"Me da tristeza que nacionalistas reivindiquen la agresión que sufrí"

Por: Leonel García
Publicado: 12/01/2018 13:50
"Me da tristeza que nacionalistas reivindiquen la agresión que sufrí"
@JuanRaFerreira

A una semana de denunciar haber sido atacado en Tres Cruces, Juan Raúl Ferreira no oculta su dolor y otras cosas que tiene atragantadas.

A una semana de haber denunciado una agresión en la Terminal de Tres Cruces, en la que señaló que un desconocido lo golpeó en la nuca al grito de “Viva el Partido Nacional , muera el comunismo”, a Juan Raúl Ferreira no le duele solo el piñazo. Dice que también le duele el “silencio” del partido al cual perteneció, al cual abandonó en 2017, y del cual su padre, Wilson Ferreira Aldunate, fue uno de sus mayores referentes.

En diálogo con ECOS, el exlegislador, exembajador de Uruguay en Argentina y exdirector del Instituto Nacional de Derechos Humanos (INDDHH), cuenta su tristeza por el episodio, cuestiona las actitudes al respecto de ese hecho de los senadores blancos Javier García y Luis Alberto Heber, y asegura que la del viernes 5 no es la primera agresión que sufre, aunque sí la primera en denunciar. En los primeros días de 2018, a una semana de operarse nuevamente y cumplir los 65 años, tras un año en que la salud lo tuvo muy a mal traer, siente ganas de hablar. Tampoco se salva el expresidente Luis Alberto Lacalle.

-¿Cómo está ahora, luego del ataque?

-Estoy bien. Los primeros días recibí un sedante intravenoso que luego pasó a vía oral. Pero cada tanto, como ahora (jueves en la tarde), me viene una jaqueca. Tenía muy inflamada la zona al principio. El golpe fue en la nuca pero se me extiende a toda la cabeza. Yo me estoy controlando mucho porque seguramente me opere la semana que viene, para culminar una intervención de próstata que me hice en 2017 y que no se pudo concluir porque tuve complicaciones en la coagulación. Fue un año muy malo en salud.

-¿Tiene novedades del caso a nivel judicial?

-Todos los días estoy en contacto con el inspector y el agente que están al frente de las diligencias policiales y ellos están en contacto con el fiscal. Yo ni les pregunto. He visto noticias en la televisión, pero no puedo avalar nada. En (el noticiero del canal de cable) VTV dijeron que se había identificado a la persona, pero no lo puedo confirmar. Es algo muy triste.

-¿Qué le parece triste?

-La cantidad de dirigentes, militantes y cuadros intermedios del Partido Nacional que han reivindicado el ataque que sufrí. Que lo aplauden, señalan y amenazan. Un dirigente que aparece abrazado en su muro (de Facebook) a Javier García dice que cuando se cruce conmigo me va a pasar lo mismo. Hay otro que dice que no hubiera usado el puño sino el pie para matarme seguro. Todo en las redes. Y en medio de eso hay un silencio del Partido Nacional que a mí me tiene asombrado. He recibido solidaridad de la unanimidad de los partidos políticos del Uruguay. Unanimidad menos uno. Yo le pregunté a Javier García si conocía a la persona. Me contesta que repudia todos los atentados, pero no agrega si se solidariza conmigo o habla de este atentado. Es abrumadora la cantidad de solidaridad que recibo por hora. Pero hay un 5% o 6%, todos del Partido Nacional, que dicen que lo merecía, sin que el Partido Nacional haga la más mínima declaración exhortando a los militantes a no usar esa vía violenta. Es más: yo le he mandado siete u ocho mensajes al senador Javier García para ver si conoce a este sujeto. Y él sigue en un silencio absoluto.

-En setiembre de 2017 usted se distanció del Partido Nacional. ¿Cree que eso tuvo que ver?

-Yo me distancié del Partido Nacional usando mi derecho ciudadano. Es un país democrático donde cada uno se siente representado con algo. Pero una cosa es eso y otra cosa es la agresión física. Yo quería que este episodio no se partidizara, como efectivamente pasó. Le mandé una carta al presidente del directorio, Luis Alberto Heber. Yo le hablaba de un atentado. Él me contestó: “Estoy en la estancia. No me gusta que me molesten con temas políticos. De todas maneras, una vez que la Justicia se pronuncie y dictamine que el móvil fue político -¡yo no me imagino qué otro móvil pueda ser!- veremos la oportunidad o no de pronunciarme”.
He recibido unanimidad en la solidaridad de todos los partidos políticos, menos el Nacional.

