A prisión acusado de violar y golpear hasta matar a niña de 2 años

Por: Leonel García
Publicado: 13/06/2018 14:37 | Actualizado:
A prisión acusado de violar y golpear hasta matar a niña de 2 años
ECOS
De espaldas, el juez Souto; de frente, la abogada Zanella y el fiscal Gómez.

El hombre, que no reconoció el hecho, era la pareja de la madre de la menor. La niña presentó múltiples signos de violencia y abuso.

El jueves 7 de junio, la madre de Nahiara la fue a buscar al centro de educación inicial a la que la pequeña de dos años asistía. La chiquita vio a su mamá a la salida y se puso feliz. Volvió junto a la auxiliar del centro a buscar sus cosas para irse. Cuando regresaron a la puerta, la trabajadora notó que la niña cambió el semblante, se puso seria. Atrás de la mujer estaba su pareja, un hombre de 24 años sin antecedentes penales de iniciales A.A.P.P., en su moto. Nahiara se fue llorando.

La niña nunca volvió al jardín. En lugar de eso, falleció de un parocardiorrespiratorio constatado en la policlínica de Malinas, Jardines del Hipódromo, el lunes en la mañana. La autopsia confirmó el informe preliminar médico de ese día: la pequeña tenía múltiples hematomas -al menos 13- en la cara, brazos, pecho, espalda y piernas, presentaba múltiples traumas craneales y signos de haber sido abusada sexualmente.

Los golpes en el cráneo de la niña no llegaron a ser fracturas por la escasa osificación que se tiene a esa edad. Había signos de violación aguda (reciente) y también crónica, por lo que se sospecha -sumado al testimonio de la auxiliar del jardín de infantes- que la pequeña llevaba ya tiempo padeciendo abusos.

El testimonio de esa auxiliar es una de las pruebas que manejó el fiscal de Homicidios Juan Gómez en la audiencia de este miércoles de formalización de la investigación contra A.A.P.P. por un homicidio muy especialmente agravado. El juez Marcelo Souto, de Penal de 30° Turno, hizo lugar a la solicitud del representante del Ministerio Público y decretó 180 días de prisión preventiva como medida cautelar mientras se prepara la acusación en su contra.

El fiscal pidió esa medida cautelar, por ese mism plazo, en atención al riesgo de fuga y al "peligro para la sociedad" que suponía que este hombre, a pesar de no ser reincidente, esperara una sentencia en libertad. En concreto, Gómez señaló el peligro que podía correr la madre de la niña, de iniciales M.S.C.A., quien será testigo del caso. "Se da una situación de mucha fragilidad emocional, podría haber consecuencias no deseables", indicó cuando fue consultado por el juez.

Desde hace 14 meses ella era pareja del ahora imputado, no convivían juntos más allá de los fines de semana que sí compartían en la casa de él, en la esquna de Torremolinos y Ovidio Fernández, en Punta de Rieles.

Fue en ese lugar donde habría sido asesinada la pequeña.

La abogada de A.A.P.P., la defensora de oficio Natalia Zanella, se había opuesto a la prisión preventiva. Recordó que el hombre "proclama una y otra vez su inocencia", presunción que a su criterio debería respetarse, que colaboró con la Fiscalía, que llevó él mismo a la pequeña desde su casa a la Policlínica Malinas, "se mantuvo a su lado y nunca se fugó".

Además, señaló, "la madre concuerda con las declaraciones del indagado", la relación entre ambos era "estable, seria", y que su defendido no representaba un peligro para la sociedad. En su lugar pidió tobillera como medida cautelar.

El juez hizo lugar a la petición del fiscal, aunque modificó el causal de "peligro para la sociedad" por "entorpecimiento de la prueba".

"Una única explicación"

Alto y flaco, pelo morocho corto y sombra de barba, championes, jogging y campera de nylon, el hombre acusado de violar y golpear hasta la muerte a una niña de dos años no llamaría la atención de nadie en la calle. Podría estar caminando en Punta de Rieles, la Aguada o Carrasco y nadie cruzaría la calle al verlo venir. En algunos momentos de la audiencia se quebró casi sin romper el silencio. Se le podían ver lágrimas en los ojos.

Hace cinco años que vive en esa casa. Frente a él vive su madre. De hecho, él trabaja con ella, en un puesto de tortafritas. Fue a su madre a una de las personas a las que llamó ese lunes de mañana cuando la pequeña Nahiara, que estaba a su cuidado ese lunes de mañana, no reaccionaba.

La madre, su pareja, se había ido a eso de las seis de la mañana a la empresa de limpieza en la que trabajaba. Dormía en una pequeña cama al lado de la que compartían los adultos. A las 10.10, un médico de Malinas constataba su fallecimiento.

El último fin de semana de los tres había comenzado ese jueves 7. Hubo un "incidente" el viernes, relatado por el fiscal Gómez. El hombre le dijo a su pareja que la pequeña "se había golpeado la cabeza". Pero ella, a partir de las palabras de A.A.P.P., le restó atención. No fueron más que dos hematomas de poca entidad, producto de haberse caído de la cama desde una altura reducida, indicó.

El sábado de noche, A.A.P.P. y M.S.C.A. se fueron a bailar. La niña quedó al cuidado de la madre del imputado. El domingo pasaron "la mayor parte del tiempo acostados", según el detalle del fiscal. El lunes ocurrió la muerte.

"A las nueve (de la mañana), el imputado declaró que tomó la mamadera y vio que la niña estaba sin signos vitales. Llamó a varios vecinos (entre ellos a su madre) y la llevó a Malinas", indicó Gómez. Eso "no resiste el menor análisis", agregó. "No puede explicar ni los golpes ni la violencia sexual". A excepción del imputado, ella "no tuvo contacto con ningún otro ser humano masculino" en sus últimas 48 horas de vida, lo que "admite una única explicación": él fue el responsable, concluyó el fiscal.