de nuestra lucha entonces no, no sos un aliado. Menos que menos con esos spot #NotAllMen”.

Álvarez no quiere polemizar, pero no le cuesta nada monologar sobre –justamente- esa polémica. “Hay mujeres que están trabajando desde hace mucho, haciendo mucho esfuerzo, llevando adelante muchas acciones… y las cosas que siguen pasando son graves. El nivel de violencia contra la mujer es altísimo. Yo en mi celular tengo una alerta de femicidios… y me suena todos los días, ¡cada 30 horas muere una mujer por femicidio (en Argentina)!. Pero no todas tenemos nuestra capacidad de conversación y de llegar a otra audiencia. Ahora, ¿no hacemos nada? ¿Y si esto suma? Yo recibo las críticas, las celebro, pero creo que deberíamos tirar para el mismo lado. Terminar con la violencia es un tema de hombres y mujeres, no solo de mujeres. Acá hay una realidad: nos están matando. Y la violencia que no mata, mata igual… ¿Por qué? Porque mata que una mujer no pueda tener amigas, mata que una mujer no pueda caminar por la calle, mata que una mujer tenga que elegir por dónde ir a su casa. A veces hablamos de sueños, ¡y no puede ser que el sueño de una mujer sea poder caminar tranquila por la calle!”.