- ¿Eso fue verbal o por escrito?

-Por escrito. Lo tengo por escrito. Un whatsapp.

-No se siente representado por el Partido Nacional, ¿y por otro grupo político?

-Ahora estoy en semirreposo. Mi voluntad y mi deseo es tratar de promover más el pensamiento de fondo de lo que fue el wilsonismo en mi generación. Lo que yo veo es que se está distorsionando mucho su historia, lo que fue, lo que representó y lo que soñaba. Algunos reivindican su lucha a la dictadura, su actuación como ministro de Ganadería y su rol como interpelador. Y es el mismo personaje. ¿Hay algún dirigente del Partido Nacional que en los últimos diez años mencionó (el programa de gobierno para las elecciones de 1971) “Nuestro compromiso con usted”?

-En el documental “Wilson”, el exministro de Economía Ignacio de Posadas. Aunque no de forma muy elogiosa.

-Ese documental es muy elocuente. De Posadas dijo que ese programa era un gran mamarracho. Wilson, al volver del exilio, dijo que estuvo hecho para otro momento político pero reivindicaba sus principios básicos, como la nacionalización de la banca. En esa película, dirigentes políticos de todos los partidos y dirigentes sindicales reivindican a Wilson. Los dos dirigentes blancos más entrevistados, De Posadas y (el expresidente Luis Alberto) Lacalle, solamente se dedican a criticarlo, a sus ideas y a su programa. Lacalle incluso lo critica personalmente.

-Yo le preguntaba si se sentía representado por otro sector, en parte, porque a mediados de diciembre participó en un evento del Partido Comunista.

-Eso puede haber sido la causa (del ataque)... antes de golpearme, la persona hizo referencia a esa reunión. No era un evento, era un seminario donde invitaron a panelistas expertos en distintos temas. Al lado mío estaba (la ministra de Industria) Carolina Cosse, que nadie puede calificar de comunista, hablando de energía. A mí me invitaron a hablar del voto exterior. He estado en otros actos auspiciados por otros grupos del Frente Amplio, como Asamblea Uruguay. Y yo pienso seguir aceptando todas esas invitaciones para exponer ideas y difundir principios.

-Todo esto que ha pasado en estos días, ¿qué tanto le duele? ¿O ya le resbala?

-Me duele profundamente. Por un lado me ratifica que mi decisión no fue incorrecta. Pero que ante un atentado, una agresión física seria, muchos digan que lo tengo merecido, el silencio de Javier García, la carta del presidente del directorio que ni siquiera a título personal dice que lo lamenta… eso ha empezado a transitar un camino de odio y de revancha del Partido Nacional que es muy lejano a sus tradiciones.
En 2016 entraron a mi casa. Asumo que no hacer la denuncia fue un error.

- ¿Revancha contra usted? ¿O contra la figura de Wilson?

-Contra mí. Ojo que es el primer atentando que denuncio. De los demás me hago cargo yo, de no haberlos denunciados oportunamente. Pero el 15 de octubre de 2016 entraron a mi casa mientras estaba trabajando y me dieron un golpe en la cabeza que me mereció varios días de internación y transfusiones dada la enormidad de sangre que perdí. No recuerdo qué pasó. La doctora que me atendió quedó impresionada. Quedaron rastros de sangre en todo el recorrido del dormitorio a la cocina para alertar a la portería. De ahí a la puerta de entrada, que estaba abierta y no la abrí yo, no hay una gota de sangre. Fue lo más serio hasta ahora. Asumo que no hacer la denuncia fue un error.

- ¿Le robaron algo? ¿Cree que fue un ataque por motivos políticos?

-No me robaron nada. Fue solo a los efectos de golpearme. Y no tengo elementos para sostener lo otro.

VIEJOS RENCORES


-¿Usted a qué se dedica actualmente?

-Hago periodismo de forma honoraria, tengo una columna en Diamante FM. Luego de dejar la INDDHH, me llaman mucho del exterior –Televisa, Telesur- para hacer comentarios internacionales. Me confiaron también dos elecciones internacionales, en México y en Colombia, como observador. Me he dedicado mucho a eso, incluso con autorizaciones de la INDDHH. Me gusta eso y me he especializado, hice un postgrado al respecto. Además, inicié los trámites jubilatorios. La semana que viene ingreso a la tercera edad, cumplo 65 años.

-¿Le siguen cuestionando que básicamente se ha dedicado a ser hijo de Wilson?

-Sí… bueno, depende, en la medida que han pasado 30 años de su muerte… Pero es un argumento efectista. Cuando nos tuvimos que ir al exilio tras la muerte de Michelini y Gutiérrez Ruiz, en 1976, yo me fui a Estados Unidos. Ahí no conocía a nadie, decir que era hijo de Wilson no significaba nada. Nadie sabía quién era Wilson ni qué era Uruguay. Cuando me visita mi padre yo ya había establecido relaciones muy estrechas con la familia Kennedy y con el congresista Edward Koch. Yo recuerdo con mucha emoción, porque no dudo que esa fue la intención, que cuando le presento a Wilson al senador Edward Kennedy, él le da la mano y le dice: “Yo soy el padre de Juan”. Creo que eso era una señal.

-¿Y acá en Uruguay? ¿Con Wilson ya fallecido?

-Con Wilson fallecido menos que cuando Wilson vivía. El falleció tres años y medio luego de volver del exilio, fue muy poco tiempo. Durante el exilio la relación con la dirigencia del Partido no era la mejor. Él se pronuncia categóricamente en contra de las conversaciones en el Parque Hotel (1983) y ellas prosiguieron. La relación con la dirigencia no era fluida y maravillosa, pasa que el respaldo popular que tenía no podía ser ignorado. Había gente, cuando Wilson estaba en Buenos Aires por volver, que se oponía terminantemente al regreso de Wilson en el vapor de la carrera.

-Hoy, más allá del relanzamiento de Por la Patria por el diputado Jorge Gandini, el wilsonismo no es mayoría en el Partido Nacional. ¿Siente que eso aumentó la tirantez contra usted?

-Sin duda. Aclaro que el nombre Movimiento Por la Patria yo lo podría reclamar en la Corte Electoral porque fui el último legislador electo por él. Pero no lo voy a hacer porque no tengo intenciones de militar. Antes de saber que estaba Gandini ya opiné que era un grandísimo error. No se puede revivir o reivindicar a Wilson, o la vigencia de su estilo. Me importa su modo de comprender la realidad y eso es lo que a mí me gustaría hacer. Un historiador muy amigo, muy prestigioso, me ha dicho que parte del resentimiento del Partido Nacional conmigo es que soy el recuerdo de la cara que menos se quiere recordar de Wilson. El período en el que soy su secretario, él cuando comenzó un acuerdo notorio con el Frente Amplio: Héctor Gutiérrez Ruiz fue electo presidente de la Cámara de Representantes con los votos del sector de Wilson, del Movimiento de Rocha (de Carlos Julio Pereyra) y del FA, contra los votos colorados y de los blancos que se habían unido al gobierno de Juan María Bordaberry. Ahora son rotativas las presidencias pero antes no existía. Luego en el exilio, naturalmente, estrechó su contacto con Zelmar Michelini. También en el exilio se dio su vínculo a la Convergencia Democrática (una organización de exiliados políticos uruguayos). En (el semanario herrerista) El Debate se decía que apoyar a la Convergencia Democrática era un delito de lesa nación. Hay declaraciones a Búsqueda de Luis Alberto Lacalle, un día después que Wilson habla en un acto de la Convergencia, que decía que apoyarla y pertenecer al Partido Nacional eran incompatibles. ¡En el exilio de Wilson, Lacalle llegó a decir que Wilson no pertenecía al Partido Nacional! Era ese el nivel de distanciamiento. Otro ejemplo: mi padre no pisó España mientras vivió Franco. Cuando Franco murió estábamos en México. Yo recuerdo la frustración cuando llega la noticia de que el doctor Lacalle se presenta en la embajada española haciendo el saludo fascista y cantando el “Cara al Sol”, antes de ingresar a firmar las condolencias. Las relaciones fueron realmente muy tensas.
En el exilio de Wilson, Lacalle llegó a decir que él no pertenecía al Partido Nacional.

-Me habla de las tensiones de entonces. El Partido Nacional las tiene ahora con casos como el del intendente de Soriano, Agustín Bascou. ¿Cómo los ve?

-La gente lo que más valora es la coherencia. Creer. Yo creo que detrás de todas estas decisiones hay un rompimiento en la cercanía de la gente. Los mismos argumentos que se usaban en el caso de Raúl Sendic, ahora se revierten en sentido contrario en el caso Bascou y (el diputado Wilson) Ezquerra. Hay un exceso de severidad en otras filas y la complacencia con lo ocurrido en filas propias. Me imagino qué hubiera pasado si tratando de comprar un pasaje en Tres Cruces un militante nacionalista hubiera recibido un puñetazo por parte de quien sea, bajo el grito de “Viva el Frente Amplio”.