Jorge Drexler: "No hay nada más triste que el éxito y ser una estatua"

Por: Danilo Costas

Cinco Sentidos

28/05/2019 16:51

Jorge Drexler: "No hay nada más triste que el éxito y ser una estatua"

EFE

Jorge Drexler en plena charla ante los músicos y cantantes de la orquesta juvenil.

El reconocido artista habló de su pasado como médico, de su infancia en dictadura y de la elaboración casera del tema que lo llevó al Óscar.

“La palabra éxito viene del latín y significa el final de un proceso, la salida. No hay nada más triste que el éxito y ser una estatua. Nadie quiere ser una estatua. Entre todas las palabras feas asociadas a la música está la palabra conservatorio que es una palabra fea porque conserva y nadie quiere llegar a ese punto. Uno quiere estar todo el tiempo creciendo y renovándose. No importa lo que hiciste antes, importa lo que haces ahora. Nadie quiere ser una estatua porque la música es una cosa dinámica que crece, se mezcla y muta todo el tiempo. No le deseo a nadie que se sienta consagrado, lo mejor es equivocarse, probar y aceptar el error. Sentir que uno llegó a un techo es lo peor. No hay que mirar al éxito ni a la fama a los ojos, porque uno se convierte en una estatua de sí mismo y no hay nada más lindo que ser una persona”, dijo micrófono en mano, parado en el centro de la escena y con cientos de ojos y lentes apuntándolo en simultáneo.

Antes había agradecido, se había sorprendido y había llorado de emoción al ingresar al Auditorio Nacional del SODRE donde niños y jóvenes artistas pertenecientes al Sistema de Orquestas y Coros Juveniles e Infantiles del Uruguay, le dieron la bienvenida con una cálida interpretación de la “A la sombra del Ceibal”.

Jorge Drexler está en Montevideo y previo a su dos recitales en el auditorio se hizo tiempo para visitar a músicos, cantantes, lutieres, talleristas y directores en su rol de Embajador Iberoamericano de la Cultura.

“Esto va más allá de lo que uno espera, me mataron, suenan divino, vi el proyecto pero esto es una emoción muy grande. Hay pocas cosas que uno pueda decir con palabras cuando se tiene que relacionar con algo con este nivel de poesía, belleza y generosidad. El país entero depende de esa cuerda que ustedes están tensando por un extremo y el resto de los corazones de las personas del país por el otro. Cuando la música entra en un país como entra de la mano de ustedes, el país entero va detrás. Entra en la educación, en las emociones, en el cuerpo. Es como plantar un bosque increíble y me gustaría ver como evoluciona esto a cinco, a diez, a cincuenta y a cien años. Esto es muy importante para el país, mucho más de lo que ustedes se imaginan. Perdónenme la emoción pero no me lo esperaba”, dijo Drexler con lágrimas en los ojos.
Drexler junto a los talleristas.
Drexler junto a los talleristas.

Nombrado como embajador cultural en noviembre de 2016 por la Secretaria General Iberoamericana, Rebeca Grynspan, el uruguayo se tomó más de una hora para responder las preguntas de los jóvenes artistas que le dieron la bienvenida y con quien interpretó, además, otras dos canciones célebres como “Todo se transforma” y “Al otro lado del río”.

“Nosotros como especie conocemos la escritura, las ciudades y la agricultura hace unos 10.000 años, pero hace 45.000 años los humanos ya tallaban con huesos de mamut flautas con una escala pentatónica, que es muy parecida a las que utilizamos hoy. La música lleva con nosotros 35.000 años antes de darnos cuenta que si poníamos una semilla en el piso crecía una planta. No hay ningún momento en la historia de la humanidad donde el ser humano no haya tenido música. La música es una herramienta maravillosa de empatía, de ponerse en el lugar del otro. En un mundo donde crece la crispación y la polarización en la sociedad, una orquesta y una generación de músicos es una garantía de empatía. En nombre del mundo se los quiero agradecer. Es una herramienta de paz y una herramienta de ciudadanía”, agregó.

Consultado sobre su formación musical, Drexler recordó que se crió en plena dictadura militar y con muy pocas opciones sobre la mesa.

“Yo me críe en un país con muy poca música en la década de 1970. Cuando yo tenía la edad de ustedes, en la dictadura, mucho de los músicos se habían ido del país. La primera vez que toque una batería con mi mano yo tenía 15 años. Nos criamos con muy poca música en nuestro alrededor, la mayoría de los músicos se habían ido. Ustedes no tienen idea lo que están haciendo y lo que van a generar de aquí a 20 años. Hoy este país está lleno de música y la música sobrevivió a un período muy oscuro cuando yo era chico”, afirmó.

En diálogo con ECOS el artista reconoció que la realidad cambió y se mostró sorprendido por la cantidad de niñas que integran la orquesta juvenil.

“Fue una época muy oscura del país donde la música era escasa y ver hoy esta cantidad de niños jóvenes, la cantidad de niñas que hay, que me sorprendió y me emocionó gratamente, con la oferta de instrumentos y de música que tienen, eso quiere decir que el mundo es un lugar menos malo del que era en aquel momento y que si los humanos que lo habitamos decidimos no destruirlo, hay un futuro mejor para todos. La música es un regalo, es el perfume de nuestra especie y ver tantas generaciones jóvenes con amor por la música es un mimo”, sostuvo.
El artista recorrió los talleres donde los luthier trabajan los instrumentos.
El artista recorrió los talleres donde los luthier trabajan los instrumentos.

Sin referencias musicales, sin artistas en su familia y sin amigos que transmitieran la pasión por un instrumento, Drexler destacó su vida paralela como médico y relevó que sus primeros discos los pagó trabajando.

“Cuando uno es chico le dicen que hay algunas cosas de las cuales no se puede vivir. Yo trabajé durante mucho tiempo de otra cosa que no tiene nada que ver con la música, primero como médico practicante y luego como médico. Incluso pagué mis primeros dos discos dando inyectables a domicilio. Era exactamente igual de feliz trabajando de la medicina y viviendo para la música que viviendo de la música como ahora. Hay muchos ejemplos de músicos que hacían otras cosas. Estaba Santiago Chalar aquí, que era un músico maravilloso y era médico rural, Fernando Cabrera era taxista y Leo Maslíah trabajaba como cerrajero. Lo más importante es vivir para la música y no de la música, porque trabajando de otra cosa uno le saca el peso de encima de que eso te tiene que dar de comer”, sentenció.

En sintonía con su mensaje, Drexler relevó una anécdota de la canción que le hizo ganar un Óscar por la película “Diario de Motocicleta”, que muestra parte de los viajes del Che Guevara y Alberto Granado por América Latina.

“Me mandaron el guión de la película, había mucho secreto y no se podían mostrar imágenes. Leí el guión, me fui a dormir y me desperté a las seis de la mañana con el estribillo. Me levanté con la imagen de sentirse uno con su esperanza del otro lado del río, como que hay algo que te espera del otro lado. La verdad es que la canción la escribí muy rápido. Estaba en la casa de unos amigos en Estados Unidos y pedí un micrófono y una tarjeta de sonido. Con eso grabé la primera toma de la canción en el living de la casa y se la mande por e-mail al director. Le dije que era una idea para ver que le parecía y me contestó que ya estaba metida en la película. Yo le decía que no, que era una maqueta y que había que mejorarla. Fuimos a un estudio donde grabó Frank Sinatra con una tecnología increíble para intentar mejorar la canción, pero la música tiene esas cosas misteriosas porque importa más la emoción del primer contacto. Lo que ustedes escuchan es una toma única de voz y una toma única de guitarra, grabada con una tarjeta berreta y un micrófono pegado con cinta a una lámpara. Nunca en mi vida invertí menos plata en grabar una canción”, confesó.

Consolidado como un artista multifacético, que incursionó en el cine y mezcla diferentes ritmos musicales en su carrera solista, Drexler llegó a Montevideo para presentar Salvavidas de Hielo en una gira íntima de guitarra y voz.

Se trata de un show minimalista donde “cuidamos todos los detalles, retiramos del escenario todos los artefactos que puedan generar ruidos e incluso la escenografía se mueve toda a tracción a sangre”, según dijo a este portal.

La fecha de los recitales, pactados para este martes y para mañana miércoles, estaba anunciada desde el año pasado y las entradas están agotadas hace meses.

“Es una presión extra tocar en Montevideo porque es mi casa, porque vengo de afuera y porque el público siempre responde muy bien en el sentido de que agotó las entradas hace más de dos meses. ¿Si estoy nervioso? Como el primer día”, cerró el músico que en noviembre de 2018 se llevó el Grammy Latino a mejor álbum de cantautor.