Niño uruguayo es discriminado por tener Síndrome de Down en México

Por: Lucía Cuberos
Publicado: 6/09/2017 15:59
Niño uruguayo es discriminado por tener Síndrome de Down en México
Pixabay

La familia se encontraba de vacaciones, cuando las animadoras no dejaron a su hijo jugar con otros pequeños por "políticas del hotel".

Margarita Barquín es la mamá de Tomás, un niño de ocho años con Síndrome de Down (SD). Hace pocos días, ella y su familia se encontraban de vacaciones en el Hotel Gran Bahía Príncipe Tulúm, en México, cuando el pequeño sufrió un caso de discriminación: no lo dejaron jugar con otros chicos.

“Te vas a arrepentir de tus palabras, porque el día que seas madre te vas a acordar de mí. Lo que estás haciendo es muy injusto y doloroso”, le dijo Margarita a una de las animadores del establecimiento, cuando no le permitieron a su hijo jugar en el salón infantil del hotel por -así le dijeron- “ser diferente”.

Así contó lo sucedido Margarita a ECOS:

“Les dijimos (a las animadoras) que queríamos dejar a Tomi para que jugara un rato con sus amigos, a lo que siguió un silencio sepulcral. Al consultarle a las chicas qué actividades tenían ese día, me dijeron que el niño se podía quedar solamente si se quedaban los padres, pero solo no”.

Las funcionarias le aseguraron que era reglamento de la empresa, pero según las normas que se exhibían en un cartel en la entrada, no había ningún indicio de ello. Debido a eso, Margarita insistió en que le dieran una explicación, a lo que una de las animadora dijo: “Señora, no me lo haga decir, es el niño. Su hijo no se puede quedar con los otros porque es distinto”.

Esa palabra fue un golpe al alma.

“Sentía que el diablo se apoderaba de mi cuerpo”, señala Margarita, quien contó que lloraba y a cada minuto se ponía más nerviosa. “Fui al lobby del hotel para hablar con un gerente, porque no podía permitir esa discriminación hacia a mi hijo”. Pero sin embargo, las respuestas fueron muy vagas e incluso las animadoras pasaron riéndose por su lado.

El colmo, dice, fue cuando el gerente de relaciones públicas del hotel la quiso “comprar”, al ofrecerle un día de spa para ella y su marido, y un nado con delfines para Tomás.

Indignados, Margarita y su familia se trasladaron de inmediato a otro hotel sin que el Gran Bahía Príncipe asumiera ninguno de los gastos. Sobre lo vivido, asegura que va a seguir hasta "las últimas consecuencias".

“Ya me comuniqué con mi hermano que trabaja en las Naciones Unidas en Nueva York y tiene acceso al área de Derechos Humanos. Y apenas lleguemos voy a hablar con la ministra de Turismo, Liliam Kechichian, para que se tomen medidas sobre el asunto”, sostuvo. Además, estando en México habló con el cónsul uruguayo en el país, Marcelo Gerona, quien prometió enviar una dura carta al hotel.

Su objetivo no es solamente recibir una disculpa pública, sino generar instancias de capacitación a los empleados del establecimiento, quienes demostraron tener una terrible ignorancia sobre cómo tratar a un niño como Tomás. “Esto es por amor a mi hijo y a todos los niños. Para darle una mano a todos los padres que tienen hijos con diferentes problemáticas y a la gente que elige vivir de otra manera”, sostuvo. Tomó aire y siguió, vía telefónica, desde Panamá:

“Yo no elegí tener un niño con Síndrome de Down, estoy agradecida a Dios de tenerlo, porque por algo me eligió. Y como tengo la fortaleza para sacarlo adelante, me siento con la fuerza para luchar por él para que esto no vuelva a pasar. Porque hoy nos tiene a papá y mamá para ayudarlo pero saber que no siempre vamos a estar es muy triste”.

Acá, en el país

Según Margarita, en Uruguay jamás pasaron por una situación así y, aunque ahora se les han presentado inconvenientes sobre todo en el área educativa, dijo que el país está muy bien posicionado en cuanto a aceptación e inclusión se refiere.

“Creo que faltan pulir muchas cosas, pero actualmente Uruguay está asumiendo y respondiendo muy bien a la inclusión de los niños”, indicó.

Igualmente, si bien el Estado apoya a las familias con una pensión de unos tres mil pesos al mes, esto no es suficiente para afrontar los gastos de atención que necesita un niño con Síndrome de Down. En el caso de Tomás, su madre gasta además $ 9.000 para que pueda asistir a terapia psicopedagógica y psicomotriz, fonoaudiología y fisiatría, ya que las mutualistas no dan abasto para ofrecer sesiones con la regularidad requerida.

Así, otros niños con este trastorno genético que se encuentran en condiciones más vulnerables no pueden acceder a una estimulación temprana y a una correcta preparación para su futuro.

Según Nidia Viña, presidente de la Asociación Down del Uruguay (ADdU) y madre de un hombre de 35 años con esta condición, en Uruguay hay una gran mejoría en la actitud y disposición de las personas a abrirles las puertas y entender los derechos de esta población. Debido a eso, sostuvo que un caso como el ocurrido en México, al que calificó como “deplorable y lamentable”, no podría pasar en el país, o por lo menos, es algo que quiere creer.

“La inclusión es un derecho. Por ejemplo, en Uruguay el derecho a la educación inclusiva está reconocido, pero hacerlo efectivo es otro paso. De todas maneras, considero que en lo social se han dado avances importantes para que un gran porcentaje de la población no mire con malos ojos a los niños, jóvenes y adultos con SD”, explicó Viña.

A su vez, la presidente aseguró que la mejora se nota en todas las etapas de la vida de una persona con esta alteración genética, producto del esfuerzo de las familias por promover la inclusión en todos sus niveles.