Claves, cábalas y secretos de los campeones del Carnaval

Por: Danilo Costas

Cinco Sentidos

17/03/2019 08:41

Daecpu.

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La Trasnochada, Nazarenos, Tronar de Tambores y Cyranos abren las puertas de sus conjuntos para repasar el camino al título.

Todo aquel que crea que el carnaval se termina una vez que se conocen los fallos del concurso está equivocado.

“Termina la competencia y aún con la alegría enorme que sentís por haber ganado seguís de gira, haciendo tablados y terminando la jornada a las cuatro de la mañana. El carnavalero es una persona que está enamorada del Carnaval y se olvida de todo. Nosotros nos olvidamos hasta de nuestra propia familia porque para nosotros es lo máximo. Yo entre sobrinos y sobrinos nietos tengo como a 100 chiquilines en la familia y a los negros más chicos no los conocí todavía. Me deben ver por televisión y decir ‘este viejo maricón es mi tío’ pero no los pude conocer porque esto te atrapa y te consume durante muchos meses del año”, le cuenta a ECOS uno de los máximos referentes del carnaval doméstico, Julio “Kanela” Sosa.

A los 85 años logró que su Tronar de Tambores ganara el título entre las comparsas.

Consultado sobre el cómo fue el proceso creativo que derivó en el espectáculo campeón, Kanela dispara con su habitual estilo: “El espectáculo se creó a puro pulmón, con mucho esfuerzo. Estamos en un círculo donde para algunos el carnaval no es tan importante, es medio terraja para algunos, pero tienen que saber que los carnavaleros laburamos a pulmón y nos rompemos el tuje, perdón por la expresión, para poder poner un espectáculo digno. Hay 20 personas que trabajan todos los días por la comparsa y luego se suman otras 50 en tareas puntuales”.

A una semana de los fallos que los consagraron campeones en cada categoría, los artistas premiados están lejos de descansar y la maquinaria que incluye madrugadas de trabajo, actuaciones, giras y horarios cambiados todavía no se detuvo.

“A esta altura de mi vida y con los años que tengo cada vez termino más cansado (risas) pero para nosotros es la vida misma. Nosotros trabajamos todo el año, recolecto plata, compro telas, hago ropa, coordino y no paramos. Hay un equipo fijo claro, que labura muchísimo, pero el concurso terminó hace una semana y seguimos. Hay gente que cree que termina el concurso y con la plata te vas de vacaciones a Miami. ¡Ni loco! Festejamos y seguimos trabajando. Mi casa es un quilombo entre máquinas, telas y recortes. Estoy deseando terminar para poder limpiar mi cama y tirarme a descansar”, agrega Kanela.

Parodistas

La charla con ECOS agarra a Miguel Villalba, histórico líder de Nazarenos, a la salida de una siesta. “Me agarraste de casualidad porque estos son días donde el teléfono vive apagado para poder dormir un rato”, aclara.

Con un espectáculo sólido en la consideración del jurado y con una actuación de Aldo Martínez que se metió en el ADN del público tras interpretar al fallecido conductor Omar Gutiérrez, Nazarenos arrolló en la categoría Parodistas.

“Este año fue de impacto porque hubo una devolución del público impresionante en todos los escenarios. Cuando ganamos en 2017 con la parodia del Pistola Marciscano (Daniel, un reconocido militante social de La Teja, expresidente de Progreso y Ciudadano Ilustre de Montevideo) pasó algo muy parecido. Este año la gente iba a los tablados y nos pedía la parodia de Omar, era la única que querían ver. Hicimos más de 80 tablados y en 70, mínimo, hicimos la de Omar", agrega Villalba.

Con un equipo de trabajo aceitado en los procesos creativos, la posibilidad de interpretar a Omar Gutiérrez salió de pura casualidad y Villalba alentó la iniciativa.

“Nosotros íbamos a hacer una parodia de El Sabalero y Aldo (Martínez) propuso a Omar Gutiérrez. No hubo sobremesa, ni análisis ni debate. A él le gusta mucho meterse en los personajes, los estudia y les saca los movimientos. Como lo conozco le dimos para adelante y funcionó, pero la idea era otra”, confesó el director, que debe coordinar el trabajo de 45 personas entre letristas, técnicos de diferentes rubros, vestuaristas, bailarines, cantantes y utileros.

Murga campeona

A nivel de murgas muy pocos son los grupos de amigos que compiten en todos los estamentos del Carnaval hasta consagrarse en la competencia mayor. Eso le pasó a La Trasnochada en 2012 con un título que lo puso en los primeros planos, galardón que repitieron en 2019.

"El trabajo detrás de un conjunto que quiere salir en el carnaval es tremendo y muchas veces empieza después de terminar el carnaval del año anterior. Nosotros tuvimos una gira por Argentina cuando terminamos el concurso de 2018 y al llegar ya nos pusimos a trabajar para el concurso de este año", relata Facundo Barboza, integrante de la murga campeona desde 2010.

A diferencia de Nazarenos o de Tronar de Tambores, que tienen roles asignados y profesionales contratados, La Trasnochada funciona como una cooperativa.

"Todos tenemos voz y voto en las decisiones de la murga y no hay roles ni jerarquías. Claro que hay roles artísticos, hay chicos que hacen los arreglos corales y otros que se encargan del texto, pero todos tenemos el mismo peso", señala Barboza.

Para Barboza el punto más alto de La Trasnochada fue el mensaje de no transar, un tramo del espectáculo que no ahorra críticas contra los Directores Asociados de Espectáculos Carnavalescos Populares del Uruguay (DAECPU), que hace una radiografía de las traiciones que hizo la murga como género y que apunta contra el discurso oficialista.

"Al final de cuentas nosotros preferimos cantar las cosas que nosotros queremos decir y no lo que pensamos que puede tener un buen efecto en la gente. Se dio la casualidad que nuestro mensaje cayó muy bien en la gente, en el jurado y en los críticos", indica Barboza.

La Trasnochada, que montó su base de operaciones en el Club Capitol, tuvo un impacto popular impresionante que se fue multiplicando con el paso de los años.

"En la murga somos 17 pero atrás del espectáculo hay muchísima gente, muchos amigos, excomponentes y allegados que siempre se acercan a dar una mano de forma desinteresada desde la escenografía, la utilería o el vestuario. Hay una logística voluntaria de mucha gente que se suma sin pedir nada y sin cobrar nada pero es imposible contarlos porque son un montón", define.

Ese montón al que hace referencia copó el club del Prado durante la noche de fallos. "Se sumó gente que es hincha de la murga, vecinos, conocidos del carnaval y amigos y estábamos todos mirando una pantalla que contratamos para seguir los fallos. Cuando salió el anuncio de que ganábamos nos perdimos entre todos, fue una explosión de gente, de alegría, de abrazos y de festejos. Tardé una hora en saludar a todos mis compañeros", relata.

Humoristas

“Lo que hacemos siempre a mitad de año es una reunión con el equipo de trabajo donde nos ponemos de acuerdo sobre lo que queremos hacer. Buscamos cosas diferentes, no repetir esquemas y apoyar la idea que le guste más a la mayoría. Por suerte tenemos un equipo de trabajo de mucho tiempo, con gente que se conoce de memoria y con un formato de trabajo que sale solo. Es el cuarto año que repetimos todo el plantel y eso se nota”, agrega Carlos Viana, director de Cyranos, el conjunto ganador de la categoría Humoristas.

En el grupo trabajan 45 personas entre un plantel de 30 que se sube al escenario y 15 técnicos de diferentes rubros. Viana es un jefe de los que entiende que cuanto más motive y premie a sus dirigidos, mejores resultados va a obtener.

“La parte humana es fundamental porque ellos deben ser buenos artistas y buenas personas porque la convivencia hace al grupo y si el grupo no es sólido es imposible buscar un resultado. Te pongo un ejemplo, nos fuimos a Salto a actuar y nos quedamos dos días en las Termas del Arapey, todo el grupo, disfrutando y haciendo grupo. ¿Cómo lo hice? Puse un precio muy bajo pero con la condición de que nos arreglaran el alojamiento y las comidas. Resignamos dinero pero el grupo paso bárbaro y llegó a las rondas finales con toda la polenta”, cuenta Viana a modo de receta.

Ganadores entre cábalas insólitas e inversiones importantes

“Yo no anoto en un cuaderno cuánto gasto pero sí te confirmo que se invierte muchísimo dinero y muchísimo tiempo detrás de un grupo que sale a competir. Hay cosas que no manejo, como el vestuario por ejemplo, porque lo hace mi señora pero igual me cobra (risas). Cuesta mucha plata poner un conjunto y se solventa entre amigos, patrocinadores y los ingresos por los tablados. Cuando ganás el premio mayor tampoco te queda una ganancia, te queda un margen de retorno como para equilibrar durante todo el año la plata que invertiste”, define Villalba sobre Nazarenos, una categoría que por vestuarios, utilería y equipos técnicos termina siendo de las más costosas.

Tronar de Tambores también invirtió mucho dinero con profesionales de la talla de Alberto “Coco” Rivero y Martín Angiolini además de “una banda de músicos profesionales”, según su director.

“Son figuras importantes a las que hay que cuidar y yo soy de la idea de que equipo campeón no se toca. El año que viene repetimos todos”, agregó Sosa, quien prometió controlar sus ganas de bailar para cuidar su salud.

“Quiero salir solo como director, bailar ya no porque es muy cansador y a esta altura necesito enfocarme más en el otro rol”, asegura Kanela.

“Cada ida al Teatro de Verano a concursar te cuesta 50.000 pesos y esa plata se te va en un día entre maquillaje, traslados, sonido e iluminación. Es mucha plata. Nosotros como somos una cooperativa dividimos el premio en partes iguales, cobramos lo mismo en los tablados pero no se toman en cuenta los gastos personales. Sacar un conjunto de Carnaval es imposible sin el apoyo de empresas”, agrega Barboza.

A la hora de develar las cábalas que llevaron a La Trasnochada al título, Barboza se explaya: “No tenemos un ritual a nivel colectivo pero personalmente hay miles. Yo voy con la misma camiseta siempre y una que tenemos con los hermanos Orta (Maximiliano, Lalo y Mario) es que la noche anterior miramos videos de Los Gaby's (mítico conjunto que era dirigido por Orta padre). No nos pueden faltar los videos viejos (risas). El secreto real es que somos una familia y estamos todos juntos desde que eramos niños. La Trasnochada es una familia enorme”.

Villalba y Sosa, con años de tablados encima, no tienen cábalas y dicen que el trabajo paga.

“No hay cábalas. Lo único que tenemos es fe en el espectáculo, todos nos metemos en la cabeza y en el corazón el espectáculo. Le ponemos amor, cabeza y cariño a la causa y cuando suena la música de Tenfield que anuncia el inicio del show, salimos a la cancha a ganar”, dice Villalba.

“La cábala es el laburo, es bailar, salir, levantarse todos los días y agradecer a dios por un día más de vida”, resume Kanela.

Con 42 años en el carnaval y una trayectoria que le permite hablar con propiedad, Viana sorprende con una cábala que roza lo insólito.

“No miro el espectáculo (risas), todo el mundo me dice que estoy loco, pero no lo miro. Cuando actúa Cyranos me voy del Teatro de Verano y me siento en la rambla de cara a la Playa Ramírez. Calculo la hora y vuelvo cuando terminó. No lo puedo ver porque cuando estaba sobre el escenario lo vivía con una tranquilidad asombrosa, pero abajo soy un saco de nervios. Entro en un estado de locura y ansiedad que no me hace bien (risas)”, cerró el director campeón.

De cara a los que se viene La Trasnochada tiene previsto llevar su espectáculo a España y Argentina mientras que Nazarenos y Tronar de Tambores harán recorridas por el Interior del país. Cyranos no tiene actividad durante el resto del año ya que su elenco está comprometido con otros proyectos, musicales o teatrales, por lo que es imposible continuar el espectáculo.

Para este informe ECOS intentó durante dos días comunicarse con la dirección responsable de Tabú, ganadores en la categoría Revistas, pero no obtuvo respuestas